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El Apartamento, de Billy Wilder. La vejez soñada.

Redactado y publicado por el Lunes, 12 octubre 2009Un comentario

Ah, ¿pero todavía no la habías visto? Pues no. ¿Y qué decir? Pues que es un clásico bien considerado como tal. Un clásico no por el nombre del director, o por los actores, el escenario o la época, que lo son. Es un clásico porque tiene todos los ingredientes necesarios para serlo. Se supone que es una comedia, pero una comedia tremendamente dramática, que habla de las dos preocupaciones-ocupaciones básicas del ser humano: El trabajo y el amor. Está rodada en blanco y negro gracias a su director, que lo quiso así. Esto, sumado a la fotografía, aporta a la película un tono gris, melancólico, nostálgico, muy apropiado con la temática.

El argumento es sencillo: A un trabajador de una gran empresa de seguros, que encarna Jack Lemmon, en la que trabajan multitud de empleados amotinados todos en el mismo edificio, sus  compañeros de  trabajo le piden su apartamento para usarlo como nido de amor, cuando tienen una relación extramatrimonial. Lo que al principio son cuatro empleados que se benefician, va aumentando y se complica hasta que llega a escena su jefe, el cual no duda en usar el apartamento con su amante. Todo será aún más enrevesado cuando descubra que la chica que trae el jefe es la misma de la que él está enamorado.

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A la película le hacen grande, a mi entender, cuatro asuntos fundamentales:

1) Los diálogos. El guión es, sencillamente buenísimo. Tiene una serie de reflexiones implícitas de gran calado. Me quedo con algunas de las perlas que suelta Shirley MacLaine, cosas cómo, “¿Por qué tenemos que enamorarnos?”. “Hay víctimas y aprovechados, es el sino de cada uno y no tiene remedio”. “¿Cuántos días son necesarios para desintoxicarse de la persona amada?” En realidad, su personaje es de una visceralidad que abruma. Y lo es gracias a la pluma de Billy Wilder, apoteósico en sus reflexiones, irónico. A Shirley la deja reconociendo su miedo a la soledad, la dependencia sentimental de un monstruo, esperanzada sin motivo, optimista y soñadora de quimeras, el trabajo de la actriz es realmente memorable. La actuación de Jack Lemmon interpretando a Buxter no se queda atrás, uno siente la misma impotencia y cariño por ese calzonazos de las finanzas, ese tipo de “los que no saben decir que no”, ese pelele laboral y social en el que se convierte toda la película y al que le roban la dignidad.

2) El humor dramático. Aquí el humor no viene sólo. Viene embadurnado en ironía, en sarcasmo, y en definitiva, en drama. Las situaciones llegan al esperpento. Y no se esquiva, no se vayan a creer, el director se regodea. El bueno de Willy Wilder te vence a los puntos, va zurrándote sin compasión hasta dejarte en la lona, tendido.

3) El amor. Me creo todo cuánto me dice esta película. Me creo lo bueno y lo malo. Me creo que te enamoras de quién no te conviene. Me creo que un día el azar te pone esa persona por la que suspirabas en el mismo camino, me creo que liberarte de un amor es como liberarte de una cárcel de lodo. Me creo que los finales pueden ser felices y amargos, y de que la amargura al éxito, hay una franja muy estrecha de la que nadie sabe el camino. El amor según Wilder me conquista, me atenaza, me rompe y me revive.

3) La crítica social. Y aquí está el aspecto más espeluznante de “El Apartamento”. La película ha envejecido bien. La empresa de seguros, bien podría existir hoy enmascarada bajo nombres como “Telefónica”, “Vodafone” o alguna de estas, los empleados que se aprovechan, son los famosos “trepas”, el Jefe… Bueno, ¿qué les voy a contar de los jefes de hoy en día? En realidad es una señal verdaderamente triste que esta película nos siga reflejando. Quizás hoy en día sea incluso más duro que antaño. Quizás Jack Lemmon permaneciera para siempre en ese gran zulo de oficinas y quizás su apartamento estuviera aún ocupado con su jefe, que estaría acostándose con su amor. Quizás, en el fondo, ver esta película nos haría mucho bien si no fuera porque nos vemos fidedignamente reflejados en ella.

Ver cinta Online.

Ganó 5 Oscars en 1960, mejor Director, mejor Película, mejor Guión Original, mejor Montaje y mejor decoración en blanco y negro.

Scriers.

Un comentario »

  • alcabrone comenta:

    Me alegra esta reseña. Mi película favorita de largo… ¡quién no querría casarse con la señorita Kubelic! Resumiendo lo que usted dice, es sencillamente perfecta.

    Por otra parte, estoy por Irlanda hasta final de este mes y la semana que viene ponen El apartamento en el cine… sobra decir que ahí estaré.

    Un saludo señor.

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