Los Soprano. La mejor serie de televisión.

Todavía bajo los efectos secundarios del final de la serie, me dispongo a hacer un pequeño análisis de esta en lo que a mi particular visión se refiere, realizado con cariño y profunda admiración hacia la serie televisiva que más me ha seducido de cuantas he visto, y puedo asegurar que son bastantes. Y ojo porque este post contiene pequeños SPOILERS que pueden ser desagradables para quien no haya terminado de ver la serie.
Comenzaré diciendo que siempre me sentí tentado por visionarla, desde que Canal Plus la estrenara a finales del 1999 parecía que estaba destinado a verla tarde o temprano. Alguna vez lo intenté, pero el hecho de no poder seguirla con asiduidad acabó con mis frustrados intentos. Estas navidades decidí hacerme un regalo a mí mismo y me compré la primera temporada en una edición muy elegante que vi en el Mediamarkt. Ahí comenzó mi relación con Soprano y familia.
Como bien podéis comprobar, la serie en su primera temporada no acabó de convencerme. Este hecho tiene varios porqués. Yo venía de visionar series con otro ritmo narrativo, mucho más vertiginosas y frenéticas, en las que cada episodio contenía altas dosis de acción (Prison Break, Nick Tup, etc). El contraste me supuso una primera y errónea concepción de serie lenta y anodina a la que le faltaba chispa. Más tarde comprendi que Los Soprano es una serie de gestión paulatina y que sus tramas no son desarrolladas "ipso facto", si no que van fraguándose poco a poco, hay innumerables detalles escondidos bajo cualquier gesto, cualquier frase o mirada, por tanto necesita de la atención constante del espectador. Dicho de otro modo, la serie prueba constantemente al espectador, por eso aquellos de visionado impaciente, que esperan continuos giros dramáticos y una acción trepidante van a acabar decepcionados. Sin embargo, se convierte en un reto para los seguidores más detallistas, simpatizantes del cine clásico de gangster.
Todas las temporadas son admirables por su meticulosa y elegante ejecución deudora de un brillante y elaborado guión siempre gestado bajo la supervisión de un David Chase que logró con Los Soprano la obra que anhelaba durante toda su vida como creador. Claro que personalmente uno tiene sus favoritas. En mi caso quedé maravillado con la cuarta temporada, ingeniosa de principio a fin, con esa delirante trama en torno al caballo de carreras (Pi-o-My), la rehabilitación de Chris y el acoso sufrido por Adriana a manos del FBI. También tengo mi episodio preferido, titulado Pine Barrens y que supone un genial homenaje a los hermanos Coen y su Muerte Entre Las Flores recreando la trama en un gélido bosque situado al sur de New Jersey. Fue dirigido por el propio Steve Buscemi, que se incorporó como actor en la quinta temporada.
La tensión de la serie va en aumento conforme avanzan las temporadas brindándonos unos últimos diez episodios realmente angustiosos. Y digo angustiosos porque uno acaba simpatizando irremediablemente con Tony Soprano y sus dos familias. Aquí el espectador se encuentra ante un dilema moral bastante evidente; ¿se puede simpatizar con un mafioso cruel y manipulador y con su familia de gangsters? Pues sí, el lado humano de cada uno de ellos es entrañable a su manera. El cinismo predominante de Tony se alterna con su perfil más sensible, su rol como esposo y padre que adora a su familia a pesar de los incontables disgustos que esta le genera. El propio Chris Moltisanti combina un crudo curriculum de asesinatos con ese lado mimoso que solo le muestra a veces a Adriana y un ímpetu elogiable por convertirse en un escritor de Hollywood cumpliendo así metas a nivel artístico. Son dos caras de una moneda que confunde al espectador que puede sentir repulsión y afecto en poco espacio de tiempo. La doctora Melfi se convierte en el alter ego del espectador. Ella representa esa dualidad afectiva cuando aparece en pantalla. Por un lado quiere ayudar a Tony y por otro siente duros remordimientos en relación a los servicios que le presta como terapeuta, ya que ello le convierte en un mejor mafioso, y en definitiva en un gran sociópata que consigue todo cuanto quiere. La última temporada es esclarecedora en este sentido. Los Soprano es el auténtico triunfo de lo políticamente incorrecto, pues supone una apología de la figura del villano, del antiheroe.
A nivel artístico Los Soprano adeuda innumerables referencias con el cine clásico de sobre la mafia. Seguro que David Chase visionó las grandes películas del género como El Padrino o Uno De Los Nuestros. De hecho, la mayoría de su reparto se ha visto encarnando a personajes similares en otras producciones. Esto se aprecia en el nivelazo general de sus interpretaciones, sólidas y efectivas. Cada personaje parece sacado de un decálogo de esteorotipos mafiosos. Ahí tenemos a Junior, a Silvio, Paulie.. la lista es interminable. Cada uno matizado, pulido, detallado, mostrándonos su lado más humano y también el más carnicero. Con tal reparto no me extraña que fuese la serie más cara de su época.
Uno de sus logros es haber conseguido combinar las tramas mafiosas con el día a día de una familia americana acomodada (y de que manera). Así podemos ver como por ejemplo en un mismo episodio Tony acompaña a su hija Meadow a elegir residencia universitaria y "de paso" se encarga de eliminar a un antiguo enemigo del pasado. Es decir, que Tony alterna su trabajo con su vida cotidiana y he aquí donde los guionistas lo bordan. Tratan una enorme cantidad de temas candentes. La dificultad de la adolescencia (tanto en Antonhy Jr como en Meadow), los problemas matrimoniales, la infidelidad, la homosexualidad (Vito, uno de los primeros mafiosos gay), la falsa apariencia social (enfocada en el personaje de Carmela) y un largo etcétera que representan la enorme profundidad de su temática. Los Soprano simplemente acaban dibujando un retrato social de la familia americana actual, a su modo, en clave mafiosa.
Y como no hacer referencia al final de la serie, sin duda el más controvertido de la historia de la televisión moderna. A mi me parece de una maestría abrumadora. Los ingenuos y fieles espectadores entre los que me cuento esperabamos un final contundente con hechos irrevocables que no dejaran lugar a dudas, un punto y final irreprochable. David Chase ejecutó uno que resulta sencillamente todo lo contrario. Un final abierto que no dice nada y dice mucho. Consiguió sencillamente que nadie se pusiera de acuerdo en torno a este. Aclaramos de que estamos hablando. Tony Soprano entra en un cotidiano y pequeño restaurante donde espera reunirse con su familia para cenar. Al entrar y ver que estos no han llegado elige una inmejorable canción ("Don´t Stop Believing") en un jukebox. Poco después entra Carmela y su hijo Anthony y comparten un plato de aros de cebolla mientra esperan a Meadow, que no consigue aparacar hasta un tercer intento. En este tiempo entran en el bar un sinfín de personajes sospechosos que en cualquier momento pueden atentar contra Tony. David Chase crea una atmósfera angustiosa y cruel que desespera e impacienta al espectador. Cuando parece que algo va a suceder encontramos un fundido en negro de diez segundos de duración con los que termina el episodio, y por consiguiente la serie. ¿Interpretaciones? Hay cientos y nunca nos pondremos de acuerdo. La más popular es la de que Tony acaba muriendo refiriéndonos a la conversación que mantiene días atrás con su cuñado Bobby en la barca del lago, donde este se pregunta que se debe sentir al morir. "No oirás nada, probablemente no oigas nada cuando pase". De ahí que no suene la campana de la puerta al entrar Meadow en el restaurante y el posterior fundido en negro. Es una teoría que parece ser la más sólida. Otra defiende que David Chase quería terminar la serie con esa escena, la familia comiendo tranquilamente en un restaurante mientras que Tony sospecha de varios personajes que aparecen en escena. Representaría así la angustia con la que está destinado a convivir día sí y día también. No tiene porque entenderse como una muerte final sino como un estado latente de arlama continua, un sinvivir prolongado. Bueno, son las dos teorías más consolidadas. Personalmente me decanto por un híbrido, es decir, está claro que algo debe suceder en ese restaurante, algo que sólo conoce al 100% Chase, que acabó con un misterioso "todo está ahí explicado" sus declaraciones sobre este final. Me situo con los defensores de este final que tantas críticas aversivas ha desatado, precisamente por su carácter abierto que demanda un espectador activo y pensante. Por eso me parecen irrisorias las acusaciones que tachaban este final de alta traición a los espectadores.
Un final tan polémico que en esta propia polémica reside su maestría. Muchos se sintieron estafados, otros (como yo), confundidos y anonadados y dispuestos a revisar este último episodio para intentar comprender.
Citaremos también su recomendable banda sonora, en la que podemos encontrar el ya famoso tema "Woke up this morning", obra de Leonard Cohen y sintonía de la cabecera de la serie. La recopilación consta de temas clásicos del cancionero rockero americano, toda una galería musical elegante y placentera para los sentidos, y que si además se acopla al desarrollo de la acción de la serie como es el caso se puede calificar de excelente.
Los Soprano es, sin ningún género de dudas, la mejor serie de televisión que he visto nunca. Jamás imaginé tal precisión en un producto televisivo, es más, creo que supera a mucho de los grandes clásicos del cine de gangster. Lo peor de todo este trayecto ha sido tragarme toda la serie sin ningún tipo de compañía, sin algún socio con el que poder compartir tan grandes momentos en frente del televisor, aunque estoy intentando enganchar a Scriers a esta droga. Todo lo demás ha sido un auténtico placer.
Andrew Zimmerman

Ya tienes un socio para alabar de pe a pa esta seriaza.
Este artículo podría haberlo firmado yo. Opino 100% lo mismo.
Mi escena favorita de los soprano es cuando hacen un grupo de terapia los familiares y amigos de Chris Moltisanti para ayudar a recuperarse de su adicción y acaban a patadas con él. Creo que a partir de ahi empecé a vislumbrar la genialidad de esa serie.
Una de mis escenas favoritas viene en relación a la que mencionas.
Cuando sale de la clínica Crish va en el coche con Tony y le comenta que está cumpliendo los doce pasos de la rehabilitación. Todos menos uno. Le pregunta Tony cual y le responde que el de pedir perdón a toda la gente que ha jodido mientras estaba colocado (en teoría el paso más importante de todos) y ambos dicen de modo jacoso que no es importante, y que hay cosas que es mejor callarse. Jejeje, me parece descojonante esa escena, con un punto de humor muy negro y canalla y que representa a su modo los miserables principios de ambos.
Este verano revisaré la serie cuando tenga algo de tiempo, quiero fijarme en los detalles y redisfrutarla.
Al margen, le comento que estuve en Valencia y me jodió muchísimo que Calamaro no tocara, de hecho tendré que buscar verlo en otra ciudad. Estuvistes por ahí?
Un saludo!!
estuve estuve… a mi no me jodio tanto porque me salio baratisimo el avion (50 euros ida y vuelta), estoy currando y no me dolio pagar la comida y la estancia y encima voy a granada, pero te entiendo perfectamente.
Increible, con tu post me han dado ganas de verla de nuevo!
me hubiera gustado verte por la cola!
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ese tio tenia arte x los 4 costados y aunke vallan pasando los años sus canciones nunka se olvidan ...”
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Estoy contigo Scriers...mejor equilibrado, imposible!
Las ansias de reencontrarnos eran inmensas, el cumplió y nosotros mirando al techo fijamente nos sustraíamos ...”
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Joder, qué pedazo de crónica. Chapeau Mafalda. Eres muy grande :) ”
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Hay una mención al Batman: Año Uno en el puesto 61. Si te refieres al Batman de Miller en solitario ...”
“
Echo de menos alguna mención a Frank Miller y su Batman. ”
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