Si hay algo que nos hiere profundamente en este blog, son los artistas acomodados. Siempre, de alguna manera u otra, exigimos renovación, búsqueda constante. Si repasan las reseñas más críticas (y aquí empleo el término coloquial de crítica, con sentido negativo) con un artista en este lugar, suele tener que ver con esto mismo que digo. Bien, pues hay unos cuantos grupos de los que no te importaría nada, casi desearías, que repitieran los mismos esquemas que anteriormente te han llamado la atención. Puede ser porque su obra sea reducida hasta la fecha, causas emocionales o factores de naturaleza desconocida, pero existen estos casos.

Ola Podrida es uno de esos grupos. Yo los conocí hace casi dos años. Les compré un disco y disfruté de un concierto muy especial. Luego se establecieron como mi banda novel y folk favorita (este año son Monsters of folk), y más tarde aún, les perdí la pista. Ahora me he vuelto a enterar casi por casualidad de que sacan nuevo disco al mercado, Belly of the Lion.

Belly-of-The-Lion

La primera característica es que es un disco corto y compacto, de la misma naturaleza que su predecesor, el homónimo Ola Podrida. Y la segunda, a grandes rasgos, es que los mismos rasgos que llamó la atención hace algunos años, se repite completamente en este trabajo. Gran trabajo melódico y vocal, sonidos casi ambientales, riqueza o sobriedad instrumental siempre bien entendida, diferentes matices en la bateria y un pelo de distorsión. También podemos hablar de las sensaciones que provoca: placidez, melancolía, armonía… etc. Todo lo que diga a partir de ahora sería repetirme.

La banda que ha logrado reunir David Wingo sigue en plena forma, y suena compacta, hecha a conciencia, con un sonido característico (que es a lo que aspira un grupo joven, a hacer su sonido reconocible). Ese sonido, el de Ola Podrida, es, definitivamente, un sonido que me cautiva. En su cronograma del disco, siempre, pero con algunos repuntes en determinadas canciones. Esta vez, los temas que más me gustan son “The closest we will ever be” y “Roomful of sparrows”.

Y es que hay igual que hay besos (perdonad la ñoñería) que uno calcaría, de manera que fueran siempre idénticos, con los discos puede pasar lo mismo. Y a mí, sinceramente, me da igual que Belly of the lion suene muy parecido a Ola Podrida. Me resultan igualmente bellos.

7

PD: Por cierto, para explicar tan peculiar nombre de la banda, os dejo la explicación que alguien que decía ser miembro de la banda hacía en un blog en castellano.

“¡si sabemos! en las 80s en dallas, tx (de donde somos), había un mall llamado “olla podrida” donde vendía varios tipos de arte. sin embargo, toda la gente de dallas, los que no hablaban español, referieron a ese lugar como “ola podrida” porque no sabián como pronunciar los dos “l”. ahora es otra cosa ya que se han presentado tortiLLas y quesadiLLas en todos partes.
pero, para preservar esa memoria y para forzar que la gente diga nuestra nombre de la forma antigua, quitamos uno de los dos “L”.
hasta luego”

Ola podrida.

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ScriersScriers
Scriers
1 Abril 2009

Veamos, si de un tiempo a esta parte se analiza mi repertorio de escuchas musicales, llegamos a la conclusión de que han ido sumándose artistas que varían desde el Folk-Rock, Alt-country, Folk-pop e incluso algo de Acid Folk o Folk psicodélico. Así pues, parece que todos los elementos conjugables, tienen un denominador común, el Folk. Folk viene de música folclórica, y se enseña al margen de las escuelas musicales, es una tradición y se transmite de generación en generación. Pero realmente, cuando hablamos de música folk en España, nos viene a la cabeza la típica imagen de cantautor norteamericano con guitarra, pedal y armónica. Y lo enganchamos consecutivamente con la imagen de un Bob Dylan criticado y posteriormente endiosado gracias a ese disco revolucionario que fue “Bringing it all back home”.

Después el Folk-rock se ha ido ramificando hasta sucederse las ramificaciones de las ramificaciones y quedar, finalmente, un inabordable árbol genealógico. En cualquier caso, en cuanto suena una acústica eléctrica, pedal, armónica o un Hammond, se activa un chip en mi cerebro que me hace centrar la atención en ese cantautor o ese grupo determinado. Digamos que el Folk tiene una sensibilidad que conecta con mi yo interno, y con eso me basta.

folk_instruments

Repasemos algo de lo que suena en mi habitación:

- Will Oldham o “Bonnie Prince Billy”. Con más discos publicados bajo su seudónimo, Will Oldham es el nuevo mesías de todo lo que engloba este estilo (aunque lo encontraréis más asociado al Country). El título de este post no es casual. Un personaje enigmático, con un pérfil discreto y sin apenas apariciones públicas, el cantautor de Kentucky es la cabeza visible de este movimiento. Posiblemente, muy a su pesar. El caso es que se trata de un músico de enorme producción, no para de sacar discos (sólo, o colaborando con terceros), y con cada uno de ellos hace las delicias de sus fieles, un séquito incondicional que espera con ansias sus nuevas obras. Mi trabajo favorito de su extensa discografía es “I see a Darkness”, por oscuro, por siniestramente bello, por hiriente, por intenso pese al minimalismo.

- Andrew Bird, o Andrés Pájaro que digo yo, es el alumno aventajado de la clase (también lo asocian a Jeff Buckley), está vez lleva adjunta la etiqueta de cantautor indie rock, es uno de los que ha conseguido, en el circuito independiente, unanimidad entre público y crítica. La culpa de todo lo han tenido dos trabajos sobresalientes, “The misterious production of eggs” y “Armchair apocrypha”. Sendos trabajos lucen una producción cuidadísima, pura artesanía folk-rock-pop, a Andrew Bird le gusta introducirle más efectos, más elementos a sus canciones que parecen desnudas pero que ni mucho menos lo están, pero no se confundan, aquí nadie juega al despiste, es auténtico y puro. Rechacen imitaciones.

- Okkervil River, la banda del existencialista Will Sheff son mi grupo Indie-Rock-Country alternativo favorito. Observen quede coletillas lleva su descripción, y es que, el grupo toca un poco de todos los palos, pero se caracteriza por unas potentes guitarras, unas armonías vocales de gran fuerza y un discurso pesimista lleno de lamento. Todo en ellos es extremo, en “Black Sheep Boy” te cautiva su tormento, su oscurantismo, en “The Stage Name”, su luminosidad. Sea de una manera u otra (he de reconocer que prefiero su perfil oscuro), mi cuerpo me pide esa intensidad de vez en cuando, ese encarar la vida visitando cada arista, sin dejar nada por conocer. Son otros que no cesan en su labor de músicos, ¿Descanso? ¿De qué se trata eso?

- Ola Podrida: De este mundillo, mi banda novel favorita. Con tan sólo un disco, los de David Wingo, grupo de New York, han sabido cautivarme. Desde que tuve la oportunidad de verlos en directo, aún más. En su disco homónimo, puedes encontrar de canciones en primer plano, íntimas, con un marcado acento acústico y llevada en volandas por una voz embriagadora, susurrante, única. Espero con entusiasmo su próximo trabajo. ¿Tendrán alguna oportunidad en España?

- Y mi último descubrimiento es Danny Schmidt, un cantautor desconocido para gran y pequeño público, que ha basado su carrera en actuar y actuar y que dispone de una serie de discos de los que apenas he conseguido información. Lo único que puedo asegurar es que el último, “Instead the forest rose to sing”, es un soplo de aire fresco en el actual panorama, tan sobreproducido y grandilocuente. Schmidt se “conforma” con facturar canciones de evidente legado norteamericano, y el country-folk de buen gusto, se cuela en los oídos, y una ola de positivismo hace que una y otra vez acudas al disco, como si un imán tuviera.

Dejo además, algunos enlaces interesantes. Ojo, que son muy aprovechables para conocer buena música.

Muzikalia, mi enciclopedia musical, es el foro que comparto con algunos de los seguidores más coherentes de la red, con los que da gusto compartir inquietudes. Tenemos un foro dedicado exclusivamente a esta vertiente musical. De visita obligada.

El País analiza la figura de Will Oldham.

Ola Podrida (Disco homónimo).

“Instead the forest rose to sing” de Danny Schmidt.

PD: Por favor, si estos discos te gustan, cómpralos si tienes medios y contribuye a que siga adelante la carrera de estos artistas minoritarios.

Scriers.

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