Extremúsika 2009. Mirando al cielo

Sí, así estamos muchos ahora mismo, mirando al cielo, con el Extremúsika a la vuelta de la esquina y un pronóstico casi insalvable de lluvia. Se entiende que los festivales de música españoles prefieran la primavera para hacer caja, pero ya lo decía el refrán: “en abril aguas mil”, y esto es lo que hay.

¿Resistirá el Extremúsica otro año si en esta edición vuelve a suspenderse los conciertos? Lo dudo mucho. Ya murió el Esparrago Rock tras encadenar un año de lluvia con otro de despropósito financiero. Y pensará alguno… ¿y por qué no cambian a fechas más veraniegas? Pues porque hay superavit de festivales en España, todas las fechas están ocupadas. La competencia es tan feroz que no queda más que rezar al cielo para que no llueva. Hagamos un repaso: Metro Rock, Lumbreras Rock, Marea Rock, Viñarock (con el culebrón que montaron hace pocos años superado), FIB, Summercase (que parece que ha caído en desgracia), Primavera Sound… y cientos y cientos de festivales ajenos al pop-rock pero que también compiten entre si. Entre tanta superabundancia estamos los aficionados, condicionados al capricho de la climatología y aguantando festivales cada vez con menos calidad, tanto a nivel de instalaciones como en lo referente al cartel. Seguramente me pase por el Extremúsica ya que no me queda otra (tengo la entrada comprada) pero de este nuevo chasco saco mis conclusiones, a partir de ahora menos festivales y más conciertos en solitario. Algún día la gallina de los huevos de oro dejará de poner huevos y sólo sobrevivirán los más fuertes, como decía Darwin.


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