Groo. Mi comic de humor favorito.
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

Estoy releyendo mis viejos comics de Groo, de Sergio Aragonés. Me lo estoy pasando pipa, menudo personaje. En concreto he sacado de mis estanterías los seis primeros números que publicó Forum bajo el título de “Groonan, el vagabundo”. Titulado así para recalcar que se trataba de una parodia de “Conan, el bárbaro”, por entonces también publicado por la extinta editorial española y que siempre ha tenido mucho tirón entre los aficionados españoles.

Groo es una caso curioso en el panorama editorial estadounidense, fue el primer comic en el que el autor del mismo mantenía los derechos sobre el personaje. No era práctica habitual en el mercado, al menos hasta la hecatombe que supuso la irrupción de Image y la posterior reestructuración de las editoriales. Pero por aquel entonces era casi imposible conseguir semejante privilegio, imagino que fue una dura batalla la que tuvo que librar Aragonés. Ese mismo privilegio ha hecho que la colección fuese deambulando por diversas editoriales ajustándose a las posibilidades que le ofrecía el mercado. De este modo, Groo pasó por Pacific, Eclipse, Marvel, Image o Dark Horse. Aquí en España el honor recae en Planeta, que ha ido publicando el material poco a poco en tomos no excesivamente lujosos y a un precio bastante ajustado. Scriers me regaló uno hace tiempo, “Groo, el errante: el retorno de Chakaal”, que voy a empezar a leer en cuanto termine este post.

Pero dejemos el ámbito editorial y centrémonos en la historia que nos cuenta Aragonés. Groo es un bárbaro vagabundo que deambula por tierra de nadie de civilización en civilización intentando buscarse la vida, haciendo gala de una fuerza bruta descomunal y una nula inteligencia. Es una versión idiota de Conan realmente exagerada, y precisamente en esa misma exageración es donde reside la gracia del asunto. Resulta muy divertido ver como Groo lleva el caos y el desproposito allá donde se establece. El dibujo de Aragonés ayuda a la parodia porque es tremendamente caricaturesco. Siempre algo barroco, de aspecto sucio, grotesco y con las viñetas sobrecargadas, sorprende bastante su etiqueta de dibujante más rápido del mundo.

En cualquier caso, Aragonés es un dibujante perfecto para este tipo de obras no solo por su dibujo si no por su afilado sentido crítico. En sus páginas hace gala de un cruel sentido del humor cebándose con saña con las miserias humanas, sobre todo con el egoísmo y la avaricia. Al pasar por tantas civilizaciones Aragonés puede presentar diversos tipos de ideologías y organización política, buscando las cosquillas a cada una de ellas. Todas las aventuras tienen un trasfondo y una moraleja que va más allá de la mera burla o parodia.

Y la mayor de las paradojas; Groo va sembrando el desorden en aquellas sociedades que quieren aprovecharse de su idiotez en beneficio propio, cuando lo que consiguen finalmente es contagiarse de ella. Leer sus páginas es una buena manera de reírnos un poco de nosotros mismos y nuestras pequeñas miserias. Una buena lectura para desconectar y dejar escapar alguna carcajada. Mejor que la mayoría de los SuperHumor que inundan las librerías.

Andrew Zimmerman

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