Hace ya tiempo que no hablamos de cine por este rincón imposible, aunque si leo, y con cierta asiduidad varios blogs que no tienen desperdicio. Y la primera de ellas fue "Pequeña Miss Sunshine", una extravagante comedia dirigida conjuntamente por Jonathan Dayton y Valerie Faris (que por cierto, son marido y mujer) y que supone su debut al frente de un proyecto.
Me habían hablado de esta película como una comedia sensiblona, de estas que te dejan más tierno que una miguita de pan, pues así. Pero tiene poco que ver con este estilo. La veo más bien como una comedia ácida, que toca temas delicados con una tremenda ironía y mucha autoparodia, ¿o debería decir autocrítica?, no se muy bien. Un hombre obsesionado con los negocios y con el triunfo empresarial, su sensible e histérica mujer, el hijo automarginado y silencioso, un tío escritor que acaba de salir de un intento de suicidio y el abuelo heroinómano acompañan a la pequeña y regordeta Olive a un concurso de bellezas infantiles. Para ello se tienen que cruzar medio EEUU en una furgoneta que apenas puede cambiar de marcha hasta llegar a California, donde se celebra el concurso de Pequeña Miss Sunshine.
(La entrañable familia Hoover casi al completo)
En esta road movie podemos disfrutar de un guión disparatado con una enorme carga crítica que apunta en todas direcciones. Y es que se tratan muchos temas; el suicidio, el mundo artificial de los concursos de bellezas, la drogadicción, el éxito y el fracaso en la vida, la soledad, los sueños..etc. Puedes quedarte con una pequeña moraleja de todos y cada uno de los personajes de la película, y dicho sea de paso, los actores están muy divertidos, con unas interpretaciones tan delirantes como humanas, y prueba de ellos fue las nominaciones de Alan Arkin y Abigail Broslin a los Oscar de la Academia.
Por tanto una bonita sorpresa la de "Pequeña Miss Sunshine". Llevo ya años desencantado con los premios de los Oscar, sobre todo desde el patético año Gladiator, y ya casi no me otorgan ninguna credibilidad. Los premios son tan subjetivos como, a veces, injustos, y si no que se lo pregunten a Cannavaro. El caso es que por unos momentos volví al buen cine, y luego, casi sin pausa pusimos C.R.A.Z.Y, que no está nada mal, tiene una banda sonora de la ostia, y que ya comentaré por aquí cuando tenga un hueco. Mientras tanto, si tenéis ocasión, visionad esta pequeña joya del año pasado, que nos viene a recordar que las mejores familias se unen a base de superar dificultades, y que, muchas veces los verdaderos héroes son aquellos que saben sobrellevar con una sonrisa los varapalos que nos da la cotidianeidad en las narices.
Andrew Zimmerman





