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Los hombres de las praderas y sus bordones calientes

Redactado y publicado por el Sábado, 27 noviembre 20103 comentarios

Portada del disco

Mi relación con Los Delinqüentes ha sido como una campana de Gauss. He de reconocer que en sus inicios me parecía un grupo cateto y bajunero. Pasó el tiempo y mientras su éxito crecía mi opinión se iba invirtiendo. La mezcla de sabores en un mismo catavinos les hacía muy grandes. Me engancharon sus fusiones de flamenco, rock, bulerías y funky, y para colmo muy divertidos, muy buenos músicos y con Jerez por bandera.

Pero con la llegada de su fama descontrolada mi animadversión por sus canciones de setas, canutos de colores, bichos, carriles y compadreo fue creciendo a pasos agigantados. Nunca me ha dejado de gustar su música, pero no puedo decir lo mismo de su actitud en entrevistas, en conciertos y en aquello que pasara fuera de los escenarios donde desde mi opinión han reflejado una imagen de pasotas, de canallas, de que no les importa una mierda lo que pase a su lado o en su ciudad mientras ellos puedan cantar y ponerse hasta las cejas de setas y estar ‘agustisimisimo’. Creo que les hace perder crédito, pero bueno, no todo en la música tiene que ser trascendentalismo, aunque lo eche de menos en la voz de los Delinqüentes.

El caso es que  su música sigue siendo única, y aunque en los últimos tiempos se han tirado más al tributo de sus ídolos musicales como Beatles, Dylan, Frank Zappa o genios del blues, lo cual se agradece, también han dejado un poco de lado su cara más flamencota y arraigada a nuestra tierra y que tan bien saben hacer.

Cuando conocí el título de su nuevo CD ‘Los hombres de las praderas y sus bordones calientes’ no se hacía más que confirmar mi teoría de que hacía tiempo que habían sobrepasado todos los límites del buenrollismo que lo separan del verdadero ridículo.

Pero llegó el disco, le di al play y empecé a recordar porqué me gustaban tanto Los Delinqüentes. Me encontré un disco que se encontraba a caballo entre la rama más flamenca y la más juerguista.

No me esperaba mucho de este disco, pero debo reconocer que me ha gustado y mucho. Muchos verán la “intrusión” de Tomasito como completamente prescindible, sin embargo a mí me parece que su papel en el disco es genial  y que conectan perfectamente él con Diego, con Marcos, con Paco, con Rafael, y con todo el elenco de músicos que forman el tablao de Los Delinqüentes.

Manifiesto de lo borde’ es una pequeña vacilada con grandísimo gusto de flamenco-blues a manos del Ratón y de Paco Lara. Con una intro así es difícil dejar de escuchar el disco. ‘La Cacerola’ puede que no sea la mejor elección de single, pero me gusta; me gusta porque ponen de manifiesto todo lo que vamos a escuchar en los 12 cortes restantes; una fiesta flamenca que bien podría haberse grabado en el callejón de La Carmela en la plaza del Arenal ahora que los zambomberos nos echamos a la calle a cantar la historia de nuestra tierra.

Cabe decir que la mayoría de temas son versiones o bien de los Delinqüentes, o bien de Tomasito o bien de otros músicos de su interés. En el caso de ‘La Cacerola’ es una versión de un tal ‘Loco Romántico’ que no conocía hasta la fecha.

El bandolero’, ‘Uno más’ y ‘Camino del hoyo’ siguen por la misma senda y cumplen bastante bien.

La resaca’ es un tema extraño, y creo que por eso me gusta tanto. La melodía que nos traen (versionada de un músico cubano) me llama mucho la atención. El corte ‘que fli que fla’ al principio choca, pero después lo veo muy bien integrado en el tema.

Dónde crece las setas’ me gusta más que la versión original aunque personalmente es uno de estos temas a los que me refería antes y que no me las puedo tomar en serio con tanto clavel, polen, setas, colores, carriles y fumadas varias.

Kiss Off’ para mi es el gran tema del disco. Una versión de Violent Femmes que los Delinqüentes ejecutan a la perfección con una cuenta progresiva que le da muchísima fuerza.

tomasito con los delinqüentesQue Los Delinqüentes se hayan planteado regrabar ‘El Aire de la Calle’ es un paso muy valiente que muchos verán casi una injuria contra la historia del grupo. Canción estrella del grupo, profunda, tragicómica, intensa y que eriza la piel. Pues bien, un 10 por Los Delinqüentes. Remedios Amaya cumple con nota y les queda una versión bastante fiel a la original en lo que a la música se refiere con la potencia de voz de la artista sevillana.

La pura concepción’ es un divertido tema swing que me ha recordado a algún corte de Sabina. Es una versión de un músico sevillano conocido por Silvio.

El abuelo Frederick’ ahora grabada por nada más y nada menos que El Capullo de Jerez gana en todo. Pierde el aire rockero pero gana el flamenco. Me quedo con esta, sin duda y con el palmeo de la segunda mitad de la canción.

El voltereta’ ya la conocíamos de antes por ser compuesta para el cortometraje de Alexis Morante. Reconozco que es de las canciones que más me gustan del disco.

El hombre que hay en mi’ es el destrozo que le brindan a Dylan y que siempre debe haber en cualquier disco de versiones. Qué pena que el disco tenga 14 temas y no 13.

Casi acabamos con Singin’ in the rain un cierre festivo para un disco festivo… pero nos queda aún un soniquete fabuloso que es el broche perfecto para este disco tan cerca del flamenco.

En definitiva, un disco que seguro que disgustará a más de uno pero que creo que tiene un cometido y una concepción muy clara; un disco sencillo, donde poner toda la carne en el asador y sin florituras. Un tributo a su discografía, a la de Tomasito y a la de otros artistas que forman parte de la música de Los Delinqüentes.

A ver si para el próximo disco nos traen a El Chusco de Jerez y su Fuego por Dentro. Personaje de nuestra ciudad que merece un hueco con Los Delinqüentes.