El pequeño milagro de Will Eisner
Will Eisner es, para el mundo del cómic, un personaje fundamental dentro de su propia bíblia, una de esas cabezas pensantes que desarrollaron las ideas básicas con las que se regiría la industria, y también con las cuales posteriormente se desarrollaron multitud de obras admiradas y respetadas. En su haber, Eisner es ultraconocido por la creación de Spirit y Mr. Mistic fundamentalmente, allá por los años 40 y 50 y por desarrollar la considerada primera novela gráfica de la historia del cómic, Contrato con Dios, un cómic casi autobiográfico de la vida del Bronx en los años 30 (allí vivió su infancia este autor).
Pese a haberlo leído ocasionalmente durante años (la obra de Eisner ha aparecido en muchos formatos y en diversos medios), lo cierto es que nunca me aproximé a su obra con esmero y quietud. Así que el otro día me decidí y adquirí por quince euros (un precio quizás excesivo para un formato que no llega a ser pasta dura) “Pequeños milagros”, una novela gráfica que aúna cuatro relatos sucedidos, como no, en el Bronx, y que combina costumbrismo con fantasía. Por eso precisamente, son pequeños milagros sucedidos en un ámbito cotidiano.
Las cuatro historias son diferentes entre sí, independientes, irregulares en cuanto al número de páginas e incluso en su estructura formal, así que más vale describir una a una cómo son.
La primera se llama “The miracle of dignity” y habla de lo relativo que son los conceptos absolutos, y como se deforman y se juega con ellos según nuestras propias circunstancias. Se refiere el autor a valores como la honestidad, el honor, la palabra, el bien, el mal… etc. Es la historia de un hombre que pasa del éxito al fracaso de manera reversible en muy poco tiempo y es una historia que te invita a la reflexión. Excelente.
La segunda se llama “Street magic”, una historia de apenas cuatro páginas que para mí encierra lo mejor de esta novela gráfica. Una historia original, que juega con las emociones del lector y resuelta con extraordinario talento. Probablemente, también, autobiográfica. Una historia que narra, desde la sencillez, la dificultad de integrarse en un barrio en el que impera la ley del más fuerte, un barrio peligroso, marginal y en el que sólo sobreviven los más capaces o aquellos que se las ingenian para salir indemnes. Excepcional.
La tercera se llama “A New Kid in the Block” y recuerda a las viejas fábulas de Washington Irving (ahora que lo pienso, la primera historia de este tomo también), se trata de la historia de un niño que aparece por el barrio sin saber hablar, escribir, expresarse… En definitiva que no tiene costumbres sociales adquiridas y que encierra una cruel historia. Esta historia es la más ambiciosa y también la más “Eisner”, dónde juega con las miserias y las bondades del ser humano hasta conseguir que sus personajes se construyan por sí solos su propia historia, llevado en volandas por sus características principales. Excelente también.
y la última, “Special wedding ring” es, sin duda, la que menos me ha llegado y la que veo más simplista e intrascendente. Cuenta el encuentro entre dos personajes singulares, y los condicionantes de su alrededor.
Lo más meritorio de este álbum reside en que su autor editó este álbum con 82 años, justo cinco años antes de morir. Desde mi punto de vista, el mundo de Eisner es grande, muy grande. ¿Por qué? Porque cuando te presenta a los personajes dentro de su propio universo, parece como si te adentraras en un mundo que ya está en movimiento, como si quisieras entrar dentro de un tranvía en marcha, con sus reglas sociales ya establecidas y cuyas causas y consecuencias son absolutamente naturales, producto de la forma en las que sus personajes entienden la vida ¿O acaso en el primer relato no se adivina ya que va a pasar con los personajes y qué consecuencias les esperan? Eisner encuentra su excelencia en presentarnos el mundo tal y como es, un mundo, desde luego, tal y como a él le tocó vivirlo, desde la óptica de contrastes que te puede dar una vida en el Bronx, dónde repito, las bondades y miserias del ser humano quedan al descubierto. Como paralelismo, se me ocurre que Giménez y su guerra civil son el Eisner y su Bronx en versión española. ¿Verdad?
Un álbum que bajo el pretexto de mostrarnos pequeños milagros no hacen otra cosa sino demostrar el milagro que fue tener a Will Eisner entre nosotros, el auténtico impulsor de la Novela Gráfica y uno de los pioneros en dignificar el mundo del cómic. Qué lástima que te fueses, maestro.
Scriers.



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