Eso que llaman Folk (1)
Veamos, si de un tiempo a esta parte se analiza mi repertorio de escuchas musicales, llegamos a la conclusión de que han ido sumándose artistas que varían desde el Folk-Rock, Alt-country, Folk-pop e incluso algo de Acid Folk o Folk psicodélico. Así pues, parece que todos los elementos conjugables, tienen un denominador común, el Folk. Folk viene de música folclórica, y se enseña al margen de las escuelas musicales, es una tradición y se transmite de generación en generación. Pero realmente, cuando hablamos de música folk en España, nos viene a la cabeza la típica imagen de cantautor norteamericano con guitarra, pedal y armónica. Y lo enganchamos consecutivamente con la imagen de un Bob Dylan criticado y posteriormente endiosado gracias a ese disco revolucionario que fue “Bringing it all back home”.
Después el Folk-rock se ha ido ramificando hasta sucederse las ramificaciones de las ramificaciones y quedar, finalmente, un inabordable árbol genealógico. En cualquier caso, en cuanto suena una acústica eléctrica, pedal, armónica o un Hammond, se activa un chip en mi cerebro que me hace centrar la atención en ese cantautor o ese grupo determinado. Digamos que el Folk tiene una sensibilidad que conecta con mi yo interno, y con eso me basta.

Repasemos algo de lo que suena en mi habitación:
- Will Oldham o “Bonnie Prince Billy”. Con más discos publicados bajo su seudónimo, Will Oldham es el nuevo mesías de todo lo que engloba este estilo (aunque lo encontraréis más asociado al Country). El título de este post no es casual. Un personaje enigmático, con un pérfil discreto y sin apenas apariciones públicas, el cantautor de Kentucky es la cabeza visible de este movimiento. Posiblemente, muy a su pesar. El caso es que se trata de un músico de enorme producción, no para de sacar discos (sólo, o colaborando con terceros), y con cada uno de ellos hace las delicias de sus fieles, un séquito incondicional que espera con ansias sus nuevas obras. Mi trabajo favorito de su extensa discografía es “I see a Darkness”, por oscuro, por siniestramente bello, por hiriente, por intenso pese al minimalismo.
- Andrew Bird, o Andrés Pájaro que digo yo, es el alumno aventajado de la clase (también lo asocian a Jeff Buckley), está vez lleva adjunta la etiqueta de cantautor indie rock, es uno de los que ha conseguido, en el circuito independiente, unanimidad entre público y crítica. La culpa de todo lo han tenido dos trabajos sobresalientes, “The misterious production of eggs” y “Armchair apocrypha”. Sendos trabajos lucen una producción cuidadísima, pura artesanía folk-rock-pop, a Andrew Bird le gusta introducirle más efectos, más elementos a sus canciones que parecen desnudas pero que ni mucho menos lo están, pero no se confundan, aquí nadie juega al despiste, es auténtico y puro. Rechacen imitaciones.
- Okkervil River, la banda del existencialista Will Sheff son mi grupo Indie-Rock-Country alternativo favorito. Observen quede coletillas lleva su descripción, y es que, el grupo toca un poco de todos los palos, pero se caracteriza por unas potentes guitarras, unas armonías vocales de gran fuerza y un discurso pesimista lleno de lamento. Todo en ellos es extremo, en “Black Sheep Boy” te cautiva su tormento, su oscurantismo, en “The Stage Name”, su luminosidad. Sea de una manera u otra (he de reconocer que prefiero su perfil oscuro), mi cuerpo me pide esa intensidad de vez en cuando, ese encarar la vida visitando cada arista, sin dejar nada por conocer. Son otros que no cesan en su labor de músicos, ¿Descanso? ¿De qué se trata eso?
- Ola Podrida: De este mundillo, mi banda novel favorita. Con tan sólo un disco, los de David Wingo, grupo de New York, han sabido cautivarme. Desde que tuve la oportunidad de verlos en directo, aún más. En su disco homónimo, puedes encontrar de canciones en primer plano, íntimas, con un marcado acento acústico y llevada en volandas por una voz embriagadora, susurrante, única. Espero con entusiasmo su próximo trabajo. ¿Tendrán alguna oportunidad en España?
- Y mi último descubrimiento es Danny Schmidt, un cantautor desconocido para gran y pequeño público, que ha basado su carrera en actuar y actuar y que dispone de una serie de discos de los que apenas he conseguido información. Lo único que puedo asegurar es que el último, “Instead the forest rose to sing”, es un soplo de aire fresco en el actual panorama, tan sobreproducido y grandilocuente. Schmidt se “conforma” con facturar canciones de evidente legado norteamericano, y el country-folk de buen gusto, se cuela en los oídos, y una ola de positivismo hace que una y otra vez acudas al disco, como si un imán tuviera.
Dejo además, algunos enlaces interesantes. Ojo, que son muy aprovechables para conocer buena música.
Muzikalia, mi enciclopedia musical, es el foro que comparto con algunos de los seguidores más coherentes de la red, con los que da gusto compartir inquietudes. Tenemos un foro dedicado exclusivamente a esta vertiente musical. De visita obligada.
El País analiza la figura de Will Oldham.
Ola Podrida (Disco homónimo).
“Instead the forest rose to sing” de Danny Schmidt.
PD: Por favor, si estos discos te gustan, cómpralos si tienes medios y contribuye a que siga adelante la carrera de estos artistas minoritarios.
Scriers.


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