Encargo nº1: Peter Parker en… Nuevas Promesas.
ScriersScriers
Scriers
24 Diciembre 2008

Desde que Mary Jane me lo comentó, ando obsesionado con el mismo tema. El niño del bloque de enfrente se cree un superhéroe. Lo he observado en mis ratos libres, desde la distancia, forzando mi visión desde este piso superior o trepando sin ser visto hasta la cornisa de su ventana, como si el crío fuera yo y no al revés. El chico se ha manufacturado una máscara de cartón con una pieza vetusta que habrá sacada de alguna caja que tuviera por casa, luego la ha revestido con una película de látex, ha pintado unos inmensos globos oculares de blanco y ha punzado unos boquetes que se adaptan a sus pequeños ojitos, asomados desde el interior. También lo he observado construyéndose unas telas de araña, que no son tales, claro, son unos trapos que ha cortado a tiras y que ata a sus antebrazos y que después recubre con un jersey azul y rojo que lleva encima. Es curioso como se toma a pecho su misión de salvar al mundo, pues cuando baja a la plaza o a las canchas de basket, lo hace a cara descubierta, se esconde en alguna esquina en la que le parezca pasar desapercibido, saca su máscara, se la coloca y utiliza sus telarañas como si fueran látigos o algo parecido, enredándolas a los postes telefónicos, las farolas o las barandillas que hay en el barrio. Desde que me he fijado en sus operaciones, le he visto ayudar a unos gatos a subir a un tejado, llevar las bolsas de la compra de una anciana e incluso evitar que otros niños se peleen entre sí. Y siempre reservando su identidad secreta bajo la máscara, que jamás se quita si no ha acabado su ronda. Luego vuelve a su casa y se la esconde bajo la ropa, cómo si sus padres no supieran nada acerca de sus andanzas superheroicas. Ayer me entraron ganas de ir y decirle que no se trata de un juego, que existen peligros, peligros reales y gente mala de verdad, que si algún día tiene mujer o esposa, tendrá que dejar a ésta mil y una noches sola, y si no la tiene se sentirá igualmente sólo, sólo como nunca nadie se ha sentido, que tendrá que atender un dichoso sentido del deber que le corroerá las venas y que no cesará hasta que lo atienda, que vivirá siempre con la incertidumbre de poder ser descubierto, de que pueden atacarle o de que puedan herir a las personas a las que más quiere. Me dieron ganas de llevarlo hasta el tejado y decirle que corra a jugar como un niño más, que practique deporte, estudie, viaje o haga lo que quiera, pero que no arruine su vida vendiéndola a un ideal. Sabiendo lo de menos los poderes, ese niño sólo tendrá preocupaciones y quebraderos de cabeza. Pero, sin embargo, heme otra vez aquí, colgado de la telaraña y mirando ensimismado desde las alturas como planea, esta vez, fabricarse un rastreador arácnido. Mary Jane se ríe y dice que son celos, que las jóvenes promesas vienen pegando fuerte. A mi me parece verme en una ventana hacia el pasado.

spider-man-tm

Scriers.

  • Print
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • Meneame
  • MySpace
  • Netvibes
  • RSS
  • Technorati
  • Twitter
  • Add to favorites

Creemos que esto encaja con:  
ver palabras clave


Una respuesta para este articulo:

  1. Plas plas plas!!!
    Maravilloso relato!!
    como pega decir que creo que lo puedes pulir mucho más
    y como virtud la genial idea de que al final no has utilizado a Spiderman como protagonista, sino como mero narrador de la historia, me ha encantado :-)


Dejar un comentario

El Club de los Imposibles se basa en Wordpress | Diseñado y mantenido por Aliando Servicios Informáticos Integrales | www.aliando.es | Octubre 2009