(Avisamos una vez más que esta entrada puede contener SPOILERS desagradables. Seguir leyendo es tu responsabilidad. ¡¡Cuidado!!)
A.Z. La primera temporada es excelente, me parece modélica. Presenta a los protagonistas poco a poco, sin prisas. Pronto se da uno cuenta que están muy lejos de realizar estereotipos de personajes como es habitual ver en otras series más comerciales. Los capítulos dirigidos por Rodrigo García y Alan Ball son, desde mi punto de vista, los mejores. Creo que la única pega que pondría a la primera temporada es la línea argumental de Claire, que me parece, en general, poco interesante aunque importante para desarrollar al personaje. La segunda temporada comienza el particular calvario de Nate y el deterioro de su relación con Brenda, presentan el personaje de Lisa, David comienza a vivir con Keith y Claire visita un asesor educativo…supone la temporada de consolidación, y en la que nos sentimos parte de la familia Fisher. No tengo ninguna pega. Sin embargo, en la tercera temporada ya hay momentos más endebles, sin tanta intensidad, lo achaco al cambio de vida de Nate, al desesperante personaje de Lisa, a una Ruth desconcertante… la recuerdo como la temporada del desencanto, no porque no me guste, si no porque los personajes sufren, y mucho. Los nuevos personajes el de Bettina y el Arthur aportan frescura, aunque este último parece un poco desaprovechado. El brutal final de temporada hace que gane enteros en su conjunto. La cuarta temporada me parece la más floja, pero los guionistas se guardan ases en la manga para atraparnos. El incidente de David con el autoestopista, el desliz lésbico de Claire o la nueva etapa Nate-Brenda son argumentos interesantes que enganchan. Y la quinta temporada es la despedida. A Dos Metros Bajo Tierra se reafirma en su regusto agridulce. El final es inesperado, humano e impredecible. Y los diez últimos minutos me parecen los mejores minutos de la televisión moderna, un epílogo que lo equipara al cine y lo sobrepasa (pese al discutible maquillaje).
Ese es mi resumen en cuanto a lo puramente argumental. Pero en una reflexión más profunda, la considero una serie capaz de abrir un debate en la cabeza del espectador con cada episodio. Una serie que, abordando la muerte, alecciona sobre la vida. Y sobre todo, y a riesgo de parecer cursi o demasiado trascendental, una serie que, al tratar tan de cerca la muerte, invita a reflexionar, a establecer prioridades, a ser mejor persona y valorar lo que realmente es importante en la vida, pero lo hace sin demagogia, con un fuerte sentido de la realidad. Cuando terminas de verla.. te queda un enorme vacío. ¿Crees que algún día veremos una serie de tanto calado emocional en la parrilla televisiva?
S. Sí, por supuesto. Hay calidad y mentes brillantes entre los guionistas de la HBO como para lograr crear nuevas ficciones interesantes. El handicap es que ya no será la primera vez, ni será sobre la muerte, ni tendrá esos personajes. Parte del encanto de esta serie es que me descubrió una ficción insólita, inteligente, profunda, reflexiva, exigente. Y eso no tiene precio. Pero realmente, para que el léctor se pueda poner al día hay que hablarle un poco de la estructura de la serie y de sus personajes.
En la serie cada capítulo empieza con la muerte de alguna persona. A partir de ahí, se desarrollan paralelamente los universos de cada personaje y a la vez, todo gira en torno al arco argumental de la primera muerte. La serie gira en torno a la primera muerte, y acaba con otra muerte, y al final todo es un ciclo. Los personajes están todos y cada uno de ellos perdidos e intentan encontrarse a sí mismos durante varias temporadas (años en la ficción, por cierto, muy bien llevados).
Nate parece sacado de la parábola del hijo pródigo. Empieza como un fracasado pero poco a poco su personaje gana en profundidad, sensibilidad y calidad humana. Si me dijeran quién es Nate Fisher, diría que es una buena persona.
David es un gran ejemplo de superación y de persona sumida en un mar de dudas. Es un estereotipo de gay reprimido, pero termina siendo el personaje más real de la serie. De hecho, parece mentira que sea de ficción. Excepcional trabajo de interpretación.
Claire se pasa la serie enfadada con el mundo, buscándose y perdiéndose en mil laberintos. Sin embargo, cuando te das cuenta ya es mucho más madura, adulta y termina la serie en un pico muy alto.
Brenda es el motor de la serie. Nos guste o no es el elemento que estabiliza y desestabiliza. Es tan inteligente como exasperante y termina con un grado de ternura elevadísimo.
Ruth es un personaje, que, aún con sus estrictas manías, evoluciona. Tiene un gran mundo interior y una manera muy femenina de resolver sus asuntos. Resulta, en ocasiones, admirable por su entereza y por su manera de afrontar el sufrimiento.
De los secundarios protagonistas, sin duda Keith es mi favorito. Un personaje, que parece sencillo pero que no tiene que ser nada fácil interpretarlo. Y también Rico, un latino que expone muy a las claras los fundamentos de su cultura, o Billy, ese gran enfermo mental. Estamos hablando de un elenco exquisito y de un grupo de actores extraordinarios. Nada parece fruto del azar, hecho improvisadamente, y eso, es otro de los grandes aciertos de la serie. Todo tiene un porqué, todos los factores responden a una idea concreta del rumbo que tiene que tomar la serie.
Antes de decirlos yo, ¿cual crees que son los aspectos de la serie que más flaquean?
A. Z. Creo que sus puntos flacos residen en algunos ciclos argumentales demasiado inverosímiles o directamente aburridos. Se me ocurren varios; la muerte de Lisa (algo confusa), el rollete de Keith con la cantante o la desenfrenada actividad amorosa de Ruth, una viuda que contabiliza hasta cuatro rolletes (es muy divertido cuando sueña que va matando a cada uno de ellos por el bosque). Son argumentos en los que el espectador tiene que poner de su parte para creerlos. A parte de ello, creo que es una serie que combina el drama con dosis de humor negro a la perfección. Puede resultar aburrida para según que tipo de público, pero es que va dirigida a una audiencia adulta e inteligente. Pero ello no es exactamente un punto flaco, sino más bien una característica de la misma que la hace diferente al resto.
Por lo demás, no creo que flaquee demasiado, para mi roza la perfección, cada capítulo era una auténtica gozada, un cúmulo de emociones concentradas provocadas magistralmente por un equipo de guionistas que parece tener estudiada la serie completa desde un principio, casi nunca da sensación de improvisación. Y si uno indaga e investiga sobre la figura de su creador, Alan Ball, descubre que es una serie con muchos puntos autobiográficos. En la juventud del director y guionista este sufrió varias pérdidas en su familia en un corto periodo de tiempo. Su hermana (en un accidente de tráfico similar al de Mr. Fisher) y su madre fallecieron por la misma fecha. Además, relata como nadie jamás lo ha hecho en televisión, la salida del armario de una persona católica y reprimida como es David, Alan Ball también reconoce en varias entrevistas que se inspiró en aspectos de su propia experiencia vital. Habrá que seguir muy de cerca sus próximos pasos (True Blood) porque este señor tiene un talento inmenso. ¿No crees que el personaje de David puede ser uno de los mejores personajes que se hayan visto nunca precisamente porque parece tan real como la vida misma? A mi el tratamiento de la homosexualidad de David me parece honesto y realista.
Es seguro que el hecho de que Alan Ball sea homosexual ha influido en un tratamiento tan acertado del personaje. “Vida privada” es un episodio que si fuera una película ganaría premios, seguro. Creo que la evolución sin prisas de David, con una delicadeza extrema, momentos de alta tensión (cuando pierde los papeles y le da por hacer un maratón de sexo con muchos hombres diferentes o cuando es secuestrado, un episodio espeluznante) y un final acorde con el personaje es uno de los puntos fuertes de la serie. Todos los personajes principales tienen una evolución lógica. Luego hay algunos secundarios más discutibles, pero los principales al final pasar a ser como de la familia.
A mí, de la opinión de los seguidores de esta serie, siempre me ha llamado la atención dos sentencias generalizadas y sorprendentes, y es que los “fans” aseguren que esta serie “te invita a vivir y que te hace mejor persona”. Atiende, porque creo que será de las pocas series que pueden presumir de trascender hasta tal grado la ficción que produzca esos sentimientos en los espectadores. Bien pensado, es muy fuerte. ¿Quién más ha conseguido eso? ¿House? ¿Los Soprano? ¿The Wire? Son extraordinarias series de ficción muchas de ellas, geniales otras, pero ninguna modifica el ánimo del espectador de esta manera tan… humana. Para mí, y se que suena a una salida del tiesto o exageración tremenda, el que sigue la serie con dedicación y le presta verdadera atención, siente que la vida misma está ahí metida, para mayor ironía, desde los ojos de la muerte. Y precisamente por eso, a día de hoy, considero que “A dos metros bajo tierra” es una serie insuperable.
A.Z Aquí acaba nuestra conversación sobre A Dos Metros Bajo Tierra. Seguro que nos hemos dejado cosas en el tintero, os propongo revisarlas en los comentarios. Esperamos que os haya gustado. Os dejamos enlaces para que podáis bajaros la serie al completo.
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