Predicador y Ennis , ¿Violencia Gratuita?
En un pronto espectacular que me entró visitando un kiosco de prensas y revistas me compré el único cómic que habitaba en sus estanterías, Predicador: El Santo de los Asesinos. Lo compré porque Garth Ennis y Predicador vienen sonando con fuerza y tiene un séquito particular que alaban sus andanzas. Y como tantas otras veces, piqué. De Ennis he leído que sus cómics son extremadamente violentos, pero a la par inteligentes, con la acción bien engarzada en el transcurso de la historia, con personajes siniestros, azotados por demonios internos… Buen cómic de género negro – superheróico. Esas eran mis referencias.
¿Qué relata este cómic?
Pues este cómic es un western, una historia planteada en el oeste americano, que habla de la venganza (argumento ultramanido en los western), de la pérdida de uno mismo, del mal y de cómo las personas pierden sus almas hasta entregarse a él. Está contado a modo de leyenda. Narra la historia de un cazarrecompensas, ex luchador en miles de batalla, un personaje oscuro que es una auténtica arma de matar. Cuando ya casi renuncia a su felicidad salva casi sin querer a una chica del asalto de unos indios y de la misma manera que la salvó, casi sin querer, se enamora y se casa con ella. Incluso tiene una niña. Pero el destino le lleva por un sendero tortuoso y hace enfermar a sus dos seres más queridos con una enfermedad terminal que precisa de cura urgente. En su caminar hasta el poblado más cercano, el mismo que le procurará medicinas, se tropieza con unos patéticos maleantes que lo entretienen lo justo para volver tarde a sus tierras, dónde su esposa e hija yacen muertas. A partir de ahí, comienza la venganza, que ni la propia muerte es capaz de detener.

¿Qué me gusta de este cómic?
Pues me gusta encontrarme en el tercer número a Carlos Ezquerra, un dibujante que conocí en mi niñez en el título de 2000 AD, Strotium Dog, y que por cierto, en el único número que ilustra en toda la zaga se come con patatas al dibujante titular de la colección, un tal Steve Pugh. Me gusta que su entorno sea el oeste americano y que se cumplan todos sus elementos característicos (hasta cabareteras aparecen por aquí). Me gustan las cubiertas de Glenn Fabry. Me gusta esa violencia explícita al más puro estilo "Una historia de violencia", de David Cronenberg.
¿Qué no me gusta?
Pues no me gusta nada el dibujante Steve Pugh que a la mayoría de los personajes no parece cogerle el tono. El otro "malo" parece una caricatura barata hecha por un principiante y no un profesional (que sí, que realmente lo es, pero podía disimularlo al menos), el resto de "extras" están fatal dibujados, se le notan las prisas en el ultimo número… En fin, un desastre. Y sobre todo, no me ha gustado Ennis. No me ha gustado durante el desarrollo de la historia, pese a que el cómic lo veo bien estructurado pero mal conducido, ni como transcurre el paso del protagonista por el infierno, en lo precipitado de algunas escenas, y también porque la venganza no resulta creíble. Si no experimenta una gran felicidad, (¿Alguien ve convencido a su protagonista?) ¿Cómo va a venir después una gran venganza? Y es que una historia puede ser violencia explícita, y no nos vamos a asustar, pero para que tenga calidad tienen que tener algo más. Tiene que tener una buena reflexión de fondo, una estructura sólida, una presentación decente y una serie de elementos distintivos, pues si no, estamos en más de lo mismo. Para bien o para mal, este siglo se está caracterizando por muestras en todas las disciplinas del arte de violencia gratuita. Algunas tienen sentido, pero otras, parece huecas, opacas, casi sin fundamento.
El propio autor habla de la satisfacción que le ha procurado realizar este número, que es también su historia favorita de cuales ha escrito. Pues, pensándolo fríamente, si esto es lo mejor que nos puede dar Ennis, apaga y vámonos, pues no me ha parecido nada del otro mundo. Me recuerda a esas historias que reseñé hace meses por aquí de El Cuervo (coño, ahora que lo pienso es exactamente igual que la que estaba ambientada en el oeste). Y se que nado contracorriente porque es un cómic con buenas críticas a nivel general. Y antes de sepultarlo, por supuesto, daré en un futuro la oportunidad a su Punisher, del que también hablan muy bien. A su favor podría decir, para salvarlo de la quema, que me parece que se maneja muy bien con los diálogos, aquí evoca un estilo a lo Tarantino.
En fin, que hasta la próxima chico violento.
Scriers


Eo, soy Santi Lesbiano. Pues tienes parte de razón, porque la canción la dejé con la ambigua intención de que recordara a sex en todo momento que si noches de incendio, etc…incluso en el local cantaba “creo que voy a empezar a c….me”
s.
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