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El Abogado del Diablo: Jose Luís Perales, aquel hombre que me explicaba cosas.

Redactado y publicado por el Miércoles, 30 septiembre 20092 comentarios

Pasamos de un asunto escabroso, a otro. Vamos a intentar defender un autor… que no goza de la simpatía de los jóvenes y entendidos en el mundo de la música. Ni falta que le hace.

Empecemos por el principio. Esta reseña quizás no la haga yo, quizás la escriba unas manos que se pasan por las mías, la de aquel niño de la infancia, o el otro yo que gusta de las cosas sencillas, puras, hechas con la única intención de ser y no de demostrar nada. Cuando era pequeño, mi padre me martirizó con mucha música que no era de mi gusto. Él era una persona musicalmente entregada al pueblo, apostaba por la música popular, adaptada según qué temporada del año. Carnavales en febrero, Sevillanas en Feria, Villancicos es navidad… en el fondo es una de esas personas que preservan las buenas costumbres… aunque eso cree algún que otro trauma musical a sus hijos.

El problema se presentaba en esos domingos musicales dónde no existía consigna respecto a la época del año. Vamos, un 20 de abril, por ejemplo. Entonces, tiraba de archivo. Fijaros el panorama, mi favorito se llamaba Jose Luís Perales.

De este autor, posiblemente uno de los cantautores en España, o compositores, que más refleja el prototipo de cantautor de la época del franquismo. Pese a que pide Libertad (“Un velero llamado Libertad”), este se refugia en un estilo dulzón, entregado al amor y a historias cotidianas. La mayoría, rozando lo vergonzante. Muchas de las letras, escritas desde la pura ingenuidad o desde la simpleza más absoluta . Como si el destinatario precisara de historias sencillas, de mensajes claros, como si sobraran las metáforas complejas. Si habla de soñar, es “volar”, si habla de poetas, son trovadores, y… poco más.

Tampoco es destacable el acompañamiento musical, que es eso, un acompañamiento. Suelen ser melodías fáciles y pegadizas, nada de aportar riqueza, sencillamente, no estorbaban. A nivel instrumental, a veces se introducen trompetas o piano. Pero Jose Luís Perales basaba su éxito en su voz y sus historias.

Y quizás ahí radique el secreto. Que cuando me levantaba por la mañana, y estaba pensando en ir a jugar al fútbol o hacerlo con los muñecos, este señor me hablaba de cosas tan complejas como el amor, la libertad, o le cantaba una canción a una tierra, América. ¿Qué necesidad tenía nadie de hacer esas cosas? De alguna manera, ese mensaje tan directo, esas melodías chiclosas, se me pegaban. Y lo que es peor, el mensaje, me calaba.

Luego, por alguna maldición de un gurú desconocido, muchas de sus canciones se cruzaban en mi vida, daba igual que hiciera por esquivarlas. “Canción de Navidad”, fue cantada en un campamento en el concurso de Villancicos. “Dime” le gustaba a un amigo de la infancia, Jesús Higuero. “Un velero llamado libertad”, era la favorita de mi familia. O la que más escuché, desde luego.

En defensa de su persona, diré que Jose Luis Perales me parece una buena persona. Es un tipo solidario, dona los derechos de una canción de cada disco a la organización Aldeas infantiles. Se pregunta porqué el mundo no puede ser mejor, porqué la gente no se quiere más, porqué no existe la paz y lo refrenda en el mensaje de sus canciones (que luego puede, o no, calar en su oyente). Asegura que sin Manuela, su mujer de toda la vida, “estaría perdido”, y aunque eso no es nada nuevo, me enternece.

Así, aunque su música no sea precisamente mi favorita, realizaré un top cinco de mis temas favoritos, lo más conocidos, dejando este post, para que todos aquellos lectores hablen de esa música que asocian a momentos de su infancia, aunque no sepan explicar muy bien porqué les gusta.

Un velero llamado libertad. Una canto a la libertad (como Blowin in the wind), para esas sensaciones de libertad que te recorren cuando vas por la calle, o cuando vas… navegando. De hecho, del navegar, Perales forma metáforas sobre las idas y venidas de la vida, las olas que te hablan, la voz del océano que habla, ojos azules… como el mar. Es simple sí. La letra es verdaderamente sonrojante, pero bueno, creo que es su gran himno y una de mis favoritas.

América. O cómo reflejar a través de una canción, un continente entero. Con marcadas influencias latinas, timbales, flautas, etc, Perales reconstruye la historia y el espíritu del nuevo continente. Todo bajo una ritmo casi tropical, usando elementos de la naturaleza. La letra, por supuesto, absolutamente apropiada, llena de consonancias, habla de inmigración, de campesinos, de injusticias… ¡Y de nuevo Libertad! La han versionado muchos otros cantantes, entre ellos, algunos tan admirables como… Raphael.

Canción de Navidad. Los temas estrellas de Perales, se reflejan incluso en sus temas más específicos. En esta canción de Navidad, habla de la navidad desde un navegante, un caminante y un soldado. Habla de aquellos sitios dónde puede parecer difícil que llegue la navidad, y el sentido propio de estas fiestas. Dejarlo todo, es hora de estar en familia, no a la guerra y no a los hospitales. La Navidad te espera, toda la tierra se alegra, haz de tu barca un altar.

Y cómo es él. Tema absolutamente desolador. Dónde un hombre pide a una mujer que le confiese su amor por otro hombre. Que le hable de él. Qué le diga cómo consigue hacerla feliz. Una historia dolorosísima, a nadie le gusta que le hablen de otro amor, pero este narrador resulta un auténtico masoquista. Lo mejor es que, aunque pueda parecer un desamor entre una pareja y la aparición de otra persona, se dice en los foros que realmente está escrita desde el punto de vista de un padre con respecto al novio de una hija.
Especialmente emotivo, para mí, es cuando dice: “Pregúntale porque ha robado un trozo de mi vida, es un ladrón que me ha robado todo”.

Y dejo para el final, el que para mí es el mejor tema de Perales: Dime. Es un canto contra la agresividad del hombre, contra esas cosas inexplicables que hace el ser humano y que afecta a su planeta y a sí mismo. Un alegato de la justicia, un rechazo extremo hacia la injusticia por parte de un hombre envuelto en una crisis de fe, un hombre que le pide a Dios explicaciones y que no encuentra en sí mismo porqués. Sería, por así decirlo, la versión en castellano de “Losing my religion”.
La canción termina con unos coros de niños, bellísimos, que deja al “the Wall” de Pink Floyd en pañales, nunca se usó también la ingenuidad de unos niños, su pureza para contrastarla con una reflexión adulta. Esa dualidad imprime al tema una hondura extrema, una canción que deberían sonar en la conciencia de todo ser humano cada cierto tiempo. Enorme.

Scriers.

2 comentarios »

  • espe comenta:

    Muy bonito y completo articulo sobre Perales, al que muchos califican de “ñoño” pero todos nos ponemos así cuando nos enamoramos, y quizá él, en algún momento, ha puesto letra a nuestros sentimiento; por algo será el éxito de sus canciones. Ahora veremos que tal quedan sus letras en al voz de Rosa López. desde Marinero de luces, creo que no había vuelto a componer un disco completo para ningún artista

    http://valemusic.com/noticia.php?id=1525

  • quacmayer comenta:

    De niño, mi familia lo esuchaba mucho, y yo pude apreciarlo con el tiempo, tiene unas letras brutales, pero creo que ya se retiro o almenos hace mucho que nose de un disco nuevo o algun tema que haya sonado de los años noventa para aca, sin importar eso el señor es un grande y se le desea lo mejor.

    A titulo personal el me gusta muuuuucho mas que el buen Serrat

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