El Mentalista. La combinación maestra.
La fábrica de series en EEUU no se detiene jamás. La demanda es alta, las grandes cadenas lo saben y facturan un gran número de producciones cada curso. Sin embargo, la crisis creativa aparece cuando no saben dar respuesta a esa demanda, este año ha habido series que han pasado sin pena ni gloria realmente indignas. Los remakes de series olvidadas en el baúl de los recuerdos cada vez son más frecuentes y las ideas originales brillan por su ausencia, siendo algo común que entre unas series y otras (en su argumento base) apenas hayan leves diferencias.

Es el caso de El Mentalista, serie emitida por la CBS americana y que se situó en lo más alto de la audiencia estadounidense desbancando a series estrella como House o Mujeres Desesperadas. Bruno Heller (Roma) no parte de un plot inicial muy diferente al de la comedia de la cadena USA Network Psych. Ambos presentan a un protagonista con dotes para la observación y la deducción que conocen a fondo trucos de la mente humana. Ambos colaboran con la policía para resolver crímenes. Ambos son jóvenes, guapos y atractivos. ¿Cuál es la diferencia? La distinción es una cuestión de mezcla de géneros. Mientras que Psych encuadra su propuesta en el la comedia teenager presentando a un protagonista Shawn Spencer joven, desenfadado y graciosillo, el Mentalista se decanta por el drama, apostando por el “esquema CSI” de resolución de un caso por capítulo. Además han estudiado con dedicación la figura protagonista de Patrick Jane, dotándolo de carisma gracias a su humor e inteligencia y rodeándolo de un aura misteriosa muy favorecedora. Los productores conocen la regla por la cual un buen protagonista (House, The Shield, Californication, etc) sustenta una buena serie. Partiendo de la misma base, El Mentalista aplasta a Psych, obviando que son productos que van destinados a tipos de público diferentes.
El Mentalista sin embargo no va a sorprender mucho, sigue la línea de CSI, facturando episodios autoconcluyentes y tejiendo lentamente una trama continuada que gira en torno a descubrir los secretos de los protagonistas, en especial de Patrick Jane, nuestro mentalista, traumatizado por el asesinato de su mujer y su hija a manos de un criminal llamado John “el Rojo”. Francamente, no es el novamás de los argumentos, pero constata que ante la crisis creativa se puede adoptar una idea y modelarla minuciosamente hacia una fórmula interesante. He podido ver los tres primeros episodios. Los dos primeros han estado bastante decentes y el tercero me ha parecido un inmenso disparate. A ver como prosigue la serie y si son capaces de mantener una regularidad en cuanto a calidad media, sin estos altibajos del comienzo. Seguiremos informando.
ACTUALIZACIÓN: La calidad de la serie decae conforme avanza la temporada.


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