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A noventa minutos de la gloria.

Redactado y publicado por el Viernes, 27 junio 20083 comentarios

El fútbol es impredecible, y quizás por ello sea tan grande este deporte, porque por muchas conjeturas que queramos elucubrar, cuando el balón echa a rodar todo depende de las circunstancias, y en un partido de noventa minutos hay un gran número de factores en juego; el estado físico y anímico de los jugadores, el ambiente en los graderíos, la presión externa o por supuesto, la calidad técnica y táctica de los jugadores.

Igual que hace poco hablábamos de la caída libre del Barça, ahora podemos asombrarnos con nuestra selección, esa misma que no mucho tiempo atrás acabó con la santa paciencia del aficionado español hasta decir basta. Con la mía propia. Ni que decir tiene que no albergaba esperanzas para este combinado. Ni yo ni la gran mayoría de nosotros, los mismos que hoy dedicamos cientos de entradas en la blogosfera.

Puede, precisamente por la ironía del destino, que cuanto menos creíamos en ellos el grupo más se fortaleciera y cuando menos ilusiones despertaban más cómodos se sentían. Liberación que se llama. O puede sencillamente que se hayan dado las circunstancias propicias para esta gesta. Europa baila a ritmo inglés con acento español. Dos de los grandes equipos de la Premier cuentan con españoles que lideran a sus equipos. Cesc es el comandante jefe del Arsenal y su auténtico cerebro a sus 21 años de edad. Torres ha metido más de un tercio de los goles del Liverpool esta temporada. Xavi e Iniesta han sido lo poco digno de un año catastrófico en can barça. Casillas y Sergio Ramos han brillado en un Real Madrid ausente de estrellas que se ha encomendado a la furia de sus jugadores patrios. Un buen momento que coincide con un dato que me comentaba Scriers. Salvo el caso de los madridistas, la gran mayoría de jugadores españoles seleccionados, a pesar de jugar bien, no han ganado este año nada, con lo cual la sed de triunfo aumenta. Ni siquiera la Copa del Rey valenciana es digna de considerarse triunfo a tenor de su pésima temporada liguera. Al final, esta generación ha conseguido aquello que le demandábamos desde hace lustros. Dominar a nivel de selecciones del mismo modo que a nivel de clubes.

La paradoja más grande viene del hecho de que este éxito venga de la mano de Luis Aragonés. Un entrenador que se ganó el descrédito nacional tras revocar su decisión de marcharse una vez terminado el Mundial del 2006 si no pasaba de cuartos de final. Se tuvo que marchar entonces, pero el tiempo le ha acabado dando la razón al Sabio de Hortaleza con esta merecida final de Eurocopa. Navegando contracorriente y haciendo gala de una tozudez gruñona casi grosera Aragonés llegó al punto de convertirse en una caricatura de sí mismo. Pero este siempre ha contado con un enorme respeto por parte de todos los jugadores y clubes a los que ha entrenado. Sobre todo, por parte de los jugadores seleccionados. Con ese respaldo mutuo ambas partes han salido beneficiadas. Diré también, que nunca me gustó Aragonés como entrenador. Si repasamos su curriculum encontramos que en sus más de tres décadas entrenando sus conquistas se reducen a una Liga (con el Atlético en 1977) y cuatro Copas del Rey. Treinta años, miles de partidos y muy poco bagaje. Además sus equipos se recuerdan más que nada por su juego al contragolpe y su férrea defensa. Sin embargo, ha sabido poner en marcha un esquema acorde con las características de los mejores jugadores del momento. Jugadores de corte ofensivo, de toque, acaparadores del balón, pacientes y con una técnica exquisita. Futbolistas herederos del estilo holandes del Dream Team aplicado en la Masía. La revolución de los bajitos. El tiquitaca. Esa metamorfosis técnica es digna de elogio, al saber dar con un esquema que explota las virtudes de su combinado y que sabe plantear otras opciones de juego. Es su gran hazaña. El reajuste de su libreta.

Lo de esta pasada noche ha sido un partido para enmarcar. España ha dado una exhibición de concentración y madurez futbolística. Ha dominado el tempo del partido, una vez superado el primer cuarto de hora, en todo momento. Si bien la primera parte fue algo más disputada, la lesión de Villa y posterior entrada de Cesc resultó clave para el desarrollo del encuentro. Fabregas se situó entre líneas y despistó al equipo ruso por completo, que en lugar de tener que mantener la marca de un delantero se tuvo que concentrar en robar el balón a un centrocampista con libertad de movimientos que para colmo combinaba una y otra vez con jugadores de su mismo estilo. El tuya-mía-tuya que se marcan Cesc, Iniesta y Xavi en la segunda mitad es, futbolísticamente hablando, un recital. Ahí, en el medio del campo, ganó la batalla España y gracias a un trabajo defensivo sin fisuras se marcaron el mejor partido que les he visto en cualquier torneo de renombre al combinado español. Un partido para el recuerdo ante una selección muy buena, que venía de darle un repaso a Holanda (que a su vez venía de darle otro a Francia e Italia) y que fue víctima del buenhacer de los nuestros y de una soberana lección de pizarra de Aragonés al bueno de Hiddink.

¿Quién lo iba a decir? España está en la final de la Eurocopa. Los aficionados nos sentimos dichosos concientes de que pueden pasar décadas hasta que volvamos a ver una cosa semejante. Pase lo que pase en la final del Domingo España ha conseguido llegar ahí porque en tiempos de crisis no cedió a cambiar su estilo. Siguió confiando en el tiquitaca, a pesar de ser apeada por la Francia de Zidane. Durante este tiempo matizó detalles, pulió sus virtudes y escondió sus defectos, pero nunca renunció a su idea de juego. Tras años de una búsqueda incesante de su propia idiosincrasia la selección sabe a que juega, conoce su identidad. Todo ello de la mano de un sexagenario que ha llegado a su zenit casi al final de su trayectoria. Aunque de algún modo, y proyectándose de una manera casi inapercibible, encontramos la alargada sombra del legado de Cruyff.

Andrew Zimmerman

3 comentarios »

  • Eterno Viajero comenta:

    Mira que el fútbol no me entisiasma lo más mínimo, pero el partido de ayer fue de enmarcar. Vaya segunda parte hicieron los españoles. Tremenda.

    Por otro lado, rompo una lanza a favor del fútbol de selección que hacen que todo un país vaya a una, sin importar el color de la equipación. Confiando en un equipo único.

    Eso se traduce en largas noches de pizzas, cervezas, banderas y claxon de coches, y eso socializa mucho. La gente queda y lo pasa en grande viendo a su equipo y se montan reuniones de lo más agradables y curiosas.

    Bien por la selección. No me pienso perder el partido del domingo; sesión de fútbol, tensión, pizzas, cervezas y esperemos que mucho claxon de coches para celebrar la victoria española

  • scriers comenta:

    Gran análisis sí señor. Aunque hay mucho que rebatir. Para empezar, Aragonés no ha sido un entrenador anquilosado si no que ha adaptado sus esquemas a sus plantillas. Revolucionó España y el Atlético de Madrid haciéndolo jugar al fuera de juego, Logró afianzar el 4 4 1 1 en el Mallorca, y ciertamente, sus equipos han sido a veces arriesgados y otras defensivos, pero las menos, defensivo. Nunca ha tenido una plantilla de estrellas, al menos, siendo yo joven-adulto. Así que a Aragonés hay que exigirle lo que le den sus plantillas. Casi siempre ha salvado o metido en europa a sus equipos, aunque su juego haya tenido los altibajos propios de una carrera de tantos años.

    Por lo demás, la crónica es excelente. Yo remarcaría que a las eurocopas llegan bien los que han jugado poco o vienen de lesiones y se encuentran a tope. Mirad el caso Villa – Torres. También está, claro está, los jugadores cuya clase con el balón supera estados de formas y velocidades, es cuestión de estilo (Cesc, Xavi, Silva e Iniesta).

    Creo que Rusia se obsesionó con Villa, que recibió muchas patadas, y cuando entró Cesc, que ha permutado sus posiciones con respecto a su partido contra Grecia, se despistaron en defensa y dejaron huecos para la segunda línea. La segunda línea hubiera marcado los tres goles si no coge Güiza el balón que coge (que no va para él).

    Al partido también le ayuda la gran labor de Sergio Ramos que estira el campo y la elasticidad de Senna, inmenso en el corte y en la distribución corta-media.

    Creo que el partido de España es antológico y que tanta euforia puede ser mala ante Alemania.

    Y una última cosa: Como evento deportivo-social es magnífico, estoy con Eterno Viajero.

  • Eterno Viajero comenta:

    acabo de llegar de celebración :) lo he pasado como un enano en previo, en el durante y en el post partido

    enhorabuena, nos la merecemos

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