Wilco y Sky Blue Sky, la luz contracorriente.
Hoy, un día lluvioso y triste, me puse el último disco de Wilco para alegrar mi corazón.
En la música hay una curiosa yuxtaposición de ideas. Cuando un grupo alcanza grandes cotas, hay quién les obliga a seguir la misma personalidad musical que les ha catapultado a lo más alto y hay quién pide riesgo, innovación y contínua reinvención. Obviamente, muchas veces los unos y los otros no se ponen de acuerdo y sale un disco que ni contenta a unos ni satisface a otros. A Wilco le ha pasado algo así con su último trabajo, Sky Blue Sky.
Podríamos empezar haciendo alusión a las espectativas, Wilco se ha ganado una merecida reputación de banda de calidad, dónde se han llegado a vertir comentarios en los medios como "mejor grupo del mundo actualmente", "grupo más en forma", etc. La clave son dos discazos que editaron en 2002 y en 2004, es decir, el Yankee Hotel Foxtrot y A ghost is born. En uno, Wilco da el salto de calidad y se gana un lugar en la primera línea del pop-rock independiente a nivel mundial, lo hace gracias a un disco de alt-country-pop reposado, nostálgico y plagado de arreglos y recovecos dónde bucear, que pasó de no tener hueco en la industria a hacerse un lugar entre los grandes. Se ayuda de unas letras existencialistas, alegres y personalísimas que situaron a Jeff Tweedy a ojos de todo el mundo. En el otro, Wilco crea un disco inclasificable, dónde las guitarras se retoman con mucha fuerza, se trabajan unos desarrollos larguísimos, con punteos y giros excepcionales. La electrónica pierde peso y la figura del productor, Jim O´Rourke, se antoja decisiva.

Ahora, en 2007, Wilco vuelve dando otra vez un volantazo que le aleja de las exigencias de los fans y les sitúa en un primer plano incómodo. Este disco es un disco de canciones con una vertiente fundamentalmente pop, con un formato más directo, acústico, con unos arreglos limpios y cristalinos. Los largos guitarreos pierden peso y ahora sólo se asoman en momentos puntuales (glorioso final de Impossible Germany). Reluce también la figura compositiva de su cantante, que se encuentra en un estado soberbio a nivel de vocalista.Y ojo, las comparaciones a Wilco lo acercan a un sonido setentero, y también a los Beatles y a Dylan. Comparaciones, todas ellas, de buen agrado. Personalmente el tridente "Impossible with me", "Sky blue Sky" y "Please be patient with me" me parece genial. Y las canciones con una entonación más rockera, con un registro más agudo, tipo "Hate it here" o "You are my face", también me encandilan.
En definitiva, Wilco optan por recordarse a ellos mismos y sus orígenes, y se simplifican con canciones de estructura más convencional, pero tienen la cualidad de seguir sonando a ellos mismos, y se hace difícil despegarse de un sonido que ya forma parte de nuestra historia (permitirme la apropiación de vuestros entes). A veces una mirada atrás es un paso adelante. O simplemente se trata de ser honestos y que salga lo que tenga que salir. Al fin y al cabo, la historia de la música no la escriben modas, fans o espectativas de los críticos, afortunadamente, a día de hoy, lo que después se recuerdan son sólo las canciones.
Scriers.


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