El día 23 de abril se celebra en muchos países del mundo el Día Internacional del Libro. El año 1995 la UNESCO, a petición de la Unión Internacional de Editores (UIE), accedió a considerar este día como un día de lectura internacional. Si vais a hacer algún regalo, desde el Club de los Imposibles os animamos a regalar tebeos. Por si no eres lector habitual de comics os damos unas cuantas (y arriesgadas) sugerencias:

Ice Hacen. Daniel Clowes. (Reservoir Books, 2006)
![]()
La obra más experimental de Daniel Clowes está ubicada en un barrio ficticio (aunque visiblemente americano) de estética simpsoniana llamado Ice Haven. El secuestro de un niño agita a los ciudadanos de este pequeño pueblo, que viven inmersos en sus propias e inquietantes obsesiones. Clowes explora los límites del ser humano e investiga el lenguaje del comic combinando un estilo clásico y simpático con su habitual frialdad narrativa. Una obra que impresionó a la crítica hace ya tres años y que formó a bases de pequeñas piezas un puzzle impresionante.

Calvin y Hobbes. Bill Watterson (Ediciones B)
![]()
Si encontráis en alguna librería los comics de Calvin y Hobbes no duden en regalarlos porque es una apuesta sobresegura. Este prodigio de tira cómica narra las aventuras y desventuras de Calvin, un divertido y creativo niño con un ingenio prodigioso que comparte peripecias con Hobbes, un tigre fruto de su imaginación que no es ni más ni menos que su peluche preferido. Ubicadas en algun lugar del oeste de Estados Unidos, la tira cómica de Watterson destila una fuerte crítica social y conforma un universo personal simpático y ocurrente que bebe de los grandes autores del género (Schultz o Quino) para finalmente conseguir un aspecto moderno y un estilo fresco, dinámico y expresivo. Para servidor, la mejor tira cómica existente.
Colección completa de Calvin y Hobbes en Megaupload

Archivos X-Men: La Saga Del Oso Místico. Chris Claremont y Bill Sienkiewicz. (Forum 1995)
![]()
A día de hoy difícil de encontrar, este tomo recopila los números del 18 al 21 de la serie de Marvel Los Nuevos Mutantes. Sienkiewicz aterrizó en una serie cuya idea original era atraer a los lectores más jóvenes del universo mutante ofreciendo una colección teenager, la transformó y la hizo suya. Chris Claremont, por aquel entonces la auténtica firma estrella de la casa, se rindió al estilo oscuro y barroco del dibujante y juntos firmaron unas historias duras, adultas, asperas, emocionantes, tormentosas… un auténtico deleite gráfico para una serie más que interesante que, al principio no fue muy comprendida, pero que con el tiempo ha pasado a ser una de las grandes colecciones de los ochenta. Solo en esa década un estilo tan visiblemente anticomercial podría abrirse camino en el panorama USA. Muchos han intentado imitar al bueno de Sienkie, pero nadie ha conseguido superar el impacto de un lapiz único y personal, del que hace tiempo que no tenemos noticias. Especialmente apto para marvelitas.






Comentarios