Daniel Clowes, a fondo.
Últimamente, mi mente está investigando el mundo de los cómics desde su óptica más undeground. Esto es, analizar autores cuya visión del asunto mantengan una impronta personal única e intransferible, y además, creen obras especiales, por únicas. Daniel Clowes, se presentaba entonces, como asignatura obligada.
De Pussey mantengo un análisis bastante obvio. Se trata de una despiada crítica al mundo de los cómics, desde los editores, a dibujantes pasando por los propios fans, entintadores, colaboradores cercanos al séptimo arte, fanzines, superhéroes, etc. Todo personaje aquí tratado resulta una caricatura grotesca, extremista e ingeniosa. Una crítica que encierra todas las miserias de este mundillo, el de los Comics, y que uno sospecha que tiene más de real de lo que realmente algunos creen. La parte negativa es que la obra está espaciada en el tiempo, Clowes la fue haciendo para diversas publicaciones durante un lapso de algunos años y a veces ese salto cronológico afecta a la acción, que de repente varía en ritmo, gráficamente, e incluso trato de la historia. Con el tiempo y las obras leídas comprendo que se trata del primer Clowes, un Clowes mucho más inmerso en sus obsesiones, menos universal, crítico, absurdo, paranoico.
En Ghost World, sin embargo, la técnica del autor parece más estilizada. Se libera de sus demonios y manías, y, a mi juicio, se pone al servicio de la historia. Así, a través de Enid y Rebecca, Clowes conforma un retrato de adolescentes que rozan ya la vida adulta, con el laberinto de sensaciones que esto implica en sus protagonistas, aparentemente segura de sí mismas, interiormente tan solo un sinfín de dudas. A través de sus ojos y de su verborrea, podemos ver una caricatura de la sociedad, viajando en la piel de un gran número de personajes frikis, marginados sociales, muy extremos en sus rasgos característicos, pero sin duda, auténticos. Da la sensación de que todos estos existen, en algún lugar, haciendo cualquier cosa de las que narra la historia. De hecho, la pareja protagonista me parece un acercamiento a la adolescencia femenina sublime. Con sus filias y fobias, critican todo lo criticable, abordan cuestiones triviales, dejan pasar temas trascendentes. Me recuerda a muchas amigas de la infancia, en serio. Ojo, que al respirar profundamente el aroma recuerda a American Beauty (aunque este cómic, fue anterior, dicho sea de paso) o peliculas de corte similar, es decir, aquí la sociedad americana recibe bofetadas en el seno de su moralidad. La moraleja final, que no deja de ser una ironía del destino, y tiene varias lecturas, la dejo para los que se atrevan con este proyecto fascinante, bien narrado, excelentemente dibujado y que significa una de las obras emblemáticas de este personalísimo autor.
Ice Haven, es la última obra de Clowes hasta la fecha. Yo lo veo, como una obra posterior al reconocimiento general como artista de culto. Es decir, ya he demostrado lo que valgo, he llegado, me he mantenido con obras de calidad, y ahora toca hacerlo, desde la experiencia, a mi manera. Y entonces Clowes lo hace a su manera. Recoge, de nuevo, personajes extremos pero populares, los envuelve en su propia atmosfera y retrata el conjunto social. La excusa: El presumible secuestro de un niño. La mayor experimentación recae, esta vez, en el dibujo. Al abordar sus personajes, Clowes, parece dejar que ellos mismos se dibujen y muestra un repertorio camaleónico en cuanto a maneras de narrar gráficamente una historia. Un ejercicio con el que juega al despiste, ya que muchos no ven el mundo como lo podría ver el lector, sino, efectivamente, a su manera. Entonces, tenemos desde un ambiente infantil típico de un niño, hasta la triste desolación que envuelve la vida de una mujer enamorada no correspondida o el secretismo cómico de un detective sumergido en su trabajo. Tenemos animación a lo “cartoons”, realismo, caricatura… etc. Otra característica, aquí hay mucha lectura oculta, exige trabajo al lector e incluso deja detalles a su libre interpretación. Así, no esperéis un conjunto exacto, sino más bien un abstracto con cierto sentido. Personalmente, creo que la obra peca de ser algo insustancial. Me da la sensación de que leo bocetos bien elaborados, una gran idea en su conjunto, unas premisas básicas y una lectura de fondo más o menos clara. Pero… ¿Qué cuenta realmente de peso? No existe una reflexión profunda, ni unos personajes donde se ahonde enormemente, ni siquiera me parece una historia bien hilvanada, sino retazos, apuntes, como si un puzzle se fragmentara… etc. Pese a ser muy elogiada este año, no me parece una gran obra, simplemente una buena obra de un autor con mucha reputación, lo cual, creo, ayuda a engrandecer el resultado final en cuanto a crítica y público.



Muy buen escrito, Scriers, siempre es interesante contrastar opiniones sobre un autor tan peculiar como Clowes. Si me permites, resumo mi propio parecer de los tebeos que mencionas a continuación.
A mi Pussey no me gustó mucho… ya me conocía las historias que cuenta enmascarado en trasuntos, y la “crítica” al frikismo en general me parece un tanto manida y pobre… Pero en fin, para pasar un rato. Ghost world, en cambio, me parece estupendo… no puedo resumir aquí las razones, que daría para bastante. Y Strange Haven creo que es su mejor trabajo a nivel gráfico, pero algo irregular en el contenido. Tiene momentos, eso sí. De todos modos, mi tebeo favorito de los suyos sigue siendo el primero que leí, Como un guante de seda forjado en hierro (por cierto, frase que reconocí viendo cierta película de culto del amigo Russ Meyer). No creo que con esto coincidan conmigo muchos lectores del señor Clowes, pero tiene que haber gustos de toda clase…
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