Cómics y Literatura

Cine y TV

Deportes

Música

Opinión

Inicio » Cómics y Literatura

Yo Precario

Redactado y publicado por el Viernes, 22 marzo 2013Un comentario

Yo precario OKNo se dejen engañar por el carácter cómico de la obra. Yo, Precario es el retrato de la generación pisoteada. O de la generación invisible. O afinando más, de la generación cuyos padres se la dieron con queso, de aquellos jóvenes a los que vendieron eso de la titulitis y la meritocracia y ahora sobreviven en humildes condiciones mientras acumulan conocimientos que se perderán en el tiempo. No hay consuelo para esta generación, pero como dijo Boris Vian, “el humor es la cara civilizada de la desesperación”.

En el fondo es la tragicómica venganza de Javier López ante los reveses laborales que fue sufriendo, su personal y genuino ajuste de cuentas con una sociedad podrida y miserable. Porque los diferentes trabajos que acepta son el fiel reflejo de la ausencia de una política laboral digna, el espejo de un modus operandis canalla cuyo único fin es aumentar los beneficios del empresario. Ya sabemos, poderoso caballero es don dinero.

A todos los que leemos Yo, Precario nos gustaría ver a los magnates de esa conocida marca de chocolatinas metidos en ese plomizo disfraz o a los dueños de las empresas tabacaleras patearse Barcelona apuntando notas en un cuaderno. Nos gustaría que bajaran al mundo terrenal y se mancharan las manos de fango, pero no podrá ser.

Nos conformamos (de momento) con esta valiente y satírica denuncia no exenta de momentos entrañables. Porque con estas crónicas a pie de calle ríes, lloras, te emocionas, te indignas, te cabreas, te relajas, luego te sientes miserable y acabas convirtiéndote en mejor persona. Porque la humanidad de Yo, Precario invita a relativizar, a apreciar aquello que de verdad importa, a valorar los momentos en su justa medida.

Vivimos sumergidos en una vorágine peligrosa, la de medir el éxito vital según los ceros que adornan nuestra cuenta bancaria. Craso error. Un éxito es convertir una montaña a tus espaldas en una sólida reivindicación sobre la dignidad y el esfuerzo de toda una generación. Convertir penosas experiencias en literatura fina y delicada, en humor autoparódico woodyallenesco (cuanta habilidad demuestran los cómicos para reírse de sí mismos), en una moderna versión del periodismo gonzo o en una osada denuncia al patetismo de nuestros políticos, tan alejados de la realidad. Semejante transformación, tal pulso a la adversidad es, desde ya, un éxito incontestable, independientemente de la repercusión mediática de sus líneas. Porque Javier López venció a los contratiempos como mejor sabe, escribiendo. Porque él es perfectamente consciente de que no se pueden pactar con las dificultades, o las vencemos, o nos vencen.