
Escuchando en el Spotify el disco que ha publicado Estopa (sí, el primer disco de los de Cornellá tenía su punto) con motivo de su décimo aniversario detecto cierto abuso por facturar discos basados en colaboraciones. Echo la vista atrás y el recuento es considerable. En los últimos años Pereza o Jaime Urrutia han firmado discos autoversionándose con los colegas del gremio. Otros muchos han colado 3 o 4 temas de esta índole en su disco. El producto funciona porque tiene tirón comercial y la gente aplaude encontrarse con una canción a dos voces.. La mezcla de estilos, unas veces más que otras, atrae y agrada. No me malinterpreten, a mi las colaboraciones me gustan porque existen casos en que las versiones superan a la original y el matiz de otras voces e instrumentos les da un lavado de cara interesante.
Pero hay algo que me mosquea en el fondo de todo este asunto. Parece que poco a poco los músicos se han acomodado y rendido a las exigencias de las discográficas. En este sentido, son habituales los contratos por ciclos. Tres discos y un recopilatorio. Si te vemos mayor te hacemos un homenaje. Si el negocio funciona, bien, si no lo hace, búscate otra discográfica. Y en cada disco colaremos una o dos colaboraciones con músicos de renombre. Es frecuente que los grupos nóveles sean apadrinados. De este modo el nuevo disco llama la atención y tiene más posibilidades de crecer en el mercado. ¿En cuantos discos han participado los Pereza? ¿y Kutxi Romero o Calamaro? Se podrían recopilar estas colaboraciones y hacer un Salmón sólo con las colaboraciones de Andrés.
Y sigo diciendo que me resultan divertidas estas canciones con varias voces, incluso necesarias. Pero instaurarlas tiene su peligro. Los discos al uso, esos que sólo contienen temas compuestos e interpretados por sus autores, decrecen. Y con ello la posibilidad de ver evolucionar a los músicos por sí solos. Si en la década de los ochenta era difícil encontrar colaboraciones o parones significativas en las carreras de los músicos, en nuestros días no hay ciclo de cinco años en el que no quepa un recopilatorio, un directo, o un disco de colaboraciones. Y a uno, que es defensor de los discos a la antigua usanza, el panorama le molesta. Luego, en el Spotify, disfrutando con agrado de algunos de estos duetos, pienso en lo paradójico de mis propias contradicciones.
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PD: Del Anniversarivm de Estopa me gustaron los temas con El Bicho, Sabina, Muchachito y Albert Pla. ¿Y a ustedes?
Creemos que esto encaja con:






Hola:
Lo de las colaboraciones (sobre todo de Ivan Ferreiro, Leiva, Calamaro….) llego a ser tan obsesivo que Nancho Novo (cantante-actor-monologuista), en su disco de debut, puso una leyenda que rezaba: “En este disco no canta Andrés Calamaro”. A mí me hizo mucha gracia.
jeje, conocía la anécdota, tuvo su gracia
Hola:
El otro día me dí cuenta, nunca me había fijado, que en muchos post -imagino que los que van de música- ponéis el enlace para descargar p2p.
Yo, personalmente, estoy en contra de las descargas ilegales (no son delito, pero sí ilegales, aunque mucha gente confunda lo uno con lo otro). Supongo que vosotros tendréis vuestros propios argumentos para sí estar a favor de las descargas. Es por eso que se me ha ocurrido proponeros que podíais hacer una entrada – aprovechando el debate que ahora mismo hay sobre el tema – sobre este tema.