El Circo Del Desaliento. Rubín dará que hablar.

El Circo Del Desaliento (Astiberri, 2005) es una recopilación de las historias más representativas del autor gallego David Rubín, un autor hasta hace algunos años semidesconocido, pero que poco a poco fue ganándose adeptos hasta llegar a publicar esta obra que tantas alabanzas recibió el año de su publicación.
La obra se sostiene gracias a la emotiva “Donde Nadie Puede Llegar”, historia de un púgil fracasado reconvertido a superhéroe que se reencuentra con un antiguo amor en busca de refugio. Rubín emplea una narrativa fluida, paciente y bien resuelta que engancha e invita a seguir leyendo. Conmovedora y agria, este relato de tan solo 53 páginas ya justifica la compra de todo el libro.
Me resulta curioso el estilo de este autor. Combina la sencillez más pasmosa con viñetas sobrecargadas a base de rayas superabundantes. Una de cal y otra de arena. El caso es que consigue un extraño equilibrio. También se intuye la influencia del americano Craig Thompson, el autor de la preciosa Blankets. En general, el estilo de Rubín es muy atractivo por su falta de complejos, su sencillez y su enorme expresividad, pero su mayor handicap es que estas historias tienen un fuerte aroma amateur. Le falta experiencia es palpable. Tanto Donde Nadie Puede Llegar como Las Sinfonías Congeladas parecen haber sido terminadas de un modo muy apresurado. Podían haber sido grandes obras maestras, pero se quedan en una interesante muestra del potencial de este autor. Imagino que esta sensación se debe a que fueron obras presentadas a concurso, y en todo concurso hay unos plazos de entrega.
El contenido del libro se completa con varias historias, entre las que destaco El Guerrero, un relato breve que bien podría pertenecer a las páginas de las revistas de terror y misterio estilo Creepy o la más reciente Flinch.
A parte de esta rareza, los relatos parecen tener un sabor agridulce que combina el amor, el hastío y el fracaso. El título del libro, por tanto, no es casual, El Circo Del Desaliento es toda una galería de personajes afligidos, presos de la pesadumbre, pero a su vez son tan únicos, tan frágiles, tan misteriosos, tan… humanos.
Andrew Zimmerman



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