Rafa Caballero en el Cuatro Gatos, sin sombrero.
Bueno, pues el otro día, 14 de agosto, estamos hablando de uno de los días más calurosos del año, lo vivimos en Jerez, uno de los lugares más calurosos de la provincia, y en el Cuatro Gatos, uno de los locales más sofocantes de Jerez. Y la velada resultó inolvidable, y no precisamente por la temperatura, sino por lo que allí aconteció.
Decía Rafa Caballero que hacía justo cuatro años cogió un tren con incierto destino y allí empezó todo, o mejor dicho, continuó, porque, aún falto de rodaje, el embrión musical de lo que hoy es Rafa Caballero y Hoja de Ruta por extensión, se gestó en Sevilla-Jerez y luego se hizo mayor en Barcelona-Madrid. Y esto parece una clase de geografía española, pero no son más que los hechos, y los hechos, así son o así fueron.

El caso es que Rafa Caballero venía a celebrarse a sí mismo, a darse un homenaje, a decirle a la gente “aquí estoy yo”, a reunirse con los suyos y dedicarles una fiesta íntima, delicada, llena de buena música. No falto ni un gato (y fueron muchos más de cuatro), se esperaba un buen concierto y todos los que estuvieron, tuvieron (valga la redundancia) bastante más que algunos temas dedicados. El despliegue técnico, las ideas para seducir al personal, los entresijos que acompañaron al concierto, vinieron gestándose desde varios días atrás. El resultado, aún con sus posibles mejoras, fue, sencillamente, para el recuerdo.
Todo comenzó con Celia, pianista-cantante que parece un ángel pero no lo es, tocando el piano e invitando al público a participar pasivamente en esa melodía que te embauca como una oferta irrechazable, un juego de luces, un as de picas de fondo y un escenario vacío. A los dos o tres minutos, apareció Rafa y el público murmulló y luego calló. Había mucho por escuchar. Sin guitarra en la mano, desnaturalizado, pero confiado, comenzó el show con un clásico del repertorio que ha sufrido ya varias transformaciones como canción, “De un hotel”. Es curioso, pero a esta canción cualquier vestido le sienta bien, como aquellas mujeres que se pongan lo que se pongan te deja con la boca abierta. Rafa comenzó a retorcerse y a demostrar que como vocalista viene gigante, como si se hubiera saltado etapas de crecimiento. Los dos primeros temas dejaron la sensación de que ahí y a esa hora, estaba pasando algo grande.

Porque “Retratos”, que dicen que con banda es otra canción igualmente buena, se pasó de buena, el piano entre tiempos maravilloso, la interpretación de Rafa, pese a encontrarse un local atestado y la garganta sin calentar (solo el Jack Daniels parecía apoyarle), estupenda y la letra, ay, la letra, “no creas que me rompes los esquemas, que me acumulas los problemas, yo ya no estoy para retratos”.
El tercer tema, “Sevilla-Barcelona-Madrid”, es, además de autobiográfica, una media verdad para los que tomamos como ruta la emigración interna. Siempre da la sensación de que “tú estás mejor sin mí, y yo estoy mejor sin tí”, pero sin embargo, siempre hay algo que te acerca, te estira del brazo para volver y volver y volver.

Acto seguido vino “Fuera de lugar”, que ya nos sonó de muerte en Morla y esperábamos con ganas. Anticipo sin saberlo, que este tema, con banda y sobre todo, con saxo, debe ser una barbaridad. Después, sólo suena “Del Tajmahal a Venecia, sin pasar por tu casa, sin llmar a tu puerta”, y comienzas a pensar en que Rafa no sólo viene crecido vocalmente, sino también en su pluma, no obstante, han pasado cuatro años y el talento, si se cultiva, crece, como crece la cosecha en el campo. Por entonces, Rafa se quedó a solas en el escenario, buen momento para dejarse acompañar en los siguientes temas.
Por eso invitó a otro de los invitados (que se tenía que marchar al trabajo), Daniel Cardiel, el melenas de toda la vida, pero ahora sin melena, sólo que este no ha perdido fuerza como Sansón. Calentó la muñeca con “Desgraciado”, que a mis oídos no sonó demasiado bien, y luego se plantó y dijo “Ya basta, falta mover a la gente”. Bueno, realmente no lo dijo, pero me lo imaginé así, y Rafa y Dani a dúo se marcaron un “No molestar” tipo Swing-rock, uno de los momentazos del concierto. La gente a esas alturas sacó la bandera blanca y comenzó a bailar.

De nuevo a solas, o mejor dicho, en compañía de su armónica, Rafa retomó un clásico del repertorio, “Tocando el techo”, y nos sirvió en bandeja la posibilidad de cantar desde nuestra posición del tetris en el que se había convertido el local. Aquí un servidor berreó como nunca jamás se debe berrear una canción. Mea culpa, pero es que a esas alturas ya estaba tocando el techo.
Luego siguió un triunvirato de canciones que podemos considerar, del sector “lento”, “Que el tiempo pase”, “Hoy estoy para seguir” y “De carne y hueso”. Y si os parece me centraré en la que es nueva (hoy estoy para seguir) y tenía un invitado especial, Juan Franco, ese del que dice Rafa, si se tira a un puente, él va detrás. También técnico de luces, de sonido, modelo de barra de bar y mil cosas más. Y entre su eclecticismo, encontramos la creación de melodías de Bossa nova. Desde lejos, apenas se sintió la melodía, pero una vez rescatado el sonido, te das cuenta que la Bossa y Rafa conjugan bien, como los buenos cócteles. Además, “Hoy estoy para seguir”, sigue la senda de esos temas que Rafa escribe así, tan personales que parecen de todo el mundo pero son suyos, tan metiendo a otra persona que no se sabe quién es, tan conversacional, tan de emigrante.

Para de “Carne y hueso”, Rafa rescató a Celia y ya casi no iba a soltarla, pues después de melancolizarnos con otro de sus clásicos, se puso a cantar en “Ya no más”. Cantando en falsete y estilo ranchera, el mano a mano Celia-Rafa fue lo que al Tour de Francia el Alpe D´huez o al Giro el Mortirolo, un puerto de primera categoría. Para mí que trafican con sonidos.
Y como los medios tiempos se acababan y quedaban amigos por salir, José Escamillas y Moi Cabrera (que junto a Dani Cardiel formaron la “Hoja de Ruta” original), salieron a tocar uno de los temas que invita a ser coreado, “Yo siempre quise”, un glosario de la cultura popular, por ahí aparece San Isidro, Indurain, el Che, el vino de Jerez, Jose Tomás, San Fermín… etc. Jose Escamillas al bajo y Moi Cabrera a la caja le dieron sentido a un tema que necesita jolgorio y que sorprendió a todos los que lo escuchaban por primera vez. Y es que enlazar todo lo que dice esa canción y que resulte creíble, es francamente difícil.

Otro plus de intensidad se vivió con “Volaré-Al pasar de largo”, que engarzan que ni pintado y que para mí compositivamente es para enseñar en cada reunión de amigos y que los niños la estudien en el colegio, se lo enseñen a los padres y se transmita así de generación a generación. Estoy exagerando, lo sé, pero es que estos temas, juntos, destilan hondura y garra.
Y ya quedaban dos, “Para qué”, que mezcló con “Socio de la soledad” de Don Andrés Calamaro. Por cierto, uno de los méritos de la noche (¿otro más?) fue no hacer versiones completas, aquí, o te adecuas, o no juegas. Así, si Calamaro quería un hueco, tenía que ser a la manera de Rafa, y si no, que se largue a otra parte. Y así fue como un invitado más.
Y el concierto terminó con “Sin sombrero”, mi tema favorito del nuevo repertorio. Una canción tan íntima que parece que estás de prestado en otro corazón, demasiado personal como para no ser sentida, demasiado bonita como para esconderla. Dijo Rafa que la culpa fue de una bota de soldado que le pisaba el pecho y le obligó a escribir:
“Con la música aprendí a vivir y a disfrutar del tiempo,
contigo el tiempo se detuvo,
y vivir era sólo una excusa para estar a tu lado”.
Y terminó una velada que lo tuvo todo. Un despliegue considerable de técnicos (Cisco, Ángel Cardiel, Sergio, Juan Franco), fotógrafos, familia, amigos, algo extraño que llaman amor y que andaba peleándose con el humo de los cigarros todo el tiempo, un público entregado, gente que apoya y cree en Rafa, pero sobre todo, cree en sus canciones y en esta maratón que significa vivir de los sueños, es decir, de la música y las horas y horas de trabajo que tienen esos temas que merecen ser sentidos y vividos por muchos más de lo que allí estábamos. Y así nos fuímos, creyendo, contentos, con ganas de comernos la noche como Rafa se tiene que comer el mundo… Sin sombrero.
Scriers.

Gracias por disfrutarlo.
No es por que sea mi hermano pero mas quisieran muchos de los que hoy estan arriba tener el estilo,la clase y la puesta en escena de Rafa.Se ve su evolución a pasos de gigante y por supuesto componiendo se sale , mira que es dificil enamorarse de una canción la primera vez que la escuchas y él lo consiguio el otro dia en cuatro gatos.Sigue asi Rafita pero por favor no des tantos golpes de tacón en el suelo:Posible lesión en tobillo izqdo.jajaja Sludos a todos.
Es una gran satisfacción la que siento de poder haber sido uno de los acompañantes de Rafa en aquella noche. Su talento llega a las personas, y su actitud luchadora, que no se deja vencer, transmite a los demás de seguir con aquello que nos apasiona, en este caso, la música. Nunca había hecho nada parecido, nunca había tocado delante de tantas personas, quizás nunca me atreví. Y sinceramente, esa emoción que sentí y más por acompañar a Rafa en su noche en Jerez, fue algo espléndido, algo que me llenó de vida por dentro.
Grande grande!!!!!!!!!!!!!
y la critica bastante detallista.
un saludo
Pues no lo habeís visto cuando canta bien, jejejeje
Muchas Felicidades por un Exitazo rotundo!!… Siento muchisimo y más ahora después de leer estas bonitas palabras el no haber podido compartir contigo Rafa y los tuyos esa noche tan especial. Espero poder tener otra oportunidad como esa o parecida para escucharte cantar, ya que me muero de envidia…. Muchiiiiisisisimos besos Guapo. Eres demasiado!!…
[...] tendría unos 18 años, pero, permítanme la licencia, nosotros hemos experimentado en cuestión de pocas fechas, una fenómeno parecido con su música y la de Hoja de Ruta. A mediados de Agosto, un Rafa [...]
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“
Estoy contigo Scriers...mejor equilibrado, imposible!
Las ansias de reencontrarnos eran inmensas, el cumplió y nosotros mirando al techo fijamente nos sustraíamos ...”
“
Joder, qué pedazo de crónica. Chapeau Mafalda. Eres muy grande :) ”
“
Hay una mención al Batman: Año Uno en el puesto 61. Si te refieres al Batman de Miller en solitario ...”
“
Echo de menos alguna mención a Frank Miller y su Batman. ”
“
El otro dia vi esta pelicula en la tv y me gustó mucho. Soy fan de las peliculas de superheroes ...”
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