Llega tarde a España El Playboy (Ponent Mons, 2008), una de las obras más reconocidas de Chester Brown. Aunque en EEUU se editara en 1992, han tenido que pasar más de 15 años para verse publicada integramente en nuestro país. Este nuevo capítulo autobiográfico no es más que un tebeo sobre la sexualidad adolescente del autor, en cuyas páginas profundiza sobre el sentimiento de culpa de un joven acostumbrado a aliviar sus necesidades fisiológicas dándose un homenaje con la mítica revista erótica estadounidense. Esa culpabilidad y vergüenza perseguirá a Brown años después, hasta que, una vez adulto, asume la intrascendencia y naturalidad de sus pasados actos. Estos episodios masturbatorios son narrados con esmero, fijando la atención en la angustia que sufre el personaje consigo mismo. Nunca se autocensura. Lances dibujados de forma detallista y con el fino trazo característico en su obra, si bien Brown no consigue desprenderse de su principal defecto, la sensación fría e inerte de su atormentado protagonista. Y es que, donde otros ven genialidad, yo veo intrascendencia, hastío, apatía. Resulta complicado empatizar con este personaje. Y aunque indage con valentía en un tema universal común a cualquier persona, la historia me resulta muy lejana. Puede que sirva como autocrítica social, como una reivindicación de una educación más abierta y comprensiva, pero en cualquier caso, sus páginas carecen de emoción. Quizás, en algún futuro, cuando Brown opte por la ficción no autobiográfica, supere sus traumas sexuales y adhiera a sus viñetas un toque humorístico, su obra me despertará interés. De momento, solo me provoca indiferencia.
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