Happiness. La obra magna de Solondz
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El sueño americano. El término acuñado por James Truslow Adams que entendía que la prosperidad depende de las habilidades del individuo y su trabajo personal olvidó el significado de la palabra felicidad (satisfacción, gusto, contento, según la RAE). Ignoró lo difícil que es conseguir la autorrealización o la felicidad con uno mismo dentro del orden social establecido. Durante décadas en EEUU se asoció el éxito laboral con el personal. Es más, la sociedad occidental sigue, quizás inconscientemente, defendiendo esta teoría, al menos en la práctica. Personas que, según los cánones reinantes, lo tienen todo, luego sufren una brutal angustia interior. Todd Solondz, siempre provocador en sus formas, dirigió en 1998 Happiness, una atroz sátira social que zarandeaba los cimientos del sueño americano. Lo hacía a través de una familia preocupada por las apariencias que veía desmoronarse su ídilica estampa al toparse con una realidad palpable, la de la frustración de sus componentes, su infelicidad, sus demonios interiores. De paso, Solondz trató con diabólica naturalidad temas tabú hasta entonces poco tratados en el cine. Luego, de forma indirecta, influyó en títulos tan dispares como American Beauty o Ice Heaven. Si no le llegó el éxito comercial fue porque Happiness rebasó reiteradamente la línea de lo políticamente correcto, porque el sórdido humor de su guionista y director no comulgaba con academicismos. Tras Happiness Solondz repitió fórmula una y otra vez hasta caricaturizarse a sí mismo y convertirse en un autor tan aclamado como odiado. Por contra, nunca superó esta ingeniosa película coral, un delirante y provocador relato sobre obsesiones ocultas, un audaz tratado sobre la infelicidad.

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Enlaces Relacionados:

- Happiness en Dvdrip

Curiosidades:

- El cartel de la película es obra del dibujante Daniel Clowes, un autor muy en consonancia con la estética Solondz.

- Ganó el premio de la Crítica en el Festival de Cannes y fue designada como mejor película en el de Toronto.

- Philip Seymour Hoffman ya daba muestras de su talento interpretativo. Un secundario de lujo.

- La nueva película de Solondz parece ser “algo parecido” a una secuela de Happiness

Trailer en inglés:

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Hermanos De Sangre
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Me he enganchado a otra serie. Soy insaciable. Esta vez he elegido Hermanos de Sangre (Band Of Brothers), la serie de la HBO coproducida por Steven Spielberg y Tom Hanks y que narra la historia de la compañía de paracaidistas Easy como parte del ejercito de los EEUU durante la Segunda Guerra Mundial. Básicamente, se trata de un producto de ficción bélica (basado en hechos reales, pero con licencias históricas) muy en la línea del film de Spielberg Salvar Al Soldado Ryan, pues repite la tonalidad del mismo. Incluso parte de un comiezo similar, el Desembarco de Normandía y la llamada Operación Overlord. El episodio piloto cuenta la formación e instrucción de la compañía Easy meses antes de afrontar el desembarco. A partir del segundo capítulo, y a modo de episodios autoconclusivos, nos cuentan diversas misiones  basadas en su mayoría en el libro Band Of Brothers del historiador Stephen Ambrose así como en entrevistas realizadas a militares veteranos.

En Hermanos de Sangre priman las formas. La factoría Hank-Spielberg parece haber dado instrucciones muy claras sobre cómo debe ser la estética de la serie. Por ello, a lo largo de sus diez capítulos, y a pesar de tener nueve directores diferentes, da la sensación de seguir un mismo patrón, el del hiperrealismo de la batalla. Un tremendo esfuerzo por aunar puntos de vista y recrear fielmente el enfrentamiento entre aliados y nazis. Lo que se relata es una contienda cruda, sangrienta y descarnada. Y de telón de fondo, la misma cuestión de siempre en este tipo de producciones; el sinsentido de la guerra. Porque asistimos, episodio tras episodio, al día a día de una compañía de soldados que va perdiendo efectivos conforme transcurren las batallas y como así, a través de sus contiendas constatamos la humanidad de estos peones de guerra. Maquinas de matar que pueden ser valientes y leales, pero que en combate, como humanos que son adoptan cualquier tipo de reacción: euforia, nervios, ansiedad, bloqueo, ira.. instintos que aparecen fruto de una situación anómala y deprimente como es la guerra y el estado de excitación máxima que provoca.

Hermanos de Sangre es un ejercicio de cine antibelicista que fue realizado por algunos de los mejores profesionales del medio. Los actores principales (Damian Lewis, Ron Livisgston, Matthew Settle, Michael Cudlitz o Neal McDonough) no eran muy conocidos para el gran público (una de las premisas de los creadores) pero la mayoría tenía a sus espalda un estupendo curriculum en cine y televisión. Los directores elegidos no se quedaban atrás, ya que Richard Loncraine o Mikael Salomon, por citar un par de ellos, tenían experiencia en proyectos de envergadura cinematográficos. Incluso Tom Hanks guionizó y dirigió algún episodio. De este modo, la impecable factura técnica y el notable reparto ayudan a dar credibilidad a una miniserie que puede considerarse como la más interesante dentro de su género.

Hablando con Fer, éste me decía que echaba de menos cierta continuidad, que el formato de episodios autoconclusivos restaba emoción a la historia. Yo en cambio, veo coherente el sistema utilizado, ya que el baile de directores sugiere adoptar una fórmula que da pie a firmar episodios redondos. Tan sólo he visto los cinco primeros. Suficientes para medir la calidad de una miniserie que merece mucho la pena y que invita al espectador a hacer un poco de historia e interesarse por aquello que pasó en las costas francesas.

En Vaya Tele la coronaron como la mejor serie del siglo XXI, encabezando una muy discutible lista. A su vez, ganó el Globo de Oro a la mejor serie televisiva y seis premios Emmys en diferentes categorías.

En cualquier caso, los que disfrutaron con Hermanos de Sangre están de enhorabuena, pues poco falta para el estreno de The Pacific, otra miniserie de Dreamworks y HBO que, siguiendo la fórmula de su predecesora, relatará la batalla de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. La historia será completamente independiente y la emitirá en España Canal Plus. Consta de diez episodios y ha tenido el privilegio de contar con el presupuesto más grande de la historia de la televisión para una miniserie (200 millones de dolares). Una garantía de éxito teniendo en cuenta los precedentes de Salvar Al Soldado Ryan y la propia Hermanos de Sangre. Hanks y Spielberg siguen facturando el mejor cine bélico del siglo XXI.

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Enlaces Relacionados:

- Hermanos de Sangre en streaming

- Hermanos de Sangre en Descarga Directa

- Ficha de Hermanos de Sangre en Filmaffinity

- Gran análisis en La Segunda Guerra

Trailer en inglés:

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Quique González y Daiquiri Blues, a la americana
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Bueno, ya tenemos aquí nuevo disco de Quique González. Desde aquí, siempre hemos seguido con interés la carrera del madrileño, casi desde su primer disco. Este nuevo trabajo se llama “Daiquiri Blues”, un título inteligente, por la bipolaridad el mismo. El mismo autor señala que Daiquiri significa el cielo y Blues el infierno (“50% de barro y 50% de gloria), y de la mezcla de las dos, sale este trabajo. También lo he escuchado definido como un disco de “melancolía alegre”, vale, lo aceptamos.

Pero para describir la esencia del mismo es imprescindible hablar del lugar dónde ha sido concebido, Nashville. No es ningún secreto que Quique González se ha ido acercando progresivamente a la música americana, folk, blues, country… y que esa evolución se ha visto disco tras disco refrendada. Todo empezó con “Kamikaces enamorados”, continuó con “La noche americana” (más claro imposible) y encontró algunos ecos en “Avería y redención”. De ese affaire que se ha ido desarrollando en toda su carrera, y estoy seguro que Quique González escucha a músicos como Will Oldham, Andrew Bird, Josh Rouse, los Caléxico, Wilco y tantos otros, ha surgido un disco plagado de arreglos y detalles “a la americana”.

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Da la sensación de que su autor ha querido, por una vez, darse el homenaje. Se ha ido a Nashville después de coleccionar un buen puñado de canciones y las ha grabado como hacen sus influencias, con grandes músicos detrás, aportando años de experiencia a cada instrumento y una redondez incuestionable. Con Brad Jones como productor y un elenco de músicos conocidos en el ámbito de la música de autor americana (Al Perkins, Will Kimbrough, Chris Carmichael, Pat Buchanan, Doug Lancio, Jen Coomer, Tyson Rogers…) , el disco suena  limpio, exageradamente bien arreglado y con mucho gusto. Cada guitarra, peda steel, batería, guitarra acústica, cada instrumento tiene una historia y un porqué, no hay elementos gratuitos.

Pero fijémonos en el disco. El tono vuelve a ser sosegado, se arrima más a “Kamikaces Enamorados” o “Salitre” que a “La noche americana” o “Avería y redención”, y sin embargo, tiene personalidad propia. Y he aquí uno de los méritos, Quique González ha sabido darle a cada una de sus aventuras discográficas personalidad propia dentro de un universo reconocible. Es decir, es él, pero es diferente, quizás sólo de una manera superficial, liviana, pero diferente al fin y al cabo.

En este disco, adquiere importancia las distancias cortas. Apenas hay guitarreo, ni riffs ni nada parecido. En todo el disco, sí, en todo el disco, existen los medios tiempos (quizás la más rockera es “Restos de Stock), todas las canciones son cercanas, su juego de seducción es lento, como un blues que te va embrujando. Sin embargo, se ha preocupado de que todas las canciones suenen distintas, son reconocibles por sí solas.

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Otro aspecto a destacar es el de las letras. Quique González ha estado especialmente inspirado para este disco. Hay muchas frases para el recuerdo, muchos juegos de palabras, no resulta nada obvio, se desnuda y es valiente con algunas de sus exposiciones sentimentales, llegando a la ingenuidad o al extremo realismo. Dentro de un contexto en el que todo me parece de calidad, más o menos, “Daiquiri Blues”, “Cuando estés en vena”, “La luna debajo del brazo” o “Riesgo y altura” me parecen los temas más redondos.

Dejando a parte la fenomenal versión de Jose Ignacio Lápido, convenientemente rescatado por Quique González, “Algo me aleja de tí” al piano suena excepcional.

Y así, confesando a toro pasado que le cogí una época cierta manía al personaje de Quique González cuando se alió con Pereza para hacerse el malote y hablar siempre de chicas, de polvos de una noche y de noches de desenfreno (sólo hay que revisar sus entrevistas), con este disco, me reconcilio con su personaje y sobre todo, me convenzo de que lo de Quique González es una carrera coherente, de buen gusto, bien pensada y mejor ejecutada. El experimento Nashville, que le acerca más que nunca al cantautor americano, le ha salido redondo.

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Quique González – Daiquiri Blues en descarga directa.

Scriers.

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El destino escrito de FlashForward
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Basada en una novela de Robert J. Sawyer, FlashForward parte de un interesantísimo plot para dar rienda suelta a una historia de conspiraciones contra la humanidad que huele desde lejos a un final con explicación política. Ya veremos. La situación de partida resulta realmente atractiva: ¿qué sucedería si todos los habitantes del planeta perdieran la conciencia durante 137 segundos? ¿y si en dicha pérdida de conciencia cada cual pudiera divisar un momento del futuro? ¿y si ese momento futuro se correspondiera con lo que sucede justo dentro de seis meses?

Lo interesante de la coyuntura reside en como condiciona conocer el futuro a cada protagonista. Los que divisan un porvenir placentero se relajan y se dejan llevar por la situación, viven felices. Aquellos con una visión perjudicial son presos de la ansiedad por modificar su futuro, se replantean su propia existencia y luchan contra su propia infelicidad. Los hay aburridos con visiones intrascendentes y algunos, los que no perciben nada, temen que el futuro próximo no exista, pues están condenados a una muerte cercana. El modo de recrear esa obsesión, esa ansiedad social en la cual todos viven condicionados por un futuro que realmente no se sabe hasta que punto puede ser cierto es sin duda un tanto a favor de los guionistas. Los giros argumentales, estrategicamente dosificados, descubren un conciezudo trabajo a modo de puzzle. El rompecabezas de tener tantos frentes abiertos no resultará fácil de encajar, aunque revisados los primeros cuatro episodios, todo parece calculado, todo engancha.

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Lástima que FlashFoward desprenda esa sensación de superproducción por encargo tan artificial, tan influenciada por éxitos anteriores. Repasemos su base; todo parte del caos para ir cobrando sentido paulatinamente. Por tanto, el inicio de la serie, así como muchos de sus enredos, podrían pasar sin complejos por una secuencia de Perdidos, con protagonista tozudo incluido. La fórmula se repite porque está comprobado su éxito, eso sí, con actuaciones más endebles. Demasiados esterotipos, demasiados clichés. Abrams buceaba en el lado oscuro de los protagonistas huyendo de predecibles prototipos y buscando la sorpresa mayúscula, Goyer no hila tan fino. El reparto, saturado de actores de teleseries, no convence, no emociona, no es creible.

Aprovechar el momento actual post 11-S (EEUU todavía intenta superar sus temores) con una trama que comienza con una catástrofe y que parece que nos guiará hacia un complot corporativo es otro de los cebos de esta superproducción que ha conseguido audiencias tremendas (12,41 millones de espectadores) en tierras norteamericanas. Lógico, la paranoia conspirativa es allí un temor arraigado.

Flash Forward

De momento, la habilidad de los responsables de esta historia que camina entre la ciencia ficción y el género de catástrofes, me mantiene atento a sus próximos episodios. Pero la experiencia nos muestra que estos productos suelen sufrir un derrumbe tan repentino como su poderosa aparición. Prison Break, Héroes o El Mentalista sufrieron el desgaste del tiempo y la incoherencia de alargar en la parrilla algo que guión en mano nopodía sostenerse. Por explotar la gallina de los huevos de oro estos seriales acabaron olvidados y vapuleados por sus propios seguidores. FlashForward, cuya primera temporada estaba concebida para 13 episodios, ha sido ampliada a… 25!! Mal asunto.

El destino está escrito; dentro de seis meses la audiencia de la serie se reducirá a la mitad. Alargará su agonia un par de años y se cancelará por el descontento de su baja audiencia. Forzar el guión siempre fue un mal negocio, pero la avaricia y el resultadismo domina Hollywood. Todo se irá a pique. Es mi FlashFoward sobre FlashForward.

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Descarga Directa de FlashForward en DvdRip

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Arma X y Lobezno en el cine; La oportunidad perdida.
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Comenté por aquí, y de eso hace un año casi justo, las excelencias de una obra no superhéroica, pero desarrollada en el entorno del superhéroe de moda (por encima de Spiderman y Batman), Lobezno. Una de sus obras clave, es Arma X, y la nueva película de Hugh Jackman nos fue vendida como su paralelismo en versión gran pantalla. Nos iban a hacer la película de Lobezno y encima iba a tratar del proyecto Arma-X, o lo que es lo mismo, Logan iba a ser aislado del mundo superheróico y trasladado a un entorno opresivo dónde conseguir exponer sus poderes al límite, elongar esa fina capa que separa al hombre del animal.

Pintaba bien, y era, además, la oportunidad perfecta de hacer una película seria, con un guión serio y un transfondo serio, sobre un personaje de Marvel. “Rendíos, críticos”, estaba dispuesto a exclamar.

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Pues no. No sólo eso, sino que todo lo que rodea esta película dan mil y un motivos más a los detractores del cine de superhéroes para justificar sus motivos. Aquí, bajo la premisa de ser el origen de Lobezno (algo que en el cómic nunca se sabe a ciencia cierta), se mezclan situaciones, personajes y tiempos para realizar un film de acción espectacular a nivel visual, pero vacío como un agujero negro en su plano argumental y en el transfondo de la película.

Aquí, Logan y Creed, hermanos de sangre, sobreviven a todas las guerras de la historia hasta llegar a un cuerpo de soldados de élite dirigidos por el gobierno, dónde su estrecha moral y métodos sanguinolentos y asesinos, obligan a Logan (mucho más que un animal) a abandonar su disciplina. Con el tiempo, alguien regresa para asesinarlos a todos, y entre ellos, a la “novia” de Logan, una mezcla de su verdadero amor en los cómics, Mariko, con Jean Grey. Buscando venganza (al más puro estilo Jean-Claude Van Damme), Logan se deja convertir en Lobezno, en cuya transformación se esconde un terrible secreto. Lo suyo es un banco de pruebas para formar soldados indestructibles y construir el arma definitiva, Arma XI.

Existe tanta libertad creativa con respecto a los cómics, cómo situaciones forzadas en relación al argumento. La relación entre Creed y Logan, la ridícula y vergonzante historia del porqué de “Lobezno”, la aparición sacada de la manga (nunca mejor dicho) de Gambito, el final a lo “Mortal Combat”, el clon Carlos Sobera como director del proyecto Arma-X. La calidad de las interpretaciones no se pueden juzgar, es todo tan rápido y tan cuadriculado, que tienes que creértelo y da igual que los actores lo hagan de Óscar o rematadamente mal, el resultado iba a ser el mismo.

Por ejemplo, para justificar una vida plena de felicidad, un personaje (no diré cual) justifica su traición con la situación de su hermana. Para justificar el porqué de una actitud maléfica con respecto al mundo, primero, y los mutantes después, se acude de nuevo al arraigo familiar. La venganza como justificación de los asesinatos, y así. Todo tiene una explicación sencilla, plana, limitada.

Así, lo único salvable de la película, para los marvelitas o “Frikis”, como queráis, es la aparición de personajes que estamos cansados de ver en tebeos y ahora podemos recrear en la pantalla. Ver su adaptación, nos gusta. Nos gusta ver a La Mole, a Xavier, a Gambito, a Cíclope, incluso nos gusta ver algunos inventados.

Pero nada más, desde mi punto de vista, una adaptación fallida, por simple hasta el ridículo, por tener buenas cosas mal dispuestas, por su guión hecho desde los tópicos, el poco respeto al espectador adulto y por hacer de Lobezno un entretenimiento pasajero, una película más de superhéroes, pesada, larga, incorregible, indigesta… infumable.

Qué pena de ocasión perdida. Qué lástima teniendo Arma-X como filón narrativo y el mejor actor posible para que Lobezno sea un gran Lobezno. Bien detractores, aquí me tenéis, de rodillas y a vuestra merced. Ya podéis ajusticiarme.

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Scriers.

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