Sandman , El mundo onírico de Gaiman
El otro día actúe llevado por el instinto, como cuando estás soñando y algo que no se sabe muy bien qué es te mueve en el sueño de un lugar a otro, te conduce por todos los sitios imaginables e inimaginables y te libera en cualquier momento en cualquier lugar. Estaba tranquilo en mi nueva tienda de cómics habitual (ahora vivo en otra ciudad, Palma de Mallorca), cuando el embrujo de una obra me atrapó aún viéndola de refilón. Cometí el error de hojear Sandman. Primera obra mensual que Neil Gaiman publicó para Dc y que comenzó con un primerizo Sam Kieth al poco tiempo sustituido por Mike Dringenberg. La compré y claro, uno no sabe muy bien si ha cometido un error, son diez tomos de veinte euros aproximadamente cada uno en formato de tapa dura, o se ha embarcado en una de las mayores aventuras del cómic nunca vistas.
Sandman ha ganado multitud de premios, convirtiéndose en obra de referencia en el mundo del cómic adulto y de la fantasía en general, generando un mundo mágico que se ha extrapolado a otras artes, etiquetándose como obra de culto y codeándose con otros artistas de la fantasía que van desde Tolkien hasta Alan Moore, por citar ejemplos muy dispares.

Y aunque su mismo autor lo define como un comienzo torpe, lo cierto es que el conjunto de siete números redondea la presentación perfectamente, con momentos de éxtasis como la visita y lucha de Sandman en el infierno, la estancia con Caín y Abel, o la lucha final con John Dee. Apoteósico primer número. Que sí, que tiene episodios más de relleno como el encuentro con otro John, Constantine, pero con la calidad gráfica de Sam Kieth y Mike Dringenberg, capaces de plasmar un mundo tan difícil de hacer real, la lectura se hace ágil, intensa y placentera.

Dulces sueños.
Scriers


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