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Cine lento: Lugares comunes, parejas inseparables.

Redactado y publicado por el Lunes, 27 julio 20096 comentarios

Ya sabíamos que la dupla Adolfo Aristaráin y Federico Luppi funcionaba realmente bien. “Un lugar en el mundo” (1992) o “Martín Hache” (1997) fueron películas tan elogiadas por la crítica como por el público, que lo aceptaba con orgullo patrio, en Argentina, y como compuerta al “otro cine”, en España.

Y es que hay binomios difíciles de disociarse, de que hagan vida sin mirarse de reojo (hace poco comentamos aquí el dúo Campanella-Darín). A Aristaráin le quedaba una bala en la recámara, la de 2002, cuando le propuso a Federico Luppi embarcarse en un nuevo proyecto, “Lugares comunes”. Para esta ocasión acompañó a Luppi de la fenomenal Mercedes Sampietro, y ambos, dan vida y tejen la historia en la vejez de Fernando Robles y Lilliana Rovira, un matrimonio que se tiene que enfrentar a la jubilación del primero, ya ex-profesor, también escritor, en un contexto díficil a nivel económico, con un país que atraviesa dificultades (Argentina) y otro que parece subirse al carro del primer mundo occidental (España).

lugarescomunes

En realidad, he ahí uno de los primeros aciertos de la película, el hecho de plantear un debate, el de la emigración forzosa (aquí hay un par de diálogos lleno de lucidez, una de las palabras claves de la película), el sueño por una vida en mejores condiciones, eso que llaman “calidad de vida” o el apego hacia una raíces demasiado profundas como para se ignoradas. A lo largo del metraje, el personaje duda, se posiciona, de un bando, de otro, y finalmente decide. Y es un drama realmente la emigración y lo que ello conlleva.

Pero el drama de la cinta se centra en otro tema. La jubilación, la vejez, el sentirse útil y lúcido cuando llega el último tercio de la vida. La soledad del camino o el enfrentarse en pareja a ese amargo transitar hacia ninguna parte. Al comienzo de la película vemos a un Fernando Robles lúcido, autosuficiente, seguro de sí mismo. Un profesional impecable y admirable. Cuando “le jubilan”, se enfrenta a un agujero negro personal. No sabe estar sin hacer nada, no sabe por dónde enfocar su vida. ¿Le resulta suficiente con dedicar el resto de su vida a amar a su pareja? ¿O se necesita algo más para vivir? Y no duden del amor de la pareja protagonista. La química entre ellos, dos grandes actores, traspasa la pantalla, se ve que se quieren, ya lo deja claro él hablando de un tercero (su hijo) pero más lo muestran las imágenes, se aman como nadie, se quieren como siempre, como sólo ellos saben quererse.

Tampoco es una gran novedad, el tema de la película. ¿Qué la hace grande entonces? La interpretación de sus dos protagonistas, la narración que es estupenda y literaria (cuidado que habrá a quién se le indigeste), los adjetivos y los sustantivos cuando tocan, calmada, delicada en sus planteamientos, las reflexiones del protagonista traspasan las hojas el cuardeno para dejarnos dudas, para situar el debate encima de la mesa, para explicar los sentimientos de un viejo que quiere seguir joven, que se resiste a retirarse (su transformación a agricultor es realmente prodigiosa), que se sitúa ante la prueba más difícil de la vida.

La película, basado en “El Renacimiento” de Lorenzo F. Aristaráin, obtuvo la Concha de Plata a la mejor actriz en el festival de San Sebastian y dos Goyas, por mejor guión adaptado y mejor actriz, y me recuerda por pasajes a “La tregua”, del recientemente fallecido Mario Benedetti, conmovedora, reflexiva, un canto a la vida presicamente cuando más se acerca la muerte, en el ocaso de nuestros días. Chapeau.

8

Críticas en La Butaca.

Scriers.

6 comentarios »

  • Andrew Zimmerman comenta:

    Me ha parecido una película muy triste, incluso a veces, pesimista. El cine de Aristarain me parece taaaaaaaaan profundo que me pesa.. es todo trascendental, tan literario, tan filosófico… me cansa mucho ver esta película. Por la mitad ya voy como si subiera el Tourmaletz, no se, el personaje protagonista me llega hondo porque representa mucho de mis temores, en el fondo es mucho más dependiente de su mujer que ella de él. Me deja tocado porque no me gusta lo que veo, espero un final más amable y no tan amargo. Lástima que Aristarain no explote su vena humorística y se pierda entre la más profunda de la trascendentalidad. Hay que ver esta película predispuesto, si no puedes acabar sacando la bandera blanca.

    En cualquier caso, no deja indiferente

  • Pa comenta:

    Es interesante porque, tras ver la peli, yo tuve una impresión totalmente diferente a la tuya Andrew. Me causan tanta admiración los personajes, que saben afrontar las adversidades con tanta filosofía, que me sentí una extraña sensación de optimismo y me hizo reflexionar acerca de que se pueden superar los problemas aunque a veces se empeñen en hacerles la puñeta. También como trata el tema de la patria me parece muy interesante (tu patria es donde estés).

    Besos y abrazos!

  • Andrew Zimmerman comenta:

    Curioso, a mi me pareció un final amargo, lleno de resignación. Sólo la figura de la mujer me transmitió algo de optimismo, pero su principal protagonista (al fin y al cabo el relato parte de sus escritos) asume con desesperanza la coyuntura familiar. Totalmente de acuerdo con el tema de la patria, yo nunca he sentido especial arraigo por alguna ciudad, así que simpatizo con aquellos que viven de un lado para otro, sin miedo al cambio.

  • scriers (autor) comenta:

    Pero si el Federico Luppi hasta se hace medio agricultor de esencias. Está confuso y obviamente, le han arrebatado su razón de ser, su profesión, sus escritos. Pero mantiene su lucidez, aunque diga lo contrario, se adapta más o menos bien, toma decisiones, es casi capaz de vivir por y para ella. Para mí es más canto a la vida que canto a la muerte. Y más optimista que pesimista. Lo que si muestra es una sociedad que devora al hombre, y en eso, sí es pesimista.

  • Andrew Zimmerman comenta:

    Es que yo más que un canto a la vida o una historia de amor lo veo como un tratado de la vejez, de la jubilación en pareja y si me apuras un poco, de la emigración, del éxodo urbano. Me recuerda mucho a la situación de mis papis, salvando las distancias. Pero no lo veo precisamente un canto a la vida como pudiera ser Mar Adentro o la Escafandra y la Mariposa, por ejemplo.

  • Elsi comenta:

    Es la vida real.
    Es preciosa y a la vez la hizo sencilla y natural.
    Mejor imposible

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