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Como en un mal sueño, Hoja de Ruta en Leganés.

Redactado y publicado por el Martes, 2 marzo 2010No hay comentarios

Sobre el papel, todo pintaba bien cuando Rafa Caballero y Hoja de Ruta, que son lo mismo pero con nomenclatura diferente, nos invitaron a presenciar el concierto acústico que celebrarían en Leganés, en el Pub Irlandés Station Corner. La idea estaba bien, dos tandas de canciones compuestas por siete temas bajo un formato acústico con la totalidad de la banda, destinado a un grupo reducido de amigos y algunos frecuentabares típicos de la zona. Serviría también para probar un formato diferente, la banda en acústico, después de unos meses, los últimos, dónde el grupo ha mostrado su cara más eléctrica.

Pero todo comenzó a torcerse desde el principio, cuando por problemas técnicos, lo que antes funcionaba dejó de hacerlo y la voz se escuchaba enlatada, ajena, como en los peores discos de Extremoduro. De esta manera y teniendo en cuenta que estamos hablando de una banda dónde letra y voz conforman un conjunto dónde se sustenta la magia del grupo, el concierto quedó tocado, como en aquel juego de hundir la flota. Si además, unimos que la dirección del establecimiento, creyó oportuno que en la planta de arriba la música sonara a tal volumen que se introdujera en una fiesta a la que nadie le había invitado, la situación era, cuanto menos, pintoresca. Por no hablar el extraño desfile de trabajadores del local entre el público y el grupo, los cambios de micrófono, la cinta aislante para sustentarlo a su pie.

Así las cosas, puede uno reaccionar de dos maneras diferentes. La opción mala es dejarlo por imposible y recoger el campamento. La opción buena, aferrarse a las canciones y tomarlo como un ensayo dónde se puedan hacer probaturas. Calibrar también la reacción del público. Y eso hicieron, molestos con entrañable transparencia, los miembros del grupo en su totalidad. Nada que reprochar a la actitud de Hoja de Ruta, y sombrerazo porque nos regalaron los temas pese a todo.

Y aquí me sobreviene lo más importante de este post-resumen o lo que sea. El respeto a un oficio, el de músico. Entiendo que los bares sean negocio, entiendo que hay días malos, entiendo que hay errores que sobrepasan lo humano, lo entiendo, pero una cosa es eso y otra faltar o tomarse a unos señores que echan muchísimas horas en un local de ensayo cultivando una ilusión, la de vivir de su talento, como si fueran vulgares payasos (y ojo, digo vulgares payasos, no se ofendan los buenos payasos). No creo que sea difícil llegar a la deducir que a mejores condiciones, mejor tocará el músico, más gente quedará contenta, más gente volverá al local y esa apuesta se verá recompensada. No creo que cueste mucho, detalles nada más, cuidar al músico y ofrecerle un mínimo de condiciones para que ofrezca sus canciones. El músico perdonará errores si ve buena actitud de fondo, no son ogros. Simplemente responden a una filosofía muy coherente. ¿Qué sería de un actor si le quitamos su guión? ¿Del albañil si le dejamos sin pico, pala, yeso y cemento? ¿Qué sería del informático si le ponemos un 386? Entendemos que deben existir condiciones mínimas para un espectáculo, pero no por el espectáculo y nada más, sino porque esas condiciones signifiquen después algo más que un buen concierto, significa el respeto y el apoyo hacia una profesión.

Ahora me acusarán de demagogo o de trascendentalista. Puede, pero para mí es simplemente honestidad, quizás porque me toca cerca, no lo voy a negar. Pero entiendo que irte jodido a casa después de algo que llevas semanas preparando tiene que ser jodido. Muy jodido.

En fin, termino subrayando algunos aspectos:

– El saxo de Hoja de Ruta en formato acústico es, sencillamente, espectacular. Suena limpísimo e íntimo.

– ¿Es cosa mía o Jose Escamilla cada vez toca mejor?

– Las fusiones de música popular con temas propios que hace Rafa Caballero, que no parece entender lo que es una versión al uso, es otro acierto indudablemente. A uno hasta le gusta jugar a adivinar. Esta vez vinieron por sorpresa Los Auténticos Decadentes, entre otros.

– La rumba final. Si ya teníamos elementos en la coctelera (Bossa, medios tiempos, rancheras, baladas o temas rock de los de toda la vida), sumen ahora esta nueva ocurrencia del grupo. Que tiemble Peret.

Scriers.