La Fiesta Del Oso. La memoria del superviviente
Podría pasar como uno de tantos libros sobre lo acontecido en la Guerra Civil española, como una novela histórica, pero se encuadra más en un relato personal, tan sencillo como inesperadamente profundo. Podría entenderse que La Fiesta Del Oso es una narración detectivesca, y en parte lo es, pues supone una reivindicación de la memoria histórica y de la importancia de conocer que ocurrió con los exiliados españoles desaparecidos. Podría parecer, por el estilo de prosa (no utiliza diálogos ni espacios entre párrafos) un libro espeso, pero en el difícil arte de unir palabras, Soler sale triunfante. Podríamos creer también, que se trata de una novela basada en hechos reales, pero tampoco sería así, pues combina episodios fidedignos con una mayoría ficticios surgidos de la imaginación del autor. Algunos le negarán una oportunidad por el redundante contexto de la obra -la Guerra Civil española-, craso error, se estarán perdiendo una novela memorable que alterna sucesos pasados con el presente y exhibe personajes impactantes (Noviembre Mestre), pulidos en metarelatos que te agarran y no te sueltan hasta que has terminado de leerlos. Podríamos hablar de géneros, pero perderíamos el tiempo, La Fiesta Del Oso mezcla historia, drama, intriga, naturaleza y costumbrismo, no se decanta por ninguno y lo hace con naturalidad y encanto. Habrá quien crea que el relato de un republicano expatriado dificílmente le conmoverá, pero la historia de Oriol, un pianista burgués perdido en los Pirineos, emociona a cualquiera que entienda de supervivencia, de los azares del destino y de coyunturas morales. Podrá pensarse que es una obra menor, pero no admite complejos la tremenda crónica que nos ocupa, una de las más lúcidas y magnéticas novelas que he leído últimamente, una muestra del talento puro de Jordi Soler.


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