
Que grande es Nadal. Ayer perdió después de un partido desesperante y muy mal jugado. Cuando lo fácil y casi lógico sería ampararse en las molestias físicas que venía arrastrando Nadal ha asumido toda la culpa de la derrota. Porque es humano y puede perder, incluso puede jugar mal, pero nunca le he visto falta de entrega, nunca, jamás.
El caso de Nadal siempre me ha fascinado porque reune muchas de las cualidades que debería tener un deportista: humildad, amor por su deporte, entrega, respeto al rival, estudio minucioso de los partidos, etc. La verdad es que no creo que le dure mucho el trono de tenista número uno, y explico mi teoría. Su ritmo este año ha sido brutal, de un país a otro constantemente llevando consigo un cuerpo descomunalmente musculoso muy castigado por las lesiones. No puede seguir así, tan a tope. Más teniendo en cuenta que Nadal basa su juego en la constancia y la entrega, teniendo gran dependencia de su estado físico. No puede maquillar su mal estado físico con otras aptitudes porque ni es tan técnico como Federer, ni tan mágico como Murray ni tan contundente como Djokovic.
Recuerdo que hace poco se extendió un rumor sobre su estado físico y una posible retirada. Muchos son los que creen que Nadal pagará muy caro sus excesos. Y supongo que será así. A mi personalmente me aterra la posibilidad de una caída estrepitosa del manacorí, pero a todos los deportistas les llega su hora. Parece mentira que esté especulando con esta posibilidad con 22 años que tiene el chaval y media vida deportiva por delante. Yo con 22 años no había hecho nada reseñable en la vida y este chico con el Principe de Asturias de los Deportes. Casi nada.
El motivo de este post no es otro que redirigiros al gran artículo aparecido hoy en el País Semanal, titulado “El alma de la máquina” y firmado por Jesús Ruíz Mantilla. Una manera de acercarnos de un modo más profundo a la figura de Nadal, adentrándonos en su persona y desvinculándonos por un momento del genial tenista que es.
Voy a seguir enlazando aquellos artículos que me parezcan destacables, ¿os parece?
Andrew Zimmerman





