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Los Secretos. Días de Invierno.

Redactado y publicado por el Lunes, 10 noviembre 20085 comentarios

Llega el invierno y con él los días grises y nublados. Le acompaña también, una tendencia personal a la nostalgia, a la reflexión, a la trascendencia. En el equipo de música, suena un CD de Los Secretos. Los hermanos Urquijo, desde que empezaron su trayectoria musical, se abrazaron a la tristeza casi con normalidad. Formaron a finales de los años setenta el grupo Tos, embrión de los Secretos, junto al batería y cantante Canito. Cuando el grupo despegaba en el circuito madrileño ocurrió la tragedia, Canito fallecía en un accidente de tráfico en la nochevieja de 1979.

Con el objetivo de pasar página cuanto antes, los Urquijos empezaron de cero y fundaron, junto a otro batería, Pedro Antonio Díez, un nuevo grupo, su nombre; Los Secretos. Comenzaba la historia de un grupo único e irrepetible que forma parte de la historia musical de este país.

Los Secretos siempre estarán marcados por la muerte de su voz principal y alma del grupo, Enrique Urquijo. Para ahondar en detalles, me remito a la Wikipedia: “Enrique fue encontrado muerto en el portal del nº 23 de la calle del Espíritu Santo en el barrio de Malasaña en Madrid sobre las 9 de la noche del miércoles 17 de Noviembre de 1999. Enrique Urquijo está enterrado en el Cementerio de la Almudena de Madrid. Dejó una hija (María Urquijo fruto de su relación con Almudena Navarro Barrio) a la que dedicó la canción Agárrate a mí, María. Su última aparición pública fue en la ceremonia de entrega de los “Premios Amigo”, el jueves 4 de Noviembre de 1999, menos de dos semanas antes de su muerte“.

Aún recuerdo el día de su muerte. Vimos la noticia en los informativos de Telecinco de la mañana, Scriers y yo, en nuestra época de instituto antes de ir a clase, cuando ya escuchábamos a Los Secretos. La muerte, que nunca fue aclarada a los medios, parece que llegó por una sobredosis de heroína en un portal de un piso madrileño donde se traficaba con droga.

Enrique tuvo una muerte tan triste como sus canciones. Murió abandonado y solo, depresivo. Sus canciones son un canto a la tristeza y no son aptas para un día difícil. Personalmente, siempre me gustaron sus canciones más secundarias (“Cupable”, “He perdido el tiempo”, “Que solo estás”, etc) que sus temas más conocidos. Creo que esconden la verdadera esencia de una persona con una sensibilidad única y emotiva. Me fascina también, el modo que tenían los Secretos de producir las canciones, con una sonoridad elegante y concisa, gran instrumentalidad al servicio de acordes sencillos y bien conducidos.

En general, estoy muy de acuerdo con el artículo que le dedicaba Diego Manrique en el País, el día después de la muerte de Enrique Urquijo. “De Los Secretos se dijo que era un grupo misógino, un conjunto llorón que hacía pop baboso. Como siempre, se confundía la apariencia exterior y la envoltura formal con la realidad de un repertorio de hiel, rebosante de relaciones frustradas, angustias nocturnas, almas a la deriva. Prácticamente todo el repertorio que firmaba Enrique Urquijo -y buena parte del escrito con su hermano Álvaro- retrataba a un romántico con más capacidad para hundirse en la desolación emocional que dispuesto a comprender, a pactar, a luchar“.

Quien no le haya dado a Los Secretos una oportunidad por su apariencia de grupo pop de canción amable se equivoca, porque las canciones de los Urquijo son algunas de las más tristes y desgarradoras que nunca he escuchado. Un repertorio de tristeza infinita muy en consonancia con autores amigos como Antonio Vega o Manolo Tena.

Pero lo mejor de la Nueva Ola madrileña se diluyó después de la muerte de Enrique, Los Secretos continuaron con la publicación de discos de evidentes propósitos comerciales. Los seguidores sufrimos de empacho tras ingerir cokteles de recopilaciones, directos y homenajes. Hoy día Los Secretos están muy devaluados, pero conviene recordar que nadie nunca en España le cantó al abandono y a la perdición como lo hizo Enrique Urquijo en su época, dejando para siempre un legado de música pop imposible de igualar.

Andrew Zimmerman