Joaquín Sabina: Vinagre y Rosas. Corazones postizos
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
24 Noviembre 2009

portadavyr

He manifestado una y mil veces mi repulsa al dúo Varona-De Diego en cuanto a su labor de producción en los discos de Joaquín Sabina.

Rescato palabras que escribí hace unos meses: “Las grabaciones dirigidas por de De Diego y Varona no me entusiasman, me resultan desordenadas, sobreproducidas, carecen de sensación de conjunto y no siguen un patrón claro. Da la sensación, al escuchar sus discos, que Sabina ofrece una decena de colaboraciones para otros albumes. Es algo parecido a leer un libro de relatos. Puedes disfrutar de alguna una canción, pero no de la totalidad del disco“. Pues me reafirmo en lo dicho, punto por punto, y añadiría alguna crítica más, pero no es cuestión de ensañarme con la inseparable pareja de músicos del de Úbeda.

Considerando que en Vinagre y Rosas se han encargado de la producción de la mayoría del disco (salvo eso dos temas que firman los Pereza) mi impresión, en las primeras escuchas, sigue siendo más negativa que positiva. Sigo echando en falta empaque,  originalidad y atrevimiento en el apartado musical. Muchas canciones me parecen una actualización de otras editadas años atrás con ese efecto deja vu tan molesto.

Pero bueno, escuchar un disco con prejuicios es una falta de consideración a la hora de emitir juicios de valor sobre el mismo. Por ello, he estado varios días escuchando interesadamente Vinagre y Rosas, haciendo un esfuerzo por ignorar el asunto de la producción y ser honesto con mis sensaciones.

vinagreyrosas

A día de hoy Vinagre y Rosas lo escucho con agrado y nostalgia a partes iguales. Lo primero que llama mi atención es la coautoría del mismo en la gran mayoría de canciones. El escritor Benjamín Prado, que firma junto a Sabina gran parte de los temas, no ha perdido la ocasión para contar como compusieron Vinagre y Rosas en su libro Romper una canción, escrito tras el fructuoso viaje a Praga de ambos.

Decía Sabina que con la vida de pareja tan calmada y feliz que actualmente lleva le era difícil componer canciones de desamor. Por ello se alojó en un hotel de la capital checa durante ocho días en compañía de su colega poeta con el único objetivo de facturar canciones.

Desde hace años, Sabina cambió sus malas compañías por la amistad y la complicidad de algunos modernos poetas hispanos; Benjamín Prado, Luis García Montero, Almudena Grandes o el malogrado Ángel González, al que dedican una entrañable rumbita.

El cambio de compañeros de fiesta nos trajo a un Sabina más reflexivo y sosegado que ahora cuida y mima cada verso como buen artesano, buscando la sonoridad de los sonetos y, por causa-efecto, desinvolucrándose del apartado musical, que delega constantemente en De Diego y Varona.

Yo personalmente echo de menos aquellos tiempos en que Sabina se codeaba con el gremio rockero, con rodríguez y cantautores afines. Fue durante gran parte de la década de los ochenta y los noventa. Era un Sabina mucho más cercano a su esterotipo de poeta canalla, crápula, irreverente y osado que ofrecía frases para el recuerdo en cualquier cruce con los medios de comunicación.Sus canciones eran más sencillas que las de ahora pero más cercanas al populacho. El 19 Días y 500 noches fue su cúspide creativa. Comenzó a cantar sin maquillar su voz rota y traicionó a sus habituales productores. Eligió como escudero a Alejo Stivel, reconvertido al mejor productor musical de aquel momento en materia de radiofórmula. La asociación, pese a parecer de antemano algo discutible, triunfó en todos los sentidos. Encandiló a crítica y público.

Desde entonces Sabina publicó un emocionante disco en directo (Nos Sobran Los Motivos), sufrió el “Marichalazo”, a duras penas superó el trance, publicó otro disco-collage con parches de aquí y allá (Dímelo En La Calle), editó un refrito del collage (Diario De Un Peatón) y plasmó su particular “nube negra” (Alivio De Luto). Musicalmente hablamos de una década olvidable salpicada por ciertas canciones (Peces De Ciudad por ejemplo)  que si hubieran recibido otro tratamiento y/o pertenecido a discos más elaborados serían himnos irrefutables del cancionero de Sabina.

Superado ya el bache y adentrado en los sesenta, del Joaquín Sabina calavera apenas queda rastro. Ahora es un señor dedicado a cultivar las palabras. Lleva una vida medianamente estable que le permite disfrutar más del día a día que de la noche a noche. Él mismo ha reconocido su peculiar metamorfosis.

Como consecuencia de ello, sus textos abogan más por la belleza formal que por la sentimental. Antes calaban más hondo. Arañaban el corazón del oyente porque los versos salían desde el conducto de las emociones propias. En Vinagre y Rosas esto no sucede porque Sabina escribe con corazonadas postizas. El mano a mano con Benjamín Prado tiene grandes e inspiradas composiciones que no acaban de encajar en el flaco de Úbeda. De hecho, las canciones más certeras acaban siendo las más autobiográficas (“Viudita de Cliqcout”, “Ay Carmela”). También las que tienen la producción de Pereza. Es decir, que por un lado acercarse a Pereza le ha sentado muy bien a sus canciones y por otro, escribir sobre la separación de Benjamín Prado de su pareja resulta un poco incómodo para el oyente. A mi me gusta escuchar las canciones de un Sabina que siente y padece en cada estrofa sin necesitar emociones prestadas.

pereza sabina

Pero sigamos apostando por Vinagre y Rosas porque el esfuerzo merece la pena y el disco tiene momentos para el recuerdo. Por ejemplo el single, Tiramisú de Limón, un medio tiempo a base de reproches que se pega en nuestra cabeza como si un chicle al zapato se tratara y que nos muestra a un Sabina enérgico que valiéndose de la frescura de Pereza, firma un tema redondo. O Viudita de Clicot, un baúl de los recuerdos en clave de resumen con indudable genialidad en cada verso. O Vinagre y Rosas, en la que Sabina se marca una emocionante lenta con su nueva corista. Sin olvidar el gamberro Parte Metereológico al que solo le sobra ese ridículo estribillo. El resto de canciones, al igual que el título del disco, ofrece vinagre y rosas, pero no se vislumbra ninguna obra maestra.

Es decir, que Vinagre y Rosas no es mal disco, es simplemente un paso más de un Sabina que está mutando de músico-poeta a poeta a secas. Él mismo asegura que la actual será posiblemente su última gira en grandes pabellones, su última gira rockera. Con sesenta que importa la talla de los recintos, debe pensar. Ya demostró cuanto puede conseguir a finales de los noventa cuando llenaba estadios a uno y otro lado del charco.

Con la gloria saciada, el retiro es tan gradual como la sensación de que lo mejor de Sabina pasó. Tiempos mejores en los que al extraordinario jiennense no le hacía falta acudir a terceros para escribir canciones. Tiempos en los que de sus vivencias nacía un universo infinito de emociones capaces de enmudecer al más fiero de sus detractores.

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Vinagre y Rosas en descarga directa

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22 respuestas para este articulo:

  1. oramalaC dice:

    Quizas buena parte de lo que dices tienes razon, el Sabina actual viste de poeta más que de cantante.
    Y desde luego me han gustado más las letras que la musica (Pereza le da esa frescura al sonido)
    Pero al menos parece un disco más implicado que sus dos anteriores trabajos y en general tiene un buen puñado de buenas canciones, aunque evidentemente queda lejisimos del 19 dias y 500 noches.

    http://elrockperdidodeoramalac.blogspot.com/

    Salud!

  2. Acronimo dice:

    Uno ya se ha hecho a la idea de que el Sabina de entonces ya nunca volvera. No me atrevo a echarselo en cara, a los casi sesenta y tras haber recivido ese golpe en forma de rictus es normal ese cambio de vida, de amistades y, quizás también, de forma de componer.

    Pero no me rindo a que este nuevo Sabina no nos deje algo bueno. Creo que “Vinagre y rosas” es un disco a tener en la estantería y que invita a ser escuchado. Al contrario que los dos anteriores que no merecen ser sacados del cajón. Además de tener unas cuantas buenas canciones y dos hits como las colaboraciones con Pereza.
    Además, leyendo el libro de Prado y, entre anecdota y anecdota, se descubre un Sabina loco por componer. Quizás ya no tendremos un “19 días y 500 noches”, pero si un puñado de buenos discos y, ojalá, alguna canción que nos “arañe el corazón”

  3. Andrew Zimmerman dice:

    Totalmente de acuerdo, acrónimo.

  4. venusy dice:

    yo no consideraría el disco más negativo que positivo , la verdad , me gustó bastante.

  5. USURPA dice:

    Has dado completamente en el clavo. El apartado musical hace tiempo no me gusta, parece previsible… Además, ese Sabina poeta parece que hace poesía a la que le suma música. De entrada eso puede parecer muy atractivo… pero no hablamos de musicar poemas, si no de producir canciones directamente para un disco. Y ahí falla. Falla porque al final todo nos parece más de lo mismo, un excesivo preciosismo en letras que al final parecen vacías, no tienen el punch de antaño y están grapadas a una musica que parece externa.

    Yo hace tiempo que, sin darlo por perdido, entendí que ya nunca va a ser el que era… Siempre le agradeceremos dos décadas de 10… pero habrá que conformarse con que luche por el notable.

  6. Makaria dice:

    Pues a ver: Primero, aunque la música, en ninguno de los temas, es la más exquisita, por lo menos la mayoría no tiene ese toquesito semicuasitropical-dulzón y festivo que me hicieron detestar más de uno de sus discos. Segundo, me sigue pareciendo que lo que hace falta, en este y en otros muchos discos de este tipo, es que la mujer que tiene se largue, que lo abandone una noche sin decir una palabra, que le rompa el corazón y que esté ya tan cansado que no encuentre excusas para salir a buscarla; al fin y al cabo -y para nuestra dicha- la inmortalidad nos la debe a nosotros los grises, a nosotros los infelices insaciables. Y tercero, nada, me resisto a absolverlo de toda culpa bajo el pretexto de sus 60, o a esgrimir una condescendencia podrida en consideración a sus glorias pasadas; quién dijo que hacerse más poeta y menos canalla era ofrecerle más a su público; quién dice que lo que tuvimos de aquel Sabina crudo y desarreglado es medianamente suficiente; quien niega que los arañazos, generosos, que nos pone en cada víscera, valdrían, incluso, su muerte imperdonable…

    Yo no, en todo caso.

  7. Andrew Zimmerman dice:

    http://www.efeeme.com/44270/joaquin-sabina-de-la-nube-negra-a-la-nube-gris/

    La he leído y se parece mucho mucho a lo que yo expongo

    gritemos todos alto: NO A VARONA Y DE DIEGO!!!!

  8. enternoviajero dice:

    Mientra saque discos como el Vinagre y Rosas, yo no pienso gritarlo

  9. Scriers dice:

    Mmmm veamos que el tema se presta a debate. Sepultar a Garcia de Diego y Varona es simplificar los problemas que tiene Sabina a estas alturas de su carrera. Hay que recordar que ha su lado, Sabina también grabó algunos de sus mejores temas (“Esta boca es mía” o “Yo, mi, me, conmigo”), temas que cada vez que escucho me transportan al mejor Sabina.

    Y ahora mismo hay varios asuntos a debate. Sabina construía perdedores desde la propia experiencia, no desde la ajena. Aunque las letras están bien, algunas muy bien e incluso algunos versos increíbles, son casi poemas musicados (lo digo porque si hablan con cualquier poeta “de verdad”, de dedicarle horas y horas a la poesía, dice que lo de Sabina son canciones poéticas, pero no poemas, la poética, su musicalidad y la poesía se encuentran, según ellos, en otro lado) y necesitan de algo más que una base musical para que conjuguen bien.

    Yo veo algunas canciones buceando en un armazón, en un esqueleto, y con eso se transportan. Creo que le falta intensidad, intención y pasión a esas melodías. O lo que es lo mismo. No me las creo, no me llenan.

    Y eso no es culpa de De Diego y Varona, que se les nota que ponen todo su corazón en que salga bien, pero es que… a estas alturas no dan para más. Su tiempo pasó musicalmente, son grandes músicos de oficio, y para que suenen frescas y con vida, tienen que llegar el impulso por otro lado. Y también debe llegar la preocupación del mismo Sabina, ajeno y delegando todo en otras figuras. Oye que no, que es tu disco amigo. ¿O la vejez digna de Dylan, Springsteen o Young ha llevado consigo la despreocupación de aquello que es instrumentalización musical? No, de hecho, muchos de ellos han conseguido en el refugio estrictamente musical su perfecto bastón.

    A mí este disco me parece un Sabina de segunda división o segunda b en algunos casos (la canción de la crísis me parece muy mediocre). Los momentos roqueros parecen nuevas versiones de viejos clásicos. Incluso otras no roqueras (Viudita de Cliquot parece Whiski sin soda) sufren del auto-homenaje.

    Para mí se salva poco, el homenaje de Ángel González, Embustera como single y algunos versos sueltos de diferentes canciones. Pero no hay ninguna canción que crea que va a vencer al tiempo Sabinero, ninguna que piense que pasará a la memoria popular y ninguna que me emocione de veras.

    Y todo este “estado musical” el culpable es su autor, el que firma los discos con su nombre. Este Sabina es disfrutable por momentos, agradable al oído, amable en su conjunto… pero lejos, lejísimos de la excelencia de versos a los que nos tenía acostumbrado en otro tiempo, en otros lugares.

  10. CHAPIN dice:

    realmente sigue siendo el mismo, un grande que nos hace enfadarnos por no darnos lo “que nos merecemos o esperamos”. un grande que nos hace perder el tiempo leyendo criticas o escribiendo comentarios que al final él se los debe pasar por el arco del triunfo.

  11. gabie dice:

    Al pan pan y al vino vino. Me crie con sabina pero definitivamente algunas letras son malas y muchas otras remanidas. Agua pasada es por lejos la mejor letra pero hace por lo menos 10 años que Sabina la recita al comienzo de alguna canciòn en sus recitales, por lo cual su colaboracion poco deja a mi gusto. joaqin deberia haberse conseguido 3 o 4 musicos roqueros y veinteañeros y generado con ellos la musica; el resultado de vinagre y rosas parece musica funcionalpara espera de dentista.-
    En mi mp3 deje
    tiramisu
    viuditas
    carmela
    violetas
    2 alas
    virgen de la amargura.

    Malisima la letra de vinagre y rosas y cristales de bohemia, horrible la musica de agua pasada, patetico el estribillo de parte meteorologico. Crisis no esta tan mal, embustera parece escrito por otro, nombres impropios ya la escribio mil veces mejor en el disco con fito

    besos

  12. Makaria dice:

    Yo insisto: lo que le hace falta, y desde hace ya un buen rato, es que lo vuelvan mierda las mujeres -o una sola por lo menos-, que los viejos amigos se le revelen como fantasmas, que los médicos le tiren amenazas con sus diagnósticos y que ni el más de medio siglo que lleva puesto, lo hagan querer dejar de reivindicarse lo canalla… Insipidez, señores, es lo que le deja a Sabina esta racha de felicidad en la que anda.

  13. Andrew Zimmerman dice:

    Nada.. que todos apuntamos en la misma dirección: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Razones/sabinazo/elpepicul/20091130elpepicul_6/Tes

  14. Andrew Zimmerman dice:

    Me ha encantado el final con ese “risitas de Interviu”.

    No era solo mi impresión, parece que muchos pensamos que Sabina está perdiéndose para la causa musical. Espero que algún día renazca como ave fenix y calle mi bocaza.

  15. Mariano dice:

    Hola:

    Pues a mí, y a sabiendas de estar en clara minoría, tampoco me parece Sabina buen letrista . Yo nunca le consideraría un poeta, ni mucho menos. Para mí esta mucho más cerca de los juegos de palabras de Moncho Borrajo que de un verdadero poeta.

    Bien es cierto que no le sigo, creo que no tengo ningún disco suyo (yo por lo menos jamás compré uno, pero cabe la posibilidad de que me hayan regalado alguno y ni me acuerde) pero es inevitable escuchar sus canciones en los hilos musicales, cafeterías….Bueno, en resumen, con lo que he escuchado decir que me parece un pesado que lleva unos 20 años haciendo lo mismo.

    No entiendo como, con el dineral que tiene y siendo un artista superrentable para su sello, no arriesgan cogiendo a un nuvo productor, alguien joven, que le de un lavado de cara total a su música (Bowie, Morrissey son de admirar en ese sentido). No lo entiendo, de verdad, porque estoy seguro que hasta él tiene que estar abirrido de hacer siempre lo mismo.

  16. Andrew Zimmerman dice:

    Mariano ¿dónde te metes? ¡te echábamos de menos!

    ojalá Sabina se aventurara en poner a un Joe Blaney o un Javier Limón en su vida, pero prefiere a su compadre y algo pelota (sin ofender) Pancho Varona (lo comprendo, de algo hay que comer).

    Lo de Moncho Borrajo me ha hecho reir, pero sinceramente, que dijeras más cercano a Krahe.. pero el tipo ese.. xDD
    para mi es un POETA, con mayúsculas, un rimador, un juglar.. en serio, el Sabina más canalla y rimador al que tanto echo de menos, era una delicia para los oídos.
    Recuerdo cuando lo empecé a descubrir hace unos quince años que me tenía fascinado. Que tiempos aquellos

  17. Mariano dice:

    Hola:

    Es que me he enamorao! y no saco tiempo para el “internete”..ja ja, es broma. Mucho trabajo, muchos viajes.

    Bueno, cuando dije Moncho Borrajo quería decir…Moncho Borrajo. Porque además a mí Krahe me gusta mucho (y su sobrino, a la guitarra en Los Coronas ni te cuento). Las canciones de Sabina me parecen ripios de tipo ocurrente, sin más. Aunque -y me acordé después de escribir mi entrada- hay una canción que siempre que la escucho me parece una letra muy divertida (y cuando digo divertida, quiero decir divertida) la que da título al 19 días y 500 noches.

    Por cierto, el otro día vi a Evan Dando (El cantante de los Lemonheads). Un talento natural, aunque se le ve un poco tocado por la vida. Pero él solo con la guitarra, se hizo un concierto buenísimo.

  18. Andrew Zimmerman dice:

    a mi la 19 días me parece un temazo como la copa de un pino. Demasiado radiada? sobreexplotada? Sí, pero un temazo al fin y al cabo.

    Evan Dando es un tipo que nunca tiene prisa, por eso va caminando (iba andando) putum pshhh…

    no, realmente no lo conozco de Lemonheads casi nada, salvo esa canción tan trillada de los 90, Its about time creo que se llamaba, y su versión de Mr Robinson, que una vez me la recomendaron en un foro y me gustó bastante.

    Si no apareces porque estás enamorado, ¡buenas serán tus ausencias!

  19. Mariano dice:

    No, no. Era broma lo del Amor. Las ausencias son porque tengo demasiado trabajo(en los últimos 20 días habré dormido en mi casa 3 o 4 días como mucho). y con esto de la manida crisis no está el horno para quejarse ….pero ése es otro tema.

    Aunque no sea ésta la entrada adecuda, decir que de lo mejor español este año para mí ha sido Muy Fellini (unos auténticos desconocidos. Batería, guitarra y voz)
    http://www.myspace.com/muyfellini

    No tengo nada que ver con ellos, lo digo por lo de hacerles publicidad…no me llevo nada, que conste!!.

  20. Scriers dice:

    Estoy de acuerdo con Mariano, para mí Sabina no es un poeta. Es un gran compositor, muy buen letrista de canciones, ocurrente en el mejorcísimo sentido del término, genial en definitiva, pero no un poeta. Veo que el oficio de poeta va por otro sitio. Y por otro lado, lo de Moncho Borrajo me parece un insulto a uno de los grandes compositores de música popular en España, pero es que se trata de gustos y los gustos son así, cada uno tiene el suyo.

    Con Evan Dando, yo siempre hacía el chiste de ivandando, Iba andando… En fin, muy manido, lo se.

    Mariano, ¡Qué bueno verte por aquí compadre!

  21. Galia dice:

    Me sumo a la repulsión del dúo de productores De Diego-Varona y a la opinión de que Joaquín Sabina necesita renovar estos puestos. Por lo demás, el disco me parece estupendo y un gran acierto el aire fresco aportado por Pereza. Os dejo un enlace con la crónica del concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid, por si os interesa.

    Un saludo.

    http://galiaunplugged.blogspot.com/2009/12/sabina-y-la-comedia-barbara.html

  22. [...] Mariano, Comentario,  30 de noviembre 2009, en: http://www.elclubdelosimposibles.es/joaquin-sabina-vinagre-y-rosas-corazones-postizos/comment-page-1... Fecha de consulta: jueves 31 de diciembre 2009. [...]


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