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Matanza Máxima, desparrame simbiótico.

Redactado y publicado por el Viernes, 11 enero 2008No hay comentarios

He aprovechado mis vacaciones navideñas para ordenar mi habitación y de este modo recolocar en las estanterías nuestra apreciada colección de comics. Entre los numerosos títulos que pasaron por mis manos rescaté para una relectura la maxiserie de "Matanza Máxima", un crossover entre todos los títulos arácnidos que existían allá por el año 1993. Marvel apostó por un acontecimiento espectacular que impulsara las colecciones de Spiderman.

El caso es que la serie se publicó a principios de los noventa (una época para olvidar en el comic americano), en pleno boom de Image, justo cuando la espectacularidad era ineludible, los crossovers estaban de moda y la violencia era un arma muy recurrente entre los editores de comics, que buscaban impresionar a los lectores bajo el lema de una imagen vale más que mil palabras.

Comenzamos a notar la influencia noventera si analizamos su paupérrimo planteamiento inicial y su desastroso guión posterior.

Veamos, Cletus Kasady escapa de una cárcel de máxima seguridad con una facilidad pasmosa y comienza a desatar su furia y locura matando a todo aquel que se le cruza por delante. Parece que su misión se reduce a eso, montar una carnicería allá por donde pase. El caso es que consigue compañeros de viaje; una lunática llamada Grito, un spiderman con seis brazos al que conocen como Doble, el Demoduende, Carroña, etc, una serie de villanos de medio pelo que llevan a cabo una enorme matanza en la ciudad de New York. En el bando de Spiderman encontramos a la Gata Negra, Veneno, el Capitán America, Puño de Hierro, Deathlock..etc. Y poco más. Mamporros, mamporros y más mamporros. Alguna que otra escena original y los típicos tiras y aflojas entre Peter y Mary Jane. Todo eso alargado durante unos quince números que relatan una guerra sin tregua entre superheroes y supervillanos.

Los autores son un elenco de guionistas, dibujantes, entintadores y coloristas de dudosa calidad media, es más, algunos números cuentan con momentos casi sonrojantes. Se salvan de la quema los números guionizados por Jim Dematteis (con algo de más profundidad) y dibujados por el siempre cumplidor Sal Buscema, así como un Mark Bagley que comenzaba a encontrar su estilo, sin olvidar a un Tom Lyle eficiente. El resto de autores (Terry Kavanag, David Michelleine, Tom DeFalco, Alex Saviuk, etc) mejor olvidarlos.

Entonces.. ¿por qué le me simpatiza esta saga?. Para empezar porque sus mínimas (o casi nulas) pretensiones hacen que el comic tenga mucho dinamismo y apenas deje respiro al lector. Después por el anárquico y absurdo desfile de personajes que rulan por sus páginas. A ver.. el Capitán América aliado con…Morbius o Veneno..y con..¿Estrella de Fuego?!! Esta mezcla tan irracional y extravagante me resulta cuanto menos curiosa. Además la saga tiene momentos míticos en la batalla, como por ejemplo la primera aparición del centinela de la libertad o la escena de spidey contra todos.

Resumiendo, Matanza Máxima carece de virtudes artísticas pero funciona como mero entretenimiento para marvelitas y spidermaniacos arraigados. Personalmente le tengo cariño a estos comics, ya que coincidió con mi vuelta a los comics, con mi juventud más friki y con mi absoluta devoción por el lanzarredes.

Por tanto, no todo se reduce a recomendar lo puramente estilístico, ni a ceñirnos a obras de indiscutible calidad. A veces, solo a veces, la imperfección puede convertirse en diversión. Se trata de liberar nuestro lado más infantil, más lúdico, se trata de bajar el listón, ignorar las exigencias y disfrutar como un enano. Eso sí, por favor, que no os vea nadie.

Andrew Zimmerman