Nueve (trozos) de vida.
Años después (2006), el mismo autor, Rodrigo García, nos presenta “Nueve vidas”.
Esta película tiene varios comunes denominadores con su antecedente. En primer lugar, mediante relatos cortos, nos cuenta la vida de nueve mujeres. Por tanto, el universo femenino ocupa la cinta. Me sorprende, de ambas películas, el trato tan humano, coherente, realista y diverso que hace el autor del género, convirtiéndose en una mezcla de voyeur y confidente de los sentimientos más íntimos de sus protagonistas. Son tan creíbles estos relatos, que en ocasiones parecen hechos reales, o minúsculamente deformados. De la cinta, la explicación de un soporte tan literario, que parecen casos sacados de una novela, tendrá mucho que ver, digo yo, con el hecho de que su director sea hijo del célebre escritor Gabriel García Márquez. Me pregunto si esa referencia será bien avenida para su hijo, o le supondrá, en contra, un lastre cada vez que le cuestionan sobre el tema.
Esta película me gusta por varios motivos. Uno, que me gustan los relatos, la narración breve en general. No se si por mi reconocida impaciencia o por los productos minimalistas bien conseguidos, el caso es que los relatos me gustan. Me gusta imaginar en poco tiempo un antes y un después, y cómo no, embarcarme en el durante. Otro motivo sería por estudiar el universo femenino, qué le vamos a hacer, siempre me ha llamado la atención. Y otro por el acercamiento a la literatura y su rodaje a tiempo real (como es obvio, le da mucha más credibilidad).

De las nueve vidas, me quedo sobre todo por el protagonizado por Robin Penn (Diana), la mujer de Sean Penn. ¿Qué harías si te encontraras con tu Ex, al que no ves desde hace muchos años, en un supermercado? Precioso relato costumbrista. También destacaría el de Amanda Seyfreid (Samantha), una adolescente que no se deja volar debido a los condicionantes derivados de su situación familiar o el de Sissy Spacek (Ruth), una confundida adúltera a punto de tomar una decisión definitiva. Por contra, el primer relato, que habla de una presa que quiere salir para encontrarse con su hija, el de la enferma de cáncer de mama (el octavo) o el de la chica que busca venganza contra su padrastro (el cuarto) me parecen más flojos, o no me llegaron tanto, que todo depende del ojo que mira.
En fín, una película íntima, casi privada, que al mismo tiempo se hace universal debido a su condición de testigo de vidas cotidianas que sufren algún episodio anómalo. Buen cine.




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