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Manos que hacen música, Sienkiewicz y Jimmi Hendrix

Redactado y publicado por el Lunes, 24 septiembre 2007No hay comentarios

Casi desde que tengo uso de razón soy fan absoluto de Bill Sienkiewicz, tanto, que se escribir perfectamente y de memoria su estrambótico apellido. Tanto, que casi puedo recitar cronológicamente los pasos que ha dado en su carrera en el mundo de los cómic en combinación con en el mundo de la ilustración. Para mí, ha sido el primer y más original revolucionario de las artes gráficas en la parcela del cómic americano. Un auténtico innovador, arriesgado, visceral, único. Y por si no os habéis dado cuenta, es, sin duda alguna, mi dibujante favorito. Capaz de transmitir sensaciones buscando una estética diferente, capaz de realizar narraciones increíbles, surrealistas, desordenadas, abstractas, y sin embargo, embriagar al lector. Conmigo lo consigue, con otros cuantos devotos no, con la gran mayoría de puristas americanos y el público de masas, no.

La única gran obra suya que me faltaba, aquel que fue su último trabajo conocido en muchos años (ahora vuelve esporádicamente al mundo de la viñeta para poder vivir), es Voodoo Child, la leyenda de Jimi Hendrix, un álbum publicado originalmente en 1995, y que Glénat se aventuró a publicar, última tirada en 2006, bajo un formato de lujo que podéis encontrar en tiendas especializadas y librerías, ya que suele ser el libro “rarito” de la sección de música de estas últimas. Claro que hacer este tomo, no hubiera sido posible sin la creación y producción de Martin I. Green, encargado del guión, de la recopilación de datos biográficos, de escritos inéditos, letras de canciones y demás.

¿Y qué resultado tuvo el proyecto? Pues no se en Norteamérica, pero lo que es en España, pasó absolutamente inadvertido. Una pena, porque para mí, es, sin duda, una obra maestra. Una obra por la que merece la pena pagar. Aquí Green y Sienkiewicz narran su vida en primera persona, con un fondo místico, casi apartado del resto de los mortales. Parecen otorgarle a Hendrix el mismo misticismo que su música evocaba. Hendrix se muestra como una persona extremadamente sensible, apasionada, que funciona por impulsos, muy nostálgico y ambicioso. También, absolutamente obsesionado con dar a conocer esos sonidos que deambulan por su mente e intenta sacar al exterior. La historia adquiere un tono épico en la conexión con su pasado y su familia. Fundamental el origen humilde al que siente la necesidad de volver y el papel jugado por su abuela en la historia, chispazo de la posterior revolución.

Documento básico si queremos, siendo permisivos y concediendo margen a los autores, conocer a grandes rasgos la carrera de Jimi Hendrix, los puntos álgidos y la posterior involución de su sonido debido a obligaciones comerciales. Para principiantes, para desconocedores de la vida y obra de Hendrix un muy apetecible comienzo. Destacar también los trozos de canciones rescatados y traducidos en un anexo al final del tomo, la aparición de Dylan, The Beatles o Jim Morrison entre otros y sobre todo, ese comienzo y ese final sublime.

De Sienkiewicz sólo añadir que hace una labor de narración mayúscula, mucho más atinada que en otros trabajos realizados con un carácter más industrial. Aquí pone toda la carne en el asador, se nota, y en el cómic habla más el dibujo que el guión en sí mismo. Un tomo único, una idea de locos realizada con estilo y profesionalidad, con respeto y en armonía con la figura legendaria del aludido. Desde luego, si la música se pudiera dibujar, tan sólo Bill Sienkiewicz podría bailar su muñeca al son de las notas mágicas de Hendrix.