This Is England. Como retratar una época.
“This Is England” es una interesante cinta independiente que fue considerada una alentadora novedad en el panorama del cine británico allá por el año 2006.
Narra la historia de un chico de doce años llamado Shaun. Afligido por la muerte de su padre en el conflicto de Las Malvinas, llega con su madre a una ciudad inglesa de carácter obrero donde sufre un periodo de desadaptación; en la escuela tiene problemas con otros chicos y el barrio no termina de gustarle. Es entonces cuando conoce a un grupo de jóvenes skins que parecen aceptarlo y con los que no tarda en fraguar una amistad. Shaun adopta la caracterización skin, se rapa la cabeza, compra unos nuevos pantalones y unas grandes botas, y asume un nuevo look con el que se identifica como miembro del grupo. Al poco tiempo se une al grupo Combo, un expresidiario que acaba de salir de la cárcel y que pretende llevar a cabo su particular lucha ideológica.
Pese a lo que pueda parecer al leer la sinopsis de la película, This Is England sorprende por su variada temática. Sitúa la acción en la década de los ochenta, durante el gobierno de Margaret Thatcher, plasmando la preocupación de la ciudadanía inglesa por el conflicto así como las teorías de los skins en relación a este. Refleja la realidad social de un barrio obrero, de carácter humilde y multicultural, debido a la llegada de inmigrantes que buscan trabajo. Analiza las diferencias existentes entre los skins originales y otros sectores más radicales formados después. Habla del racismo, de la transición de la niñez al mundo adulto, de amores frustrados, amores primerizos y amistades traicionadas. Es una sacudida mental de 98 minutos de duración.
Lo hace con una narración de los acontecimientos calculadora y bien distribuida, una dirección tan poética como detallista acompañada de un fuerte realismo, una cuidadosa ambientación y una excelente banda sonora. Es, en definitiva un film muy completo, fruto de un loable trabajo documental y una magnifica gestión de los recursos con la puesta en escena. Poco se le puede reprochar entonces, quizás la crueldad de saber desde un principio que no nos van a brindar precisamente un “happy end”, despertando nuestra preocupación a lo largo de todo el largometraje.
En el reparto destaca el inconmensurable papel que nos brinda el amateur Thomas Turgoose (Shaun) y la solidez de la que hace gala Stephen Graham (Combo). Sorprendente que un chico que nunca ha estado al frente de una cámara sea capaz de ofrecer un trabajo tan creíble y dramático como el de Turgoose.
Acertado nuevo capítulo del cine social inglés, que tantos capítulos inolvidables nos ha escrito (Full Monty, En El Nombre Del Padre, Mi Pie Izquierdo..etc), en esta ocasión en clave independiente. Una cinta que emociona y aturde, que deja al espectador un tiempo profundamente anonadado. Muy recomendable.



Déjanos tu opinión