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De viaje al Museo Vostell – Historia de un fracaso

Redactado y publicado por el Viernes, 21 diciembre 20072 comentarios

El 20 de Diciembre de 2007 inicio en soledad un viaje a Cáceres en el que fue mi primer coche. Tras salir de trabajar tomé mi cámara de fotos, algo de comida, unos buenos discos y un mapa de carreteras.

Tenía ganas de visitar el museo tras la recomendación de mi profesora, que aun no habiéndola conocido por mi condición de “alumno no asistente” sí es cierto que tuve algún intercambio por correo electrónico con ella. Y me apetecía mucho hacer la visita sólo, con tranquilidad y a mi aire.

Tras 4 horas de conducción, algún que otro disco que amenizó el viaje llego a Malpartida de Cáceres, con tan mala suerte de no saber que el Museo se encontraba a 3-4 kilómetros alejado del pueblo. Esto, y alguna que otra parada para repostar y estirar las piernas hicieron que el viaje se dilatara más de lo esperado.

La verdad es que la sensación de conducir sólo, buscando un museo del que no tenía apenas ninguna referencia por tierras extremeñas fue bastante agradable.

Y por fin llegué al museo, y aunque acababa de caer el Sol todavía era buena hora. El Museo en horario de invierno cerraba demasiado pronto, pero había llegado con unos 45-50 minutos de margen para visitar, aunque fuera con prisas (justo lo contrario de lo que pretendía al salir desde Jerez) el museo.

Cortésmente y decidido entré en las inmediaciones del Museo. Un buen hombre se dirigió a mí de forma bastante desafortunada negándome la entrada al mismo por estar “cerrando”.

Yo entendía que las instalaciones eléctricas, cerraduras, bar y demás parafernalia que rodean al museo exigen de cierto tiempo para cerrar hasta el día próximo, pero aun explicándole mi particular caso de ir exclusivamente a ver el Museo desde la provincia de Cádiz y tener que volverme en el día no hubo cese y no me dejaron ni siquiera pasear por los patios, o ver las obras que estaban en el exterior.

Se limitaron a entregarme un panfleto roto del museo y de redirigirme a la ya visitada página Web. “Caballero descuíde, que antes de embarcarme en esta expedición para ver un museo que está a mas de 350 Kms de casa he visitado su Web, pero es que quiero ver las obras en vivo” – les dije. Pues vuelva usted mañana”. – aun sabiendo que tenía que volverme a Jerez.

Pero nada. Tampoco insistí, era inútil. Salí caminando por la puerta y justo al atravesarla la cerraron con pestillo no fuera a ser que un tío peligroso como yo les montara el espectáculo.

Así que resignado y con una fuerte sensación de impotencia me dirigí a mi coche, desenfundé mi cámara digital e hice unas lamentables fotos por la falta de luz al edifico y cartelería exterior. Me senté para descansar a pies de la charca de Los Barruecos. Al salir el equipo del Museo y verme intentado hacer una foto a lo lejos de “¿Porqué el proceso entre Jesús y Pilatos duro 2 minutos?” ni se dignaron a decirme “adiós”. “Feliz Navidad” – les dije. Y nada; sin respuesta.

Me monté de nuevo en el coche sin tener la sensación del tiempo perdido no sin antes dejarle una nota con mi profundo malestar con la organización del museo y la poca condescendencia del personal y volví a casa.

A la altura de Mérida el coche falla en plena autovía. Triángulos, chaleco, llamada al seguro, grúa y verme sólo por la noche en Mérida sin saber que hacer. Un taxi, cortesía del seguro, me llevó hasta casa donde acabó mi aventura. Ahora el coche estará camino del desguace porque le ha fallado el motor y repararlo vale más que el propio coche.

No puedo presumir de haber visitado el Museo, de lo que sí puedo presumir es de haber pasado un día bastante ameno en soledad. No tuve enfado por lo del coche, y me lo tomé todo con mucha calma y mucho humor.

Ahora ya, por convicción personal y por conocer (de lejos) la vida y obra de Wolf Vostell, necesito volver a ese Museo y verlo como Dios manda. Con tranquilidad, en soledad, y a mi aire.

Para la próxima procuraré llegar antes.

PD: Actualización. Finalmente, Eterno Viajero pudo visitar el Museo Vostell en compañía de Andrew Zimmerman en el verano de 2009. Final feliz.

2 comentarios »

  • Andrew Zimmerman comenta:

    y las fotos???

    me ofrezco a ir el fin de semana que viene contigo al museo, ¿qué te parece? :)

  • Eterno Viajero (autor) comenta:

    ¿con qué coche? :D

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