Holden Caulfield, el protagonista de “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger puede resultar chocante y detestable. Lo sé. La novela de Salinger propone un narrador joven, de dieciséis años, totalmente perdido en el salto al mundo adulto y de caracter bipolar, inestable emocionalmente, contraproducente, conflictivo, sarcástico, inteligente pero pésimo estudiante, a veces tierno, irónico, prepotente y hasta gracioso (ese odio por el cine y afinidad completa con los libros es gracioso).
Digamos que engloba, en el más amplio espectro, todas las características que pueden reunir los adolescentes y todas las contradicciones que pueden albergar sus actos. Porque lo que lleva Holden es eso, una vida de adolescentes y reacciones que suceden en consonancia. Pero es un adolescente con una filosofía peculiar, que ve cerca el abismo del mundo adulto y eso le causa un rechazo frontal del que es plenamente consciente, aunque no llegue a entender al cien por ciento el resultado de todas las acciones con las que enfrenta al mundo. Él sabe que odia el mundo adulto, falso, hipócrita, basado en las apariencias, las posesiones materiales y el dinero. Él sabe que abraza la infancia y la extraña, por eso extraña a su hermano ya desaparecido Allie, y tiene una estrecha y sincera vinculación con Phoebe (¿la única persona cuerda de la novela?). Pero no entiende sus contradiciones y a veces se llama loco (con respecto a las chicas, por ejemplo).
¿Y qué sucede en la novela? Pues… bueno, digamos que el aspecto fuerte reside en la psicología del personaje y su interacción con el mundo. El mundo en los ojos de un adolescente. Porque pasar, pasar, no pasa nada realmente significativo. Holden ha sido expulsado de su tercer instituto consecutivos por malas notas y decide ocultárselo a los padres antes de que lleguen las vacaciones. Para ello tiene que pasar varios días en New York y coge todos sus ahorros para pagarse un hotel, salir de noche e incluso contratar una prostituta. El libro es la historia de ese periodo. Y esa historia abarca un retrato social a veces triste, a veces alegre y a veces ácido, duro o desesperante.
Escuece ver a este chico perdido y tan a disgusto con el mundo que le ha tocado vivir. Escuece verle perder su infancia y comprender que sus mejores momentos ya han pasado y que muy posiblemente siempre sea así (y tiene dieciséis años). Y lo peor, escuece quedarte sin argumentos para rebatirle, porque las críticas y reflexiones que a veces hace (si le apetece seguir haciéndolas, claro) contra este mundo de Dios y otras veces simplemente esboza Holden, son tan reales e irrefutables, que no te queda más remedio que rendirte. Que comprenderlo, empatizar con él, y al final, encariñarte. Quizás por eso, tantos desequilibrados han encontrado refugio en esta novela y esta novela tiene tanto de místico y maldito.
El gran mérito de Salinger fue escribir este libro en primera persona, con un personaje usando un vocabulario lleno de muletillas (“jo, y todo eso”), una personalidad definida y un lenguaje rudo y soez, pero al tiempo dinámico y articulado. En este, el año en el que murió Salinger no se me ocurre mejor homenaje que seguir haciendo eco de su obra, lo mejor que nos queda de este extravagante y genial narrador ermitaño.
PD. La traducción de Alianza Editorial me pareció irregular, cuanto menos.
Scriers.
Creemos que esto encaja con:







Me encanta este libro. Me lo regalaron y lo leí hará como que 6 años. Realmente estás completamente integrado en Holden, será por su lenguaje, tan natural y sencillo como hablaríamos tú y yo.
Cuando el año pasado quise volver a leérmelo pues no lo encontré, a saber dónde lo he perdido, seguramente esté en otro bolsillo de un psicokiller.
…lo estoy disfrutando como un cochino, en tres días voy por la página 160, apurando el poco tiempo que tengo para leerlo… ya lo comentaré por aquí cuando lo acabe, ¡prometido!
The End. Terminé el guardián sobre el centeno y le debo un pequeño comentario a Scriers. Me ha conmovido.
En Holden Caulfield he visto un joven inconformista, crítico y algo nihilista, pero en el fondo, un tipo muy sentimental.
Me ha atrapado el lenguaje tan sencillo, con esas divertidas muletillas y la tendencia del protagonista a divagar.
En ocasiones he sentido la misma sensación de no encajar en ningún sitio, de ser un bicho raro, de off-side. Ultimamente me sucede mucho, quizás por ello, por empatía elevo a este libro al podium de mis obras preferidas, junto a La Conjura De Los Necios o Curioso Incidente De Un Perro a Medianoche.
Podría divagar más sobre el libro, pero hay mucho escrito y Scriers ha enlazado páginas interesantísimas. Solo darte las gracias por habérmelo dejado
De nada broda, todo sea por tí y por la literatura jaja. Si te das cuenta todas las obras que citas tienen algo de especial, el protagonista es un ser muy muy peculiar y es el que soporta la narración. Para mí el Guardián entre el Centeno (mitiquísima explicación) y La Conjura de los Necios son infinitamente superiores a Curioso Incidente…
Ahora me gustaría ser tú y hallarme recién invadido por lo commovedor de recien leer a Holden.