Redes P2P, legalidad y ética. Reflexiones de un imposible

Mariano me pide que hablemos de las descarga de archivos P2P o lo que es lo mismo, de aquellas comunidades cuyos usuarios comparten archivos. De telón de fondo, la piratería, y en el caso que nos ocupa hablamos de música y su efecto perjudicial para artistas y discográficas.
Y empezaré con dos confesiones; la primera es que, por si no os habéis dado cuenta, suelo descargar archivos de estos portales y consigo música, cine, literatura y comics gratis. Eso es un hecho. A su vez soy un gran consumidor (y comprador) de cultura. La segunda revelación es que este debate me supera y desborda por todos los lados, sobre todo por el teórico. Desconozco la leyes sobre la propiedad intelectual y que se considera o no delito.
Pero si se que hasta la fecha ningún juez en este país ha dictado que compartir estos archivos sin ánimo de lucro sea ilegal. Yo no lo hago con ánimo de lucro, por tanto no estoy cometiendo ningún delito. Foros como vagos.es o pordescargadirecta.com no parecen tener ningún tipo de publicidad u otros métodos lucrativos, así que entiendo que si estos portales sobreviven es porque cumplen la legalidad, sino se habrían cerrado.
Sin embargo, esas campañas publicitarias sobre la piratería que invaden nuestros cines y en las que nos muestran a un internauta como si de un terrorista se tratase, me parecen de una demagogia alarmante. En ese sentido estoy bastante de acuerdo con reacciones como las del siguiente video:
Yo también opino que compartir no es lo mismo que robar. La industria musical y cinematográfica no ha sabido responder a la evolución tecnológica con nuevas tácticas de venta y productos actualizados. A semejante revolución siguieron apostando por los discos a 20 euros y potentes anticopys hoy superados. Observaron a los medios digitales como el enemigo y nunca se aliaron con ellos hasta que no vieron que intentan frenar lo irremediable era poco menos que imposible. Pero ahora obtienen beneficios con iniciativas como Spotify o Itunes. Demasiado tarde quizás. El Napster fue el detonante. Su cierre povocó una avalancha de nuevos soportes de intercambio de archivos. Fue la primera victoria de los medios digitales sobre la industria.
Entiendo entonces que no se trata de hacernos sentir culpables a los usuarios, sino de buscar alternativas y reestructurar de arriba abajo las líneas de actuación y estrategias de promoción para con Internet. Ese cambio exigiría un enorme esfuerzo por parte de discográficas, autores y consumidores. Exigiría trabajar para la remodelación de un engranaje que rueda a favor de los usuarios.
Comprendo que los autores estén enfadados. Los últimos discos de Sabina y Fito los estaba escuchando antes de que salieran a la venta. Por tanto, el efecto sorpresa de estos trabajos, a poco que entiendas de como funciona la red, era nulo. Quizás con una campaña de promoción previa se hubiera paliado el desastre, o quizás no, pero porque no intentarlo. Entiendo, de veras, todas sus pataletas (en este artículo de Efeeme encontramos opiniones para todos los gustos) pero lo que me fastidia es querer obtener de Internet y sus redes solo la parte beneficiosa. Son muchos los que dicen: como forma de promoción sí, pero como modo de intercambio no. Ajam.

En el fondo quieren volver a finales de los noventa, cuando músicos como Alex Ubago, La Oreja de Van Gogh o Estopa consiguieron despachar un millón de discos de sus respectivos trabajos. La industria prefiere, logicamente, este panorama a tener que trabajar de verdad para buscar una alternativa. Si por las discográficas fueran terminarían de un plumazo con las redes de intercambio mediante una ley, a modo de “ley seca”.
Pero es obvio que los tiempos han cambiado y ahora es más fácil obtener la música a modo de usar y tirar. Caben en aparatos minúsculos y no tienen ni nombre, como dice Julio de la Rosa. Pero los amantes de la música seguirán comprando discos. En el 2008 compré unos 50 discos (cifra arriba, cifra abajo). Entre regalos, autoregalos y gangas llegué a una cifra bastante respetable. De los 50 ya había escuchado unos 45. El modus operandis ha cambiado. Antes el melómano compraba el disco y en su casa lo escuchaba. Ahora lo escucha en su casa y si le satisface lo compra. Bienvenidos al siglo XXI.

En este sentido estoy de acuerdo con el argumento de que hay que cuidar todo el producto. Desde el contenido musical hasta el libreto pasando por la promoción. Todo. Cuanto más ofrezcas, más posibilidades de vender tu trabajo. No es lo mismo el último disco de M-Clan con su espectacular diseño y su elegante libreto que las pobres cuatro paginillas que estamos acostumbrados a ver.
Y termino ya, que me voy por los cerros de Úbeda. Tampoco es la misma la coyentura socioeconómica de hoy día que la hace una década y eso los artistas lo deben entender. Los jóvenes, digamos que con unas edades comprendidas entre 15 y 40 años (clientes potenciales de música y cine) no tenemos apenas recursos económicos para ir por ahí comprando discos y dvds. Si suplicamos por un sueldo de mil euros por favor.
Entiendo por tanto, que la gente utilice su ordenador y almacene música en sus reproductores de mp3. No hay demasiado dinero para consumir y por 30 euros que vale un reproductor puedes escuchar lo que quieras. ¿Hay que sentirse mal por ello? Demasiado tengo con subsistir con mi paga como para entrar a debatir con Loquillo sobre temas de propiedad intelectual. Y sí, suena a demagogia pura, pero la otra opción es educar a los usuarios y hacerles pensar sobre el futuro del arte y lo perjudicial para nuestros sentidos.
¿Y cuál es este futuro? Pues música, cine, comic y cualquier manifestación artística que se precie sobrevivirán al curso de los acontecimientos. Porque sobrevivió en épocas peores y siempre habrá un duende en el estómago de algún artista que le haga expresarse e intentar llegar al público. Los artistas, como todos, tendrán que apretarse el cinturón, pluriemplearse y luchar por un panorama más justo. Igual que el periodista, el educador o el jardinero. Porque a todos nos ha llegado esta crisis. El caso es que es la primera vez que un sector tan intocable como los artistas la palpa con sus propias manos.
Y esa es mi difusa visión del asunto. Una opinión poco meditada, inconexa y torpe, que servirá de poco pero que al menos genererá debate entre los lectores y escritores del club. Ahora te toca la réplica Mariano. No me defraudes.

Hola:
Los argumentos de Mr (Bob) Zimmerman me parecen muy razonables, y creo que su postura es lógica y comprensible; y digo lo anterior aunque yo esté en contra de las descargas.
Lo primero que hay que pedir en este debate (sobre todo en los políticos y colectivos que discuten en los medios sobre esto) es respeto a las decisiones de los demás, aunque discrepen de la propia de uno. Ello fundamentalmente en este tema porque la discusión, y en esto tiene toda la razón Mr Zimmerman, va mucho más allá de si está bien o si está mal descargar música, de si eso es legal o es ilegal. La cuestión a mi entender del debate debemos centrarlo desde la perspectiva de las nuevas tecnologías, el acceso a la información en el S. XXI, la mala gestión que la Industria Musical ha hecho de su propio nicho en las últimas décadas, así como en las condiciones socioeconómicas en las que se mueve el target consumidor de la música.
Dicho lo anterior, matizar que compartir archivos de obras protegidas es ilegal (contrario a la ley de propiedad intelectual). Ilegal lo es, y hay multitud de sentencias. Lo que no es, salvo que sea hecho con ánimo de lucro, es delito (hecho prohibido por le código penal que suele llevar penal de privación de libertad o multa). La discusión, dando por hecho que es ilegal, que lo es, pivota sobre si el ilícito es cometido sólo por el que lo cuelga o también por el que lo baja. Pero esto es lo de menos, porque no creo que la cuestión la debamos solucionar en estrictos debates jurídicos. Va, o así lo veo yo, un poco más allá.
Razones por las que estoy en contra de las descargas:
1.- No entiendo porque la música -los discos- deben ser gratis. ¿Qué productos son gratis en el mercado?. Un disco cuesta dinero : grabarlo, fabricarlo, distribuirlo….Hay un montón de trabajadores en toda esa cadena. Además de los músicos están ingenieros de sonido, músicos de estudios, diseñadores, repartidores…..Por tanto no pueden ser gratis los discos. La situación actual del pirateo lleva a que cada vez se graben menos discos en condiciones óptimas, y los que se graban en general son de menos calidad, con menos medios en tiempo y dinero. No podemos pedir que un producto que cuesta dinero a alguien producirlo (en el término más amplio de su expresión) se deba poner a nuestra disposición de una manera gratuita. Estaríamos rompiendo las reglas del juego.
2.- No cabe la escusa de que los músicos ya ganan mucho dinero en los conciertos, porque no es cierto. De verdad, no es cierto. Yo tengo mucha gente a mi alrededor que se dedica a la música y os puedo asegurar que un músico, salvo los que juegan en la Champion League, raramente llega a mileurista (prorrateados los meses y las temporadas que, por estar grabando o componiendo, no pueden girar).
Además, aunque fuera así, es como si yo fuera mañana al Corte Inglés y dijera: oye como ya os he comprado un traje en la planta cuarta y vais a ganar dinero, no me cobréis la raqueta que me compro ahora en la sección de deporte.
3.- Los discos no son caros. En cualquier FNAC tienes desde 6 euros un montón de discos, y rara es ya la novedad que pasa de 15 euros. A una media de 12 euros tienes prácticamente todos los discos del año (salvo las novedades más recientes). Caras son las copas, salir a cenar, la ropa de marca….. Los discos comercializados son objetos que bien cuidados pueden durar toda la vida y de mucha mejor calidad que la música comprimida (mp3) a la que se tiene acceso por medio de la red.
4.- Es curioso escuchar a los grupos decir que lo que realmente se vende bien ahora es el merchandaising. La gente, lo que realmente quiere ahora es que los demás vean que les gusta (o simplemente que lo conocen) un grupo llevando prendas o complementos con su logo. Si los Ramones hubieran vendido la mitad de discos que camisetas se ven suyas por la calle, a buen seguro serían multiplatino. Es una actitud esta totalmente superficial, que demuestra bien a las claras que hay un desprecio claro a la música como tal, habiendo pasado ésta a un segundo plano en el significado social y de ocio que tiene “lo musical” en general.
Creo que por aquí llegaríamos a otro debate: ha habido estos años – y cada vez se acentúa más- una sobreexposición de la música en general – posiblemente por el ansia desmedido de la industria de ganar dinero a cualquier precio-, perdiendo su importancia como expresión artística, ahora es más vista como un mero catalizador social, canal de ocio o de entretenimiento….y por eso se valora menos por la gente al músico (que ha pasado de artista a entretenedor sin darse ni cuenta) y sus problemas.
Dicho lo anterior:
Esta claro que en el nuevo entorno tecnológico, cultural, socioeconómico llevar este debate hasta el límite de “quien descarga delinque” es absurdo y no es la solución. Por ahí mal vamos.
La industria Musical tiene mucho que callar en todo esto, porque ha sido un auténtico desastre como ha gestionado su negocio en las últimas décadas. No importándoles para nada la calidad de lo que sacaban, metiéndonos por los ojos auténticas mediocridades que eran fáciles de manejar por ellos, imponiendo un formato (cd) que era pan para hoy y hambre para mañana. Ellos sembraron estos vientos. Pase lo que pase con los nuevos usos – que sin duda vendrán – de consumo de la música, lo que está claro es que la Industria se debe adaptar al S. XXI y no esperar solucionar sus problemas de ventas metiendo – o intentándolo – a la gente en la cárcel.
Seguramente yo mismo, si fuera estudiante, me gustase escuchar música y tuviera un presupuesto reducido para todo mi ocio y actividades, opinaría – y actuaría- como Mr (Bob) Zimmerman.
Pero hay una cosa que no entiendo. La gente que yo conozco descarga con asiduidad, más que disfrutar de la música, disfruta almacenando gigas y gigas de canciones y canciones en sus mp3, siendo literalmente imposible que puedan procesar y disfrutar toda esa información. Creo que en el fondo, en esto de las descargas, estamos ante uno de los grandes problemas de nuestra sociedad: la gente lo que quiere es tener, tener y tener…cuanto más dinero mejor, cuanta más ropa mejor, cuantas más canciones mejor….tener por tener, sin importar tanto el que puedas llegar a disfrutar de ello como el tener, tener, tener.
Hola:
Estaba leyendo la prensa de mañana (por internet), y me encontré con esto. Creo que abunda en el tema y por eso lo aporto:
http://www.publico.es/culturas/276805/musica/sflb/minimos
Buenas noches a todos,
M.
Prometo aportar en cuanto me asiente. De momento, se me ocurre que nadie se quejaba, o al menos había menos ruido, cuando las cintas tdk rulaban de manos a manos y se copiaban los discos. Ahora, que ha cambiado el soporte , sí hay que poner el grito en el cielo.
La industria debe adaptarse.
Por cierto, Eterno Viajero tampoco está a favor de los enlaces a descarga directa. Yo sí.
En realidad cuando aparecieron las cintas de cassette, que creo que comenzó a comercializarlas Philips en los setenta (recuerdo haber leído), se lió bien gorda pero nosotros eramos muy jóvenes para enterarnos del tema.
Aún se vendían discos y entonces tampoco hizo tanto daño. Pero cuando aparecieron los reproductores con doble platina, que podían copiar discos y cintas, las discográficas temblaron del mismo modo.
Lo que pasa es que toda la música que ahora te cabe en un mp4 del tamaño de un paquete de tabaco antes te ocupaba toda una estantería llena de cintas tdk. Entonces mucha gente que no tenía tiempo para todo el rollo pirata, acababa comprando.
Ahora digamos que la piratería empequeñece la música hasta un tamaño mucho más insignificante con un esfuerzo muy pequeño. Antes yo me curraba unas tdk con portadas y todo.
Y voy a leerme ese artículo que pone Mariano y mañana lo comento.
Pues sí, yo tampoco estoy de acuerdo con que Andrew acompañe sus entradas con enlaces de descarga directa porque me parece que este no es el lugar apropiado. Este es un lugar de opinión, no de búsqueda de material online, que es sencillísimo de encontrar por la red. Es más, sinceramente lo veo más como un mecanismo para inflar el contador de visitas de espontáneos navegantes que ni siquiera leen todo el texto que lo acompaña ni mucho menos les interesa. Pero bueno, tampoco tiene importancia.
Eso no quiere decir que esté en contra de la descarga de material en la red. Mariano, siento comunicarte que descargar ese contenido no es ni penado, ni delito, ni ilegal, porque no va contra ninguna ley. No lo es, al menos por ahora.
Es difícil situarse en un lado o en otro en este debate. Lo importante como en todos es ponerse en el lugar del mayor número posible de posturas defendidas, así al menos se alcanza a comprender la magnitud del problema.
Creo que es un debate muy manido donde se defienden posturas muy manidas para los que llevamos casi una década navegando a diario. Lo de equiparar un CD a un cubata, al principio me hacía gracia, ahora me toca los huevos, entre otras cosas porque son mercados diferentes, y por tanto, incomparables.
Yo, en contra a lo que dice Andrew, no soy un gran consumidor de material audiofónico. Algo consumo, claro, pero no todo repercute directamente en el mundo de la música. Para ir a un concierto, que voy a bastantes, tengo que pagar los inexplicables gastos de gestión que cada vez van más al alza, llenar el tanque del coche, pasar la tarjeta por el Mercadona y si la cosa está boyante, pagar alojamiento. Pues mira, por ver a Calamaro en Barcelona pude dejarme 250 euros en el fin de semana. Por lo tanto soy consumidor. Por supuesto.
Pero si nos limitamos a lo puramente musical, no, la verdad es que no gasto mucho. Y no es porque sea un ser malvado que quiera almacenar gigas y gigas de música en su disco duro de miedo terabyte, que los tengo, si no porque es un producto que no me gusta cómo me lo venden.
Y me explico: Me intentan culpabilizar y criminalizar porque bajo música y no compro el CD. Pues sí, así es y mi conciencia está la mar de tranquila, os lo aseguro. Y es que no sé porque narices me coaccionan para que compre CDs. Alguna vez les ha funcionado la estrategia, y he ido al Urende a comprar discos de oferta. Me he encontrado con discos que me encantan, que los tengo trilladísimos, pero no los tengo originales, y digo “bueno venga, me voy a gastar 12 euros en comprar 5-6 CDs que me gusten, y uno de ellos me lo compro al azar a ver si me sorprende”. Luego llego a mi casa y como un tonto intento recrear la antigua costumbre de tirarme en la cama, poner el CD en el ordenador (porque mi minicadena lleva 4 años estropeada) y leer el libreto al dedillo. Sigue molando, pero no es lo mismo, y es que el hecho de tener que meter el ordenador en el CD me lleva a pensar … soy gilipoyas.
Sí, y es que a ver si la gente se entera. NO QUIERO LA MUSICA EN CD. No tío. Cuando voy al trabajo pongo mi radio del coche que admite USB y lee MP3. Allí cuando puedo enchufo el Spotify. En casa se me autoejecuta el Winamp. Deboro videoclips en Youtube. Cuando hay una fiesta familiar, pongo la música desde mi disco duro externo que lo tengo enchufado al amplificador.
Ahora esos magníficos y maravillosos discos que me compré en el Urende están cogiendo polvo en mi estantería. Los escucho al menos una vez al mes, pero desde el MP3 de mi ordenador.
El otro día regalé un disco doble con deuvedé y me gasté 23 lindos euros, un porcentaje nada despreciable del sueldo normal. El 3,8% si tomamos el sueldo base. Fue escuchado 1 vez en el reproductor de CD. Luego, ya el DVD está ripeado y los temas en MP3.
Así que dejen de contarme milongas. Soy emepetresadicto y no me avergüenza reconocerlo. No me jodan con que compre CDs porque es que no los escucho.
Y si, el vinilo mola, es cierto, cuando puedo me compro algo, pero seamos serios, para mi, y para un alto porcentaje de los aficionados (no profesionales) a la música es un coñazo tener que andar escuchando los discos en el salón porque es donde está el tocadiscos.
En fin. Después creo que hay mucha falsedad en todo esto. Soy de la opinión que la ministra de Cultura es una incompetente de narices. Soy de los que ha suscrito el manifiesto polémico del otro día.
La música no se muere. De verdad. No se muere. Los conciertos cada vez son más masivos y aunque muchos no lo crean, cada año salen discos que te hacen pensar que todo es una falacia, pues la música sigue haciéndonos vibrar.
Otro de los tópicos que se escuchan con frecuencia es el de “puedo descubrir muchas cosas gracias a Internet”, y este, le pese a quien le pese, es completamente cierto.
Si no, a ver cómo coño he podido disfrutar de lo lindo de la serie “A dos metros bajo tierra”. Que por cierto, a raíz de ello estoy pensando en comprarme la caja con la serie completa (sería un error, viendo lo que pienso del soporte CD y DVD).
Y un pasito más allá. ¿No creeis que Perdidos es Perdidos gracias a Internet? ¿Alguna vez os habéis parado a pensar que existe un negocio bastante álgido alrededor de esa serie?
Personalmente no estoy en contra de pagar. Lo digo en serio. De hecho me sabe peor gastarme 15 euros cada 4 meses en Rapidshare que descargar una serie completa.
Creo que una solución seria sería crear una especie de “peaje” de entrada. Eso, a cuestión de 5 euros mensuales tipo Spotify y poder disfrutar de contenidos raros a tutiplén.
Y es que pagar por internet de forma justa no me pesa. Por eso los juegos los compro online, me descargo la ISO y por 15 euros tengo una licencia perpetua para mi juego de PC favorito. O me compré el disco de Amaral a través de su Web por (creo que) 10 euros.
En fin no sé. En 20 minutos me voy a un teatro (que pago) y no tengo mucho más tiempo para exponer aquí todo lo que opino. SI el debate se sigue alimentando, seguiré opinando, porque me interesa, aunque reconozco que a veces me hace bloquearme.
Salud y república
http://blogs.publico.es/manel/1695/mas-de-lo-mismo/
Sobre el tema. A grandes rasgos estoy de acuerdo con Eterno Viajero.
Es que la música no tiene nada que ver con el negocio de la música. En eso deberíamos estar de acuerdo. La música es otra cosa, fuera de todo eso. De quién cobra y de quién paga por música.
Otra cosa es que la industria de la música necesite una regulación acorde con su propia realidad. Quién dice música dice cine también.
Yo, salvo que me digan lo contrario con pruebas, creo que no es delito ni ilegal compartir archivos mediante Internet. Y voy a seguir descargándome música y cine y series, igual que antes me grababa tdks. Luego, a quién quiera, le daré mi dinero en forma de cd, dvd, libro… etc.
Quiero puntualizar que soy gran consumidor de cine y música, pero en oferta, es decir, en serie media. 5 o 6 pavos por cd y 3 o 4 por dvd de estos que acompañan a periódicos o medio los regalan en stands donde se amontonan como las bragas del mercadillo.
Yo también quiero la caja de a dos metros.. pero se me ha olvidado ponerlo en mi lista pa los reyes.. así que si Scriers o Mariano quiere regalarmela, yo encantado
Hola:
Ya dije en mi anterior post que lo que escucho me parece lógico, pero no lo comparto. Sigo sin compartirlo, y creo, dicho con toda humildad, que sigue sin responderse a lo que para mí es el nudo gordiano de la cuestión, porque no se trata de discutir sobre lo que yo (o cualquiera de nosotros) quiero hacer, sino SOBRE LO QUE SE PUEDE Y LO QUE SE DEBE HACER.
Veamos:
1.- Bajar música en España no es ilegal PERO SUBIRLA – que es mucho más importante, porque si nadie sube nadie bajaría – SÍ QUE ES ILEGAL (casi todo el pop Español se cuelga en webs de aquí). Y es, insisto, claramente ilegal (pudiendo llegar a ser delito).
No es cuestión de entrar en debates jurídicos, pero está justificada esa ilegalidad porque la Ley de Protección Intelectual (art 117.1) concede a los Productores (entiéndase a quien paga la grabación – discográfica-) la distribución en exclusiva de su obra. Quien vulnere esa exclusiva –Distribución es puesta a disposición de la obra a los terceros- sin su autorización (o sea cualquiera que la suba a la red) esta vulnerando un derecho EXCLUSIVO de las discográficas. En virtud de los artículos 138, 139 y 140 de esa misma ley la discográfica perjudicada podría demandar CIVILMENTE a las personas que suben los discos para pedir daños y perjuicios (ya se ha hecho en algún caso: compruebo que en tu página se han descargado 30 veces mi disco, yo le gano 6 euros a cada disco me debes 180 euros. Como son cantidades tan pequeñas no merece la pena ir a juicio, pero se ganaría – si se tienen las pruebas- fácilmente).
Por otra parte, si esa misma música se sube con ánimo de lucro (y aquí vale con enriquecerse con la publicidad que se pone en las páginas de descargas) se puede considerar un delito (PENALMENTE), artículos 270 y siguientes del código penal. Esto es más difícil de demostrar porque siempre que se ha ido a juicio las páginas denunciadas relinqueaban a enlaces subidos por otros (no son tontos) y no se demostró que fueran ellos quienes subían. Pero si fueran propios, y se comprueba, es un delito…como un piano!!!.
2.- Lógicamente, y permítaseme un fácil truco dialéctico, si lo miramos desde mi punto de vista introducimos un matiz nuevo pero muy importante y doy por hecho que ETERNO VIAJERO debería cambiar de opinión si descubriese que algo que justifica resultaba finalmente que es algo ilegal (ja ja, ya he dicho este párrafo no deja de ser un mero recurso dialéctico, ¿o no?).
YO NO QUIERO VULNERAR LOS DERECHOS QUE LA LEY LE CONCEDE A ALGUIEN. Porque igual que no quiero que vulneren los míos, me veo obligado MORALMENTE a respetar los derechos de los demás.
Si aceptamos, moralmente, que cada uno pueda decidir que derechos de los demás respeta y cuales no, deberemos aceptar que mañana yo diga: “Yo no acepto la propiedad privada, me parece caduca, propia de la revolución francesa, no del S.XXI”, y vaya y le coja su coche a Eterno Viajero. Está claro que eso no puede ser (sólo sería justificable en casos de alimentos o bienes de primera necesidad). Creo que, en todo caso, la solución estaría en actuar conforme digo en el punto 3, pero nunca tomándome “la justicia” por mi mano
Como decía en la anterior entrada, No entiendo porque se ha instaurado esa cultura de lo gratis en Internet, cuando no hay nada gratis en este mundo. Es no respetar los derechos de los músicos y de las discográficas ELLOS TIENEN DERECHO A ELEGIR COMO DISTRIBUYEN SUS DISCOS, Y AL QUE NO LE GUSTE, O LE PAREZCAN CAROS QUE NO SE LO COMPRE, igual que hacemos con la ropa, los coches…….
3.- Puede parecer paradójico, pero ya lo decía en mi primer post: YO CREO QUE LA NORMATIVA ACTUAL ES CADUCA, Y SOLO TRATA DE PONERLE PUERTAS AL MAR. YO CREO QUE SE DEBE BUSCAR UN NUEVO MODELO DE EXPOLOTACIÓN DE LA INDUSTRIA MUSICAL – y cultural por extensión- ACORDE A LOS NUEVOS USOS Y REGULARSE TODO ESTE JALEO CONFORME A ÉL. Pero debe ser de acuerdo entre todas las pares intervinientes, y que se busque una nueva manera de proteger los derechos de los artistas y de las discográficas (que son las que pagan las grabaciones).
4.- Al margen de lo anterior (que es un debate más sobre lo que se puede/no puede y sobre lo que se debería/no debería hacer) a mí me sigue gustando comprar discos por muchas razones:
1.- Porque es de mejor calidad que la música comprimida que hay por la red.
2.- Porque los discos me gustan como objeto.
3.- Porque me gustas sus diseños, sus libretos, su textura (vinilos….).
4.- Porque me parecen baratos para todo el trabajo que llevan y me parece justo recompensar así a los artistas.
Bueno, y para acabar, disculpas si ha quedado un poco rollazo.
Por cierto, y volviendo a temas más livianos – y enriquecedores- he descubierto una joya de disco. El nuevo de Beck de versiones de Leonard Cohen.
Salió hace unas semanas, y tiene una versión del So long, Marianne que dura 6:46 que es una salvajada. Con Devendra Banhart. Va a pasar con esta toma como con el Hallelujah de Jeff Buckley, que acabo mejorando el original del viejo Leonardo.
http://www.sad-bastard-music.com/2009/11/record-club-songs-of-leonard-cohen.html
Para que veáis que hasta os he buscado una página que tiene el link de descarga
Mariano, en tu confuso texto vuelves a incluirnos en el saco de “los que lo quieren todo gratis” y creo que es injusto porque es el saco de los que no valoran el trabajo de los demás, y te aseguro que es algo que valoro muchísimo y que pocas veces pongo en duda.
Yo pido, a un nivel de “paleto legislador”, un cambio de negocio. Será que soy un hombre atado a las nuevas tecnologías, pero hay meses que gasto más en compras online que en tiendas físicas. Sencillamente es que no quiero más CDs porque no los uso, y el libreto lo disfruto una o dos veces.
Lo que si me parece una gran vacilada es lo de la calidad. La diferencia de calidad entre un CD y un MP3 a 320kbps bien codificado es absolutamente impercetible, me digas lo que me digas.
En fin, no sé, tampoco estoy a estas horas muy fino como para argumentar mucho, pero creo que se nos ha estado tomando el pelo durante muchos años y ahora somos los usuarios los que ponemos los puntos sobre las íes y los que hacemos que un negocio se adapte a nuestras necesidades, y no al revés, como suele ocurrir.
Paz, amor y zambombas
Hola:
La verdad es que ayer estaba un poco cansado cuando escribí mi post. De nuevo disculpas si quedó confuso.
Lo de la calidad de los diferentes audios, me quería referir a que cuando escuchas en mp3 suele ir parejo a que lo escuchas desde un pequeño reproductor mp3 o incluso desde el propio móvil y lo uno, junto a lo otro, lleva a que lo se escucha es, en comparación a los otros formatos de muy baja calidad. Si lo tienes en vinilo, o incluso en cd la audición seguramente se haga en muchas mejores condiciones de calidad.
Calidad vs. Cds v. Mp3:http://www.bajoestres.com/archivo/vinilo-vs-cd
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