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Los Delinqüentes, el nacimiento de la garrapata.

Redactado y publicado por el Miércoles, 6 agosto 2008No hay comentarios

Cuentan, no se si será cierto al cien por cien, que se conocieron en el instituto cuando Miguel Ángel Benítez Gómez comprobó con sorpresa como uno de sus compañeros de centro llevaba una camiseta del mítico grupo Triana. Ambos eran alumnos del Instituto Caballero Bonald, situado en la Asunción, un barrio humilde y obrero de Jerez de la Frontera. Pronto comenzaron una amistad que les llevaría a realizar obras de teatro, programas radiofónicos amateur y algún que otro concierto con temas propios. Eran conocidos por la zona por llevar siempre una guitarra a cuestas y aburrir al vecindario con versiones de Kiko Veneno, Pata Negra y como no, Triana.

A la salida de un concierto de Palocortao, ambos conocieron a Diego Pozo, que ya tenía fama de gran guitarrista, y le pidieron que se convirtiera en su profesor de guitarra particular. El Canijo y Miguel querían aprender a puntear y mejorar así su toque guitarrero. Después de algunas clases (que nunca supimos si llegaron a pagar) se dieron cuenta de que hacían un trío fantástico y el grupo fue gestándose casi sin habérselo propuesto. Diego se convertía en el maestro de dos mentes inquietas. Si el Canijo era surrealismo disparatado, Miguel era el sentimiento, el poderío gitano, caracterizado por una voz rota que parecía salida de los infiernos.

Miguel y el Canijo ya disponían de una maqueta con tan sólo cuatro temas. Diego fue el contacto que los acercó a Josema García Pelayo, su productor hasta el día de hoy y con el que grabaron una segunda y tercera maqueta. A día de hoy estas maquetas pueden conseguirse fácilmente por la red y resultan un documento interesante para conocer la génesis de este grupo, el como desde un principio apostaron por un estilo al que todavía guardan fidelidad. Los Delinqüentes sorprendían por su frescura, su rock aflamencado vitalista y alegre, su homenaje musical al pasado (Veneno, Pata Negra, etc), y su enorme carga instrumental, donde guitarras, palmas, coros, jaleos y pitos carnavaleros se convirtieron en seña de identidad de lo que posteriormente algunos denominaron flamenco “garrapatero”. El propio nombre ya homenajea al bueno de Kiko Veneno y su mítico tema Los Delincuentes.

Con la llegada a Pelayo Producciones a los Delinqüentes se les adjunta una banda de músicos canallas y talentosos que se harían llamar la Banda Del Ratón. Ratón es el sobrenombre de Diego debido a su indudable parecido físico con susodicho roedor.

Y llegó su primer reconocimiento, la alegre canción Duende Garrapata, que se convertía en la sintonía de la campaña publicitaria de los Juegos Ecuestres Jerezanos. La canción se fue difundiendo y parecía gustar a la audiencia. Los Delinqüentes fueron conocidos gracias al boca a boca. Pronto, la juventud jerezana se hizo eco de tres chavales que venían pisando fuerte y que darían que hablar. Comparaciones con Estopa (que por entonces vivían su momento de gloria particular) o con Pata Negra comenzaron a salir de la boca del pueblo.

Las discográficas ya conocían las andanzas de los jerezanos pero ninguna apostaba fuerte. BMG Ariola fue la primera en contactar con ellos, incluso pusieron un contrato en la mesa. Sony también tanteó sus posibilidades sin éxito. Pero tras un viaje “hippie” (como ellos lo llaman) a la capital, se decidieron por Virgin. En alguna entrevista comentaron que Virgin parecía tener una filosofía más liberal, acorde con la filosofía garrapatera y despreocupada que llevan por bandera. Además, Virgin parecía no querer entrometerse en temas artísticos. Otras compañías no entendían, por ejemplo, la incursión del pito carnavalero y tantas palmas y jaleos. Los Delinqüentes querían libertad creativa y Virgin le ofreció un contrato a tres discos bastante respetuoso con los garrapateros.

Con el contrato bajo el brazo se comenzó a gestionar “El Sentimiento Garrapatero Que Nos Traen Las Flores”. Gestionado con el apoyo de las maquetas anteriores y grabado durante el año 2000 y 2001 vería la luz precisamente en el 2001.

Pronto los medios se dieron cuenta de que este no era un disco cualquiera y menos aún un grupo al uso. Donde iban Los Delinqüentes la fiesta estaba asegurada. La excentricidad de su puesta en escena (muchas veces aparecieron vestidos como bufones, alegres y coloridos) y sus originales y pegadizos temas que infundían a la gente un irresistible deseo de bailar y desmelenarse.

La escalada de este disco, que llegó a despachar más de 50.000 copias, fue paulatina y constante. Llegar al disco de oro fue una ardua tarea de promoción de año y medio aproximadamente. Tiempo en el cual Los Delinqüentes tocaron allá donde les dejaron. En poco más de un año pasaron de tocar en Onda Jerez a visitar el Viña Rock e incluso el Festimad en el año 2002. Media geografía española fue recorrida por el carromato peleón.

“El Sentimiento Garrapatero Que Nos Traen Las Flores” es un disco bastante ecléctico. Fusiona el flamenco andaluz deudor de los Amador y de Kiko Veneno, con influencias cercanas a las chirigotas gaditanas, contiene ritmos cercanos al blues, bulerías jerezanas y mucha rumba suelta.

Su tema estrella, “El Aire De La Calle” es una demoledora y arrebatadora rumba en clave costumbrista, poética y lírica hasta decir basta, que puede llegar al corazón de cualquier jerezano. Una delicia en la voz de Miguel y un himno por nuestras tierras. “Nube De Pegatina” o “A La Luz Del Lorenzo” también han resistido el paso del tiempo y se han convertido en parte del cancionero popular andaluz.

Los Delinquentes comenzaron así su andadura por los senderos de la música popular de nuestro país. Se puede discutir mucho acerca de ellos, de su formación, de su calidad letrística e incluso de su actitud desvergonzada. Pero es indudable que para bien o para mal han abanderado un modo de sentir la música y la vida. Con alegría, desparpajo y descaro. Siempre en su estrecha relación con la naturaleza, Los Delinqüentes eligieron el verde como color emblema. El verde esperanza. La iban a necesitar.

Ocho años después de su nacimiento, y ya con el bueno del Miguel tocando en el cielo, Los Delinquentes siguen su andadura en lo que seguramente se convierta en otro canto a la vida, “Bienvenido a la época iconoclasta”, cuarto disco que verá la luz este otoño. Para el recuerdo quedará este sueño que todos conocemos y del que somos en mayor o menor medida partícipes, el sueño de dos chavalillos inconscientes y descarados que decidieron alegrar los corazones de sus paisanos. Un sueño hecho realidad con la surrealista forma de una garrapata.

Andrew Zimmerman

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