El síndrome del folio en blanco
El miedo más común entre los escritores seguramente sea el del síndrome del folio en blanco. No hay nada más frustrante para ellos que verse día tras día falto de ideas, escribiendo y borrando palabras, esperando que la inspiración aparezca como dijo Picasso que había más posibilidades de que ocurriera, trabajando. En su afán por deleitar a la audiencia con ideas originales, los escritores han acabado por mostrar una y otra vez lo tortuoso del proceso creativo. Se peca de un perdonable ombligismo. No es casual que existan tantos autores que aborden la creatividad, al fin y al cabo es lo que mejor pueden explicar, el combate entre un autor y la falta de ideas, la parálisis creativa.
Woody Allen no es precisamente un autor ofuscado, sino todo lo contrario. El newyorkino siempre ha sido prolífico, fructífero y polifacético, si bien es cierto que se siente más cómodo si en sus guiones, de tintes cotidianos, aparece un creador (normalmente interpretado por él) ya sea en forma de escritor, director o cómico.
En Desmontando a Harry, Allen presenta una radiografía del tipo de escritor que acude a su propia experiencia vital para configurar sus historias, la llamada literatura autobiográfica, aunque aliñada con elementos ficticios. Nos deconstruye a un personaje, Harry, distanciado de sus seres cercanos por haberlos utilizado en sus libros como personajes de sus páginas. Es uno de los recursos básicos de los escritores, basarse en situaciones reales y/o en personajes de carne y hueso. Ocurre que Harry acaba por confundir realidad con ficción, mezclando situaciones, recuerdos y episodios de la vida real con otros de su obra escrita.
Desconozco si esto puede llegar a suceder, me imagino que Allen lo exagera, pero no deja de ser un interesante conflicto para la conciencia del escritor. También acude al surrealismo (el hombre desenfocado) y la autoparodia para dibujar una dualidad realidad-fantasía que años más tarde utilizaron títulos como Big Fish o La Ciencia Del Sueño con notable éxito. Un exigente experimento que obliga al espectador a seguir con atención un relato algo anárquico y desestructurado e interpretar las intenciones del director.
Desde un enfoque diferente, pero relacionada con la temática del escritor frustrado, visioné Barton Fink, en la que no me voy a detener mucho, pues existe un extenso artículo en la Wikipedia y algún otro meritorio análisis en la red de imprescindible lectura. Es la cuarta película de los hermanos Coen, una cinta de culto que fracasó en taquilla pero salió vencedora en Cannes y que analiza el bloqueo creativo de un escritor desde una óptica turbia, angustiosa y simbólica.
En esta especie de El Resplandor coeniano nos muestran el agobiante sinvivir de un guionista de cine que acaba confundiéndose entre realidad y ficción, un hipnótico juego lleno de imágenes que hace dudar al espectador del mensaje que pretenden trasmitir. Los Coen atacan con su habitual ironía el mundo de Hollywood, caricaturizando los personajes secundarios sin disimulo y criticando la alta burguesía artística en contraposición con una clase media oscura y barriobajera que se aloja en el decadente Hotel Earle. El principal reclamo de Barton Fink resulta por tanto, detenerse en su entramado alegórico y debatir sobre el significado de ese extraño final y de los numerosos detalles de la película, algunos tan sutiles que pasan inadvertidos.
Dos modos diferentes de abordar el bloqueo creativo, uno, desde la óptica divertida y ocurrente de Woody Allen y otro, desde el prisma angustioso y sombrío de los hermanos Coen. El folio en blanco también aterra a los genios.




Hola:
El momento creativo, la chispa (adecuada),la llegada de la inspiración. Siempre me ha interesado mucho ese concepto. Creo precisamente que la diferencia entre buen oficio y arte surge ahí.Muchas veces yo solo veo oficio en lo que nos quieren hacen pasar por creación artística.
Ahí por hay un documental sobre Nacho Vegas y el nacimiento de una canción. El sol del membrillo de Erice también habla sobre la gestación de una de sus obras.
M.
Déjanos tu opinión