
Han vuelto Benito Kamelas. Es un caso curioso, porque nunca defendí a ningún grupo de rock garajero como a ellos. Es lógico, ya que desde el mismo nombre el grupo suena un poco a coña ("Ven y Tocamela"). Pero no todo es broma, ya que en su discografía esconden buenos momentos y canciones muy logradas.
Su anterior disco, Sin Trampas Ni Cartón estaba envuelto en un aura romántico-nostálgica muy saludable, siendo también muy contestatario y soñador. Por sus principios y por su actitud rebelde uno perdonaba ciertas carencias musicales más que evidentes, hablo de la reiteración sonora o de la mediocre producción de sus discos.
Hoy día, después de un parón de casi tres años, regresan con su cuarto disco, Sueños Con Trajes De Tinta, un trabajo completamente autoeditado tras la ruptura con su antigua discográfica, Romperecords. Cuentan que tenían este disco en stock y que andaban negociando con diferentes compañías la publicación del mismo, pero que al final no consiguieron óptimas condiciones para ello y optaron por la autoedición. Ole por ellos.
La verdad es que estoy algo decepcionado con el nuevo trabajo de estos valencianos. Pensaba que iban a subir un escalón en cuanto a calidad (tanto poética como musicalmente hablando) y pienso que han hecho todo lo contrario, quedándose muy por debajo del predecesor Sin Trampas Ni Cartón.
Me baso en que el sonido sigue siendo sucio, embarrado, enlatado, sin síntomas de limpieza en el mismo. Las letras han perdido cierto cariz poético y van más al grano, esto deriva en que no parecen tan trabajadas y por el contrario, si más espontáneas. A todo esto hay que añadirle el principal handicap del disco, la sensación de haberlo escuchado antes. Muchas canciones parecen construidas al compás del eco del Sin Trampas Ni Cartón hasta el punto que hay temas que tienen casi exactamente la misma melodía ("He Decidido" y "Volver a Empezar" por ejemplo). Que sí, que también tiene diferentes matices, alguna pincelada flamenca y más contundencia general, pero desprende demasiado dejavu.

La temática sigue en la misma onda; denuncia social ("La Copa América", "Volver a Empezar", "Blablabla"), amores, peripecias ("Furgoneta"), ciudades ("Granada"), romanticismo, etc. Siempre me ha arrancado una sonrisa el hecho de que critiquen tanto a Valencia, ciudad odiosa donde las haya, siendo además una tónica que se repite en todos sus discos, supongo que con el objetivo de cambiar la ciudad de la que proceden.
A su favor, decir que conservan Benito Kamelas conserva su personalidad. Tiene momentos melancólicos, románticos, de rabia desatada, de diversión, etc. Y es que, pese al sonido rockero de hombre enfadado, yo comparo a Benito Kamelas con un niño pequeño, perdido entre sus sueños, y con unas letras inocentes y soñadoras.
Por tanto, en cuanto a los textos un aprobado general. Tendrían más nota sino fuera por la versión, insulsa y prescindible, del "Pacto Entre Caballeros" de Sabina. Y es que bajar tu producción a sólo diez temas y que además uno de ellos sea una versión reduce bastante la producción que vienen acostumbrando de trece o catorece temas por disco.
Resumiendo, que pese a todos los peros anteriormente expuestos, Sueños Con Traje De Tinta es un disco que hará delicias en los aficionados acérrimos del rock estatal (y a esta banda en particular), pero que dejará indiferentes a aquellos acostumbrados a otros sonidos. Personalmente pensaba que esta era la oportunidad para abarcar más público, sin embargo, las características del disco no invita a ello.
Intento fallido. Aunque a otros le haya dejado un buen sabor de boca, el último paso de Benito Kamelas no termina de convencer.





