Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
12 marzo 2010

Hace poco reseñábamos Generation Kill, la serie sobre la Guerra de Iraq realizada por la dupla David Simon y Ed Burns basada en los artículos del periodista de la Rolling Stone Evan Wright. En ella, descubrimos un razonable discurso antibelicista que profundizaba en las motivaciones de los soldados americanos por estar allí presentes y en su indignación final, reflejada en ese memorable epílogo que cerraba la serie en su séptimo episodio.

En The Hurt Locker (En Tierra Hostil), Kathryn Bigelow también hace uso de los relatos de un periodista, Mark Boal, pero ella elude el mensaje ético-político, y relata las andanzas de un grupo de artificieros en la guerra de Irak, preocupada principalmente en contar la historia con tensión e intriga y hacer veraz ese Iraq tramposo y adverso que deben controlar los militares americanos. En este sentido, en lo concreto de su propuesta, la directora californiana da en el clavo y tan sólo muestra indicios morales al denunciar el uso de los niños en la contienda. Por lo demás, nos encontramos ante una solvente cinta de acción contextualizada en el desasosegante y temible laberinto urbano de Bagdad. Y ese es otro de los aciertos de esta película, como gracias a una inquietante recreación de las ciudades iraquíes (edificios derruidos y resquebrajados, aridez, escombros, trampas mortales…) y un indudable talento narrativo, Bigelow involucra al espectador obligándolo a mantenerse alerta en un notable ejercicio de cine de acción. Sin embargo, su estructura formal a modo de pequeños episodios, le resta fuerza al relato, con un resultado final no exento de altibajos.

No será la de Bigelow la película definitiva sobre la Guerra de Iraq, pues sobre este episodio de la historia reciente queda mucha tela que cortar, pero si una digna ganadora del Oscar (mucho mejor que su antecesora, la sobrevaloradísima Slumdog Millionaire) que, sin duda, servirá para reivindicar el talento de su directora, descartando para siempre la absurda teoría de la discriminación positiva. En The Hurt Locker no hay favoritismos, sino trabajo bien hecho.

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- The Hurt Locker en V.S.O

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Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
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8 marzo 2010

Match Point es una rareza en la filmografía de Woody Allen de la última década. Habituado a rodar sofisticadas comedias de tono amable e intelectual, con esta escapada a Londres, el cineasta newyorquino se marca una intensa historia de pasiones desatadas, absorbente y trágica, que no parece producto de su cabeza, sino más bien una obra firmada por Anthony Minghella o el Hitchcock más cotidiano. En este sentido, Allen se traiciona a sí mismo, huye de sus patrones fílmicos y se decanta por una dirección clásica, suave y elegante en la que los diálogos largos y brillantes marca de la casa brillan por su ausencia. En cambio, estos son certeros, directos, poco rimbombantes. El sorprendente cambio de estilo, lejos de enturbiar el resultado final, mejora con creces lo que Allen nos venía ofreciendo estos últimos años, pues demuestra que aunque domine perfectamente la comedia, es capaz de atrapar al espectador con otro registro y hacerlo preso de una dura intriga sobre la ambición, el amor y el status social. Lo hace moldeando perfectamente a los personajes, siempre verosímiles y convincentes. Jonathan Rhys Meyers borda el frío papel de Chris Wilton, un profesor de tenis que acaba engullido por un mundo de apariencia y dinero, preso de su incontrolable deseo por Nola Rice (la irresistible Scarlett Johansson). El agobiante desarrollo y ese final estilo A Dos Metros Bajo Tierra -con una interesante moraleja incluida- sólo podría estar al alcance de una mente privilegiada, de un autor que maneja con sabiduría e inteligencia los compases del thriller sin admitir fisuras, de una de las grandes personalidades del séptimo arte. Estamos ante la que podemos considerar, de largo y sin temor a equivocarnos, la mejor película de Allen en este último decenio. Una verdadera joya.

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Match Point en Descarga Directa

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Paul Thomas Anderson es uno de esos cineastas modernos que siempre intenta, con mayor o menor fortuna, imprimir un sello distintivo a cada una de sus películas. A sus prometedores comienzos con Sidney o Boggie Nights le sucedió su gran obra maestra, Magnolia, la que tranquilamente puede considerarse la obra coral más interesante de cuantas haya facturado Hollywood. Poco después sorprendía a propios y extraños con la delirante e hipnótica Punch-Drunk Love, que recibió un hostil varapalo por parte de la crítica. Cal y arena en la obra de un director singular, que con su último estreno, Pozos de Ambición, vuelve a demostrar una personalidad única e irreverente a la hora de hacer cine. En esta ocasión deja al espectador perplejo con un durísimo relato sobre la explotación petrolifera en EEUU durante las primeras décadas del siglo XX. Anderson teje una oscura trama sobre la avaricía y la desconfianza humana contextualizándola en los áridos paisajes de Texas, y cediendo lo galones a un exagerado Daniel Day-Lewis, cuya cara de pocos amigos se perpetúa a lo largo de las casi dos horas y media de película. Sobreactuaciones al margen, la ambientación de la cinta recuerda inequívocamente a la de la serie Deadwood, no solo por el hecho de acentuar el realismo sucio, sino también por su recreación del Oeste y la falta de escrúpulos en las escenas de conflicto. Crudeza extrapolable al carácter de Daniel Plainview, un petrolero en busca de fortuna preso de sus ansias de poder, obsesionado por no dejarse pisotear. A través del deterioro de su vida personal, tan emergente como su patrimonio, Anderson indaga en otras muchas cuestiones tales como las relación paternofilial, la corrupción empresarial o el fanatismo religioso. Pero en su intento por facturar una descarnada adaptación de la novela de Upton Sinclair, Anderson se olvida de conmover, se obceca en su protagonista descuidando a los secundarios e individualizando al extremo el relato. Es curioso que un maestro en repartos corales cojee en esta faceta, dejando lo que podía ser una interesante reflexión sobre el choque de aspiraciones vitales en un torpe y sanguinario retrato sobre la codicia.

Enlaces Relacionados:

- Pozos de Ambición en Dvdrip

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Los Panters de Dillon son historia para el entrenador Taylor. Una vez cesado por la junta directiva, se hace cargo de un equipo que debe de renacer de sus cenizas partiendo de cero. El nuevo conjunto, los Lions de Dillon, se ubican al este de la ciudad y no dispone ni de jugadores con experiencia ni de campo de juego. Su reconstrucción será la premisa de la que parte Friday Night Lights en su cuarta (¿y penúltima?) temporada.

Taylor tiene la difícil misión de formar a un grupo de inexpertos jugadores procedentes de los barrios marginales de la ciudad, educarlos y armar un equipo capaz de ganar algún partido. Pero no se acaban ahí sus problemas, pues su mujer, directora del colegio de los Panters (su antiguo equipo), se verá pronto en la encrucijada de soportar críticas que la acusan de actuar por el bien de su marido. Su hija Julie deberá elegir su destino, ¿universidad o la cárcel que aparenta ser Dillon?. Mientras, Matt Saracen, alejado de los campos de football, explorará su faceta artística y tendrá que hacer frente a inconvenientes muy serios que pondrá en tela de juicio su escala de prioridades. Otros personajes como la familia Riggins y Landry Clarke continúan estando entre los protagonistas de un reparto que sabe reciclarse con medio elenco nuevo. De este modo, la presentación de sus nuevos personajes, algo forzadas, será la tónica de los primeros episodios de una cuarta temporada que irá creciendo poco a poco hasta tener varios capítulos antológicos. No será la mejor sesión, pero deja momentos emocionantes. Escenas que demuestran que la serie ha sabido renovarse y madurar, pues aunque el matiz teenager sigue latente, las cuestiones planteadas son definitivamente más adultas, coqueteando con el existencialismo adolescente y abordando la complejidad de las relaciones institucionales y otras temáticas ya clásicas como el racismo, las costumbres americanas o el arraigo paternofilial.

En definitiva, un paso hacia delante de una serie que en España no ha calado por motivos varios; su marcado acento americano, el poco disimulado carácter teenager y el protagonismo de un deporte que no se practica en nuestro país como es el fútbol americano. Lastres demasiado grandes como para hacerse un hueco entre una audiencia tentada con infinitas posibilidades televisivas. Aún así, y para los que no se hayan decidido, linkeo estas nueve razones para ver Friday Night Lights. Todo sea porque cada vez seamos más los que apoyen las andanzas del entrenador Taylor y sus nuevos Lions de Dillon.

PD: Para los seguidores acerrimos, atentos a las sutiles referencias a personajes que han pasado por la serie porque están escondidas y son realmente curiosas.

Enlaces Relacionados:

- Friday Night Lights, Cuarta Temporada HDTV

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9 enero 2010

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Desde La Vendedora De Rosas no había vuelto a ver cine colombiano. Este conmovedor relato sobre la inmigración me reconcilia con el cine sudamericano y me abre los ojos ante la realidad de aquellas personas que cambian de país en busca de una vida mejor. Simón Brand, antiguo realizador de videoclips y anuncios publicitarios, dirige con excelente pulso narrativo esta crónica sobre la supervivencia que describe la historia de un chico colombiano que, cegado por amor, se embarca en un terrorífico viaje con el propósito de cruzar la frontera de EEUU y empezar de cero con la compañía de su novia Reina. Brand bifurca la trama, y nos cuenta alternativamente la durísima travesía (a través de flashback) y el post viaje, el quehacer de Marlon una vez llega a New York. Y esta separación presente-pasado funciona porque al espectador le despierta una doble curiosidad; cómo consigue llegar a su destino y que le depara el futuro. Un devenir para el que se encuentra totalmente sólo, sin papeles y con lo que lleva encima. Paraiso Travel es una historia dura, realista, y por momentos violenta, amenizada con pinceladas de humor y un simpático cariz extravagante. Pese a la tozudez de su protagonista, resulta imposible no empatizar con este pasional joven y sentir como propios sus pequeños triunfos y grandes fracasos. Una película a reivindicar que tras el asunto de la inmigración, nos invita a reflexionar sobre el amor ciego, el tráfico de personas o el sueño americano, dejando un sabor amargo y un extraño desasosiego.

7

Enlaces Relacionados:

- Paraiso Travel en la Cinerata

- Paraiso Travel en Descarga Directa (DvdRip)

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