Albert Pla. La Diferencia. La imaginación al servicio de la locura.
Albert Pla publica nuevo disco, el décimo de su carrera discográfica y octavo realizado desde el estudio. La Diferencia (El Volcán Musical, 2008) nos trae de vuelta al autor catalán en toda su pureza, con sus filias y sus fobias, con su innata locura y sus extravagantes paranoias. Pla siempre se movió a gusto entre la genialidad, la provocación y chaladura. El personaje hace mucho tiempo que eclipsó a la persona. Quizás sea porque son el mismo ser.
Este nuevo trabajo no dista mucho formalmente de aquellas obras que sorprendieron a crítica y público a principios de los años noventa. Se vale de la rumba como hilo conductor para confeccionar un glosario de historias con el inconfundible sello Pla, recreándose en ellas gracias a su talento imaginativo y capacidad de improvisación. Sabido es por todos que no es muy partidario de grabar discos, de su preferencia por el directo.
“Cuando tengo una canción entre manos voy haciendo cosas con ella para continuar disfrutándola, le cambio frases, acordes, etcétera. Al grabarlas la gente se las aprende y ya está. Se acabó. Porque me gusta salir a escena y contar historias que la gente desconoce” argumentaba en una entrevista reciente en El País. El estudio le resta libertad creativa, lo encarcela. Por ese motivo lleva casi seis años sin editar canciones nuevas, aunque ello no quiera decir que ha estado cruzado de brazos. Pla se involucró en la gira “Vida y Milagros”, su anterior disco recopilatorio, y se recorrió media España con su espectáculo teatral, “El Malo De La Película“, entre otros proyectos en los que ha ido colaborando.
Algunas veces parece Pla un inocente niño que susurra a nuestro oído. La ingenuidad que aparenta al ser acompañado de rumbas amables al oído se ve alimentada con un inusual buen humor en mucho de los temas que conforman el album (“Ciego”, “Juerga Catalana”). Uno se contagia de esta alegría cuando de repente Pla se pone violento y agresivo: “yo me convertiré en fantasma / y ¡por mi alma desalmada! / que pagarás todas tus putadas / me he quedado con tu cara“. Ese niño grande de aparencia cándida canta al desamor con despecho y mala uva. Pla es un genio del desconcierto. No te puedes ubicar con él. Le da también al surrealismo. “Corazón” es la historia de un tipo que se levanta con el pecho hueco y sin sentir el latido de su corazón. “La Colilla”, que procede de su obra teatral, es el relato de una colilla mal apagada que arrasa con Estados Unidos. La imaginación y el ingenio se situan al servicio de una locura casi infantil. Las obras de Pla son únicas y excepcionales, fruto de la incontinencia creativa de un autor hiperactivo.
No se asusten, también hay tiempo para canciones más convencionales. “Buscando” destapa los textos más tiernos del autor, “La Diferencia” su lado existencialista, y “Soñando” la peculiar forma de declarar su modus operandis. Todo este collage tiene mucho sentido en su conjunto porque en los casi 45 minutos de duración de este disco podemos disfrutar de un Alber Pla en múltiples papeles; la del chico malo y furioso, la del ser encantador enamorado, el travieso y soñador, etc. Nunca estuvo tan versatil en su discurso y tan coherente en su conjunto.
La Diferencia es un disco brillante. Pero Pla ya no juega con el factor sorpresa porque todos lo conocemos. Parece que entre el público y parte de los medios prevalece esa imagen de poeta surrealista y loco, que en gran parte lo es, pero que se ha convertido en su peculiar cruz, ya que el personaje difumina su propia obra. La premisa es sencilla, si nos libramos de prejuicios, nos detenemos y analizamos sosegadamente la última obra de Albert, de forma indiscutible, tenemos en nuestras manos uno de los discos del año.
Andrew Zimmerman


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