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“Las Fantásticas Aventuras Del Capitán Angustia” , bendita locura

Redactado y publicado por el Miércoles, 14 noviembre 20072 comentarios

 

Sigamos con el rock argentino. Año 2001, se edita en España el segundo trabajo de Andy Chango, Las Fantásticas Aventuras Del Capitan Angustía. Para el que no sepa quién es este señor, un artista minoritario donde los haya, dejo este enlace.

Con una cuidada producción a cargo de su colega Ariel Rot, Chango construye un disco cuya temática gira en torno a los constantes cambios en su estado anímico, alterado, como no, por su predisposición a experimentar con sustancias psicotrópicas. Chango es conocido por su afición a las drogas, de hecho suele estar invitado como jurado en concursos cannabicos y movidas similares, incluso su primer disco hablaba exclusivamente de su relación con las drogas.

Con todos estos datos podemos imaginar que estamos ante un trabajo delirante, histriónico, por momentos disparatado, pero que cuenta con un sentido del humor autoparódico e irónico que le sienta muy bien al disco. Andy Chango acaba por burlarse de sí mismo adoptando el alter-ego del Capitán Angustia, con el que nos relata sus peores momentos, aquellos en los que pasaba una fuerte depresión, tras una serie de acontecimientos que afectaron a su salud. Él mismo lo explica en una entrevista. Extraigo el fragmento:

“Aquella semana me quebré un hueso del pie haciendo una pirueta para mis amigos; me pusieron mal la escayola comprimiendo el nervio ciático y el doctor me dijo que podía quedar paralítico para toda la vida; fui a ver a un especialista -montado en mi silla de ruedas- y me dijo que la parálisis era parcial y duraría cuatro meses; salí a festejar que la parálisis no sería permanente y me explotó la bomba de ETA de Callao a cincuenta metros; un oculista me recetó gafas para leer; sufría problemas de amor y, además, cumplí los treinta años y para celebrarlo con los amigos compré 18 botellas de champagne que en el momento del brindis revelaron no tener burbujas. Evidentemente, pensé que mi suerte se había terminado para siempre… Sin embargo, la tarde siguiente, mientras me encontraba abatido y desesperanzado, experimenté una extraña metamorfosis: una nueva fuerza emergió de mi interior, un deseo irresistible de reír, bailar y festejar todas mis desgracias: el Capitán Angustia se había apoderado de mí”

 

Comienza el disco con “El Strees Del Año 2000”, canción donde a modo de conversación (con una chica) explica su estado anímico de efervescencia tras superar sus problemas vitales. Me parece un gran tema, digno para abrir el disco y que nos da pistas sobre lo que nos espera a continuación.

En “Queda Muy Poco De Mí”, Chango comienza a autoparodiarse, parece preocupado por su situación; “Queda muy poco de mí // soy un barco sin timón“. Es un medio tiempo rockero con divertidos coros, un buen tema.

“Sindor (mir) por (ti)” nos relata su angustioso estado de amor compulsivo, haciendo sus primeras referencias a las drogas; “se juntaron mi nariz y el viento“.

Y después no se le ocurre otra cosa que cantarle a uno de los ansiolíticos más usados en España, el Lexatín. En “El Viejo Lexatín” vuelve a relatar un estado de ansiedad y depresión, solucionado a base de Lexatín. Canción divertida que cuenta con los coros de Andrés Calamaro.

Tenemos más autoparodia, en “Murió Mirando La Luna” y en “Bailando Con Mr. Hyde” y un canto a los efectos negativos que puede producir una relación de amor en “Beautiful Love”. Poco después nos presenta a ese personaje en el que se convierte, un superheroe vestido de blanco con una A de angustia en el pecho. El tema se llama el “Himno Del Capitán Angustia”.

En definitiva, un disco con el que Chango exorciza todos sus fantasmas, sus problemas físicos y mentales, realizando un recorrido por sus estados anímicos. Esto no hace si no ensalzar a Andy como un personaje extravagante y autodestructivo dentro de un contexto minoritario en el rock argentino. Muchos no se lo toman en serio.

Este disco fue editado por Dro. Contiene un libreto curioso, muy colorido y psicodélico que describe perfectamente el contenido del mismo.

Musicalmente el disco no es que sea el no va más. Abusa del piano y del órgano (método compositivo de Chango) y se echa en falta cierto guitarreo. Pero lo interesante no es pornerse quisquilloso a nivel musical, si no analizarlo como experiencia artística en la que un compositor se desnuda sentimentalmente y describe un mundo de sensaciones alrededor de fracasos sentimentales, accidentes personales y problemas conductuales. Todo ello, salvaguardado en clave de humor, de autoparodia irreflexiva.

Un curioso trabajo que pasó practicamente desapercibido y que merece reivindicarse.

Por cierto, a día de hoy Andy Chango lleva casi 6 años de silencio musical. Creo que va siendo hora de que reaparezca y de este modo poder ver un capítulo más en el universo de este autor tan políticamente incorrecto.

Andrew Zimmerman