FC Barcelona. Sprint final.

Si el fútbol es el opio del pueblo, este año estamos consumiendo opio de calidad. Es tremenda la capacidad del Barça para brindar partidos espectaculares. El del Chelsea es el enémiso que nos ofrecen, pero este con una gran dosis de épica y final de guión cinematográfico. Le faltó calidad, contra el Chelsea fue una batalla contra un grupo de guerreros que ganó el Barça heroicamente -con ayuda del árbitro, eso sí- y que dará paso a otra batalla, la del Manchester United.
Pero pase lo que pase en Roma (a excepción de descalabro monumental) nadie podrá olvidar a un equipo que ha jugado todos los partidos posibles esta temporada, que ha regalado más de diez y/o quince memorables, y que nunca jamás se arrugó y se dio por vencido. Los elogios no cesan y esto puede ser contraproducente, sobre todo para la marcha del equipo el año que viene. Pero uno se pregunta.. ¿y qué? ¿que más da lo que hagan el año que viene? igualarlo es misión casi imposible y el legado de este grupo de jugadores es tan grande que eclipsará -logicamente- las próximas ligas.
Falta el broche final, saber si este equipo pasará a la historia por jugar bonito -como la naranja mecánica de Cruyff- o porque además de jugar bien, era letal. Ahora le toca bailar con la más fea, con el United de Ferguson, un equipo con una descomunal pegada que puede hacer trizas a la mermada defensa del Barça. En todo caso, el equipo de Guardiola morirá luchando, la derrota apática no tiene cabida.
Pero ojo, antes queda finiquitar la Liga y el Athletic (no conviene olvidar lo rocoso de la cuestión). Cuatro victorias. Esto separa a este equipo de la gloria más grande jamás recordada para un equipo español -y por jugar como juega quizás del mundo-. La cuestión es si le quedan fuerzas para choques tan exigentes con la cantidad de partidos que estos jugadores llevan a su espalda. Tardaremos en olvidar al bueno de Iniesta, al maestro Xavi, al eléctrico Messi, al elegante Henry, al indomable Etoo…(podría seguir).. solo le pedimos un plus, un poco más, llegar a la excelencia.
Yo no lo dudaría, si fuese jugador lo daría todo, el alma al diablo por una temporada que puede cambiar sus vidas para siempre.


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