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La Carretera, Cormac McCarthy, viajando al infierno

Redactado y publicado por el Lunes, 7 abril 2008No hay comentarios

 

Os lo cuento. De las últimas lecturas que he podido disfrutar, "La carretera" de Cormac McCarthy es la que más he disfrutado con sobrada diferencia.

Sin rodeos, McCarthy propone un futuro no muy lejano totalmente devastado y hecho cenizas. Las tormentas de fuego han devastado el mundo y ahora sólo quedan supervivientes vagando de arriba abajo en un mundo desolado. Las almas, entonces, se reducen a puro instinto de supervivencia. No busquemos explicaciones para este punto de partida. No existen. Eso sí, todos intuimos quién ha sido el culpable. La excusa para narrarlo es el viaje de dos personajes, un padre y un hijo que viajan hasta el sur escarbando la poca esperanza que les queda. El viaje es una agonía, una agonía que paso a paso muestra la parte más mísera del ser humano, ese ser oscuro, temible y egoísta que no duda en hacer cualquier cosa por sobrevivir. También, en su camino, termina por matar la esperanza en cada paso áspero y ennegrecido. La facilidad con la que el autor describe el paisaje sin que se haga repetitivo, es francamente admirable.

Uno de los puntos fuertes, reside, como no, en la relación padre e hijo. Uno, el padre, totalmente entregado a proteger a su hijo, y que encuentra cobijo sólo en el recuerdo. No le importa entregar su alma, su conciencia, su humanidad, con tal de prolongar la vida de su retoño. El niño, en cambio, es un símbolo de la poca humanidad que resiste en un mundo cuyo futuro es la muerte y el caos más absoluto. ¿Queda esperanzas? ¿Quedan valores? Para el niño sí, para el padre, que incluso enseña al niño a volarse la cabeza, no.

De esta novela me fascina su prosa sobria, su parquedad bien entendida, sus reflexiones en voz alta sobre la naturaleza del hombre, su lánguido llanto agonizante encarnado en ese padre que solo habla consigo mismo. Me gusta su formato, cómo recrea un mundo entero en apenas doscientas páginas, como nos obsequia con diez o doce escenas absolutamente memorables, como esquiva la moraleja fácil o la vulgar radicalización del mensaje. La novela de Cormac McCarthy es una novela con todas las cualidades para triunfar (de hecho, así ha sido y ha ganado un Pulitzer en el apartado de ficción) y un buen ejemplo de que las buenas obras pueden llegar en cualquier momento. Cormac McCarthy tiene ahora 75 años.

Scriers