Adios EFEEME.
Según mis cálculos la EFEEME comenzó a gestionarse en el año 1998, cuando publicó su primer ejemplar en el mes de Noviembre. Quizás un año después, en el 1999 se produjo su expansión por los medios. Poco a poco se fue difundiendo entre los sectores musicales más rockeros y, con sangre, sudor y lágrimas pasó a ser una revista de referente en el panorama musical español. Contaba con la dificultad de ser dirigida desde Valencia, a varios kilómetros de la capital de España, donde se cuece la actividad económica y editorial.
Dirigido por Juan Puchades y con un gran respaldo de grandes nombres en la crítica musical como Diego A. Manrique (cofundador ) o Luis Lapuente, apostaban por calidad e independencia ya desde su eslogan “Porque la diferencia es un derecho”. Una pequeña editorial, una apuesta de unos amigos se convertía en una realidad palpable que llegaba a nuestros kioskos mes a mes (con algunos retrasos y algún mes de ausencia, todo sea dicho) y garantizaba un soplo de actualidad a muchas revistas que cubrían otro hueco (Rockdeluxe, Ruta66, Rockzone) o se entendían como más comerciales (Rollingstone, 40tv). Los que inclinamos de un modo u otro nuestra balanza hacia el lado de la música española nos sentiamos en cierta manera representados por una revista que, en mi caso, caía un mes si un mes no, dependiendo de los contenidos.
No nos engañemos, a EFEEME se le notaban desde un principio los colores, las portadas daban fe de ello (Andrés Calamaro (que fué colaborador), Joaquín Sabina, Loquillo, Serrat, Bunbury, MClan, Fito, Radio Futura, Los Rodríguez…). Era sinónimo de Rock Hispano para bien o para mal. Otras tendencias como la música latinoamericana, la francesa, portuguesa o anglosajona pasaban de puntillas por sus páginas. De todos modos, no engañaban a nadie, ellos siempre defendieron su posición cercana al rock en español y me imagino que las ventas acompañaban lo suficiente como para seguir editando.
EFEEME pasó por periodos de renovación; subió su precio y añadió un disco de rock en español a cada publicación y así estuvo año y medio. Eso fue en su 5º aniversario. Más tarde cambió el disco por una serie de libros muy curiosos aunque algo pequeños, dedicados a autores anglosajones y americanos en su mayoría (Dylan, Pink Floyd, Beatles..). Su ferviente apuesta por la música española daba un pequeño paso atrás con estos libros. Y de ahí hasta ayer.
Hoy se ha vuelto un portal musical de Internet. Seguramente han sido razones económicas las que le han llevado a este extremo. Actualmente todo lo mueve la economía. Desgraciadamente “la pela es la pela” y seguramente a muchos periodistas del elenco de EFEEME no le habrá hecho la más mínima gracia el paso hacia la nueva era virtual. Nos deja, a los amantes del rock hispano, prácticamente a la deriva en el kiosko, si acaso amparados por el nuevo rumbo de la Rolling Stone. Desde la misma EFEEME piden simplemente que te registres como usuario para seguir apoyando la causa.
Bien, uno a estas alturas casi que se conforma con que, de un modo u otro siga con vida, pero no es lo mismo. No significa lo mismo tener un papel en tus manos que ver una página web en la pantalla. La esencia del periodismo reside en que existe un lector, un lector que pasa las páginas y se informa y lee aquello que le ofreces. Sí, es cierto que también lees en el ordenador, que la información está al alcance de tu mano de una forma más rápida e instantánea, pero pierde la esencia de lo sustancial. Yo defiendo el periodismo virtual como un periodismo válido, pero me satisface más ese periodismo de carne y hueso, ese sentir la pequeña brisa del papel al pasar la página.
EFEEME nació, creció y se desarrolló con nosotros. Siempre me gustó porque acompañaba perfectamente a mi generación y a mis gustos musicales con un periodismo digno y de calidad, con un respeto máximo al lector, al que trataban de igual a igual. Por supuesto que tenía errores, pero como te sentías cómplice de la publicación casi que se lo perdonabas.
Me siento de alguna forma u otra huerfano. EFEEME nos invita a seguir caminando a su lado pero por otro camino. No es el que me gustaría, pero seguiré el sendero que marca, mirando hacia atrás con nostalgia.



Gracias por tus comentarios sobre la revista. Ha habido muchas razones, entre otras las que comentas, para pasar al mundo virtual, pero siempre sera mejor quedarse ahí que simplemente desaparecer. En todo caso, para mí significa casi lo mismo que cuando el vinilo cedió ante el imparable empuje del CD.
Déjanos tu opinión