Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
30 abril 2010

El otro día hablaba con unos (nuevos) colegas míos sobre la filmografía de Woody Allen. Les argumentaba que, después de revisar muchas de sus películas (obviamente no todas), mi favorita era Match Point, curiosamente una cinta que se aleja de la comedia para adentrarse en el drama. El amargo relato de ese profesor de tenis que se instala en la clase alta londinense me parece sencillamente sensacional. Pero aún no había visto Manhattan.

Manhattan es una comedia sustentada por ingeniosos diálogos al más puro estilo Allen, llena de frases ocurrentes y con varios giros argumentales que además, homenajea con elegancia a la isla más famosa de New York. Su argumento se centra en la vida de Isaac Davis (Allen), un cuarentón que detesta su trabajo de escritor para la televisión y que sale con una jovencita de diecisiete años. Su mejor amigo, un profesor acomodado, le confiesa que engaña a su mujer manteniendo una relación con Mary, una inteligente y arrogante mujer que se dedica al mundo del arte. Todo se complica cuando Davis se siente atraido por Mary y enrevesa la situación de todos.

A simple vista, y al juzgar por el plot, podriamos pensar que Mahanttan es una de tantas comedietas que abundan en la filmografía de Allen. Craso error. Cuando nos creemos que estamos ante la típica divagación gafapasta del newyorkino, nos encontramos con esa sublime media hora final que cambia el conjunto. Es el momento en que encaja todo, cuando percibimos que Allen no hacía sino dar un rodeo para reflexionar sobre cosas más serias; sobre la hipocresía social, el egoismo adulto o el miedo al que dirán entre otros asuntos. No duda en castigar a su propio personaje para indagar en la búsqueda del amor verdadero. Es entonces, en una maravillosa escena final, cuando Allen se saca un as de la manga, nos deja pensativos y se decanta por las emociones sinceras para terminar esa búsqueda en la que muchos todavía andamos envueltos.

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Cuando el perdedor de Cuco Ziganda dejó al Xerez hundido en la miseria con un pésimo balance de 7 puntos sobre 51 posibles, media ciudad pensaba que llegar a finales de Abril con aspiraciones de mantenerse era poco menos que una quimera futbolística. Más aún cuando conocimos su sucesor. Un tal Gorosito, un entrenador argentino de medio pelo cuya última experiencia en River Plate fue un precipitado fracaso. En la ciudad caía simpático por su innegable parecido físico con el cantaor flamenco El Capullo de Jerez, pero nadie sabía nada de él. El Pipo cambió el discurso y en lugar de considerar que tres llegadas a puerta por partido suponía un éxito (como afirmaba el fracasado Ziganda en rueda de prensa) dijo que era difícil ganar si no se pensaba en el arco contrario. Y gritó a los cuatro vientos un discurso optimista que solo se creía él. 16 partidos después de su llegada, el Xerez de Gorosito sumó 20 puntos más, que si bien no son números escandalosamente buenos, fueron suficientes para tener unas mínimas esperanzas de salvación. Su mérito es enorme. Tanto, que ha cambiado la concepción del equipo fuera de nuestras fronteras. A las pruebas me remito: “Sin duda, el Xerez juega muchísimo mejor que cualquiera de los equipos que le hacen de tapón en su escalada y sólo la novatada de estrenarse en la élite de nuestro fútbol, con un arranque de campeonato horroroso, le pueden condenar a un inmerecido descenso. El equipo de Gorosito defiende duro (ayer dispuso una zaga con tres centrales y dos carrileros), maneja bien (a dos toques como máximo) y sus hombres de ataque son tan habilidosos como molestos para los rivales” (Diario As, crónica post-partido).

Por el buen momento del equipo, no podíamos pasar la oportunidad de viajar a Barcelona para ver a los dos equipos de nuestros amores; el mejor equipo jamás visto (el Pep Team) y el Xerez de Gorosito. Un partido en el que tendríamos el corazón dividido. Porque ya dijimos en El Club que somos culés, pero también xerecistas.

Y allá fuimos, un grupo de jóvenes descerebrados capaces de recorrer más de 1000 kilómetros para presenciar lo que para nosotros era un partido histórico, un Barça-Xerez, palabras mayores. Al llegar a Barcelonas pudimos comprobar la grandeza de la ciudad y el hecho de que, para todos los culés, este no era más que un partido de trámite antes del encuentro más importante de toda la temporada, el que le enfrentará hoy al Inter de Milán. Por las calles, nos convertirmos en dicharacheros xerecistas, fotografiándonos con todo aquel que nos lo propuso. Una primaveral e inolvidable mañana.

Tras una reponedora siesta en los aledaños del Camp Nou, hicimos el correspondiente botellón prepartido, algo básico para animarnos tras un viaje tan largo. Entramos en el estadio cual elefante hace su aparición por una cacharrería; cantando y danzando. Una vez dentro, la enormidad de ese templo del fútbol nos dejó anonadados. 90.000 asientos y el brutal despliegue de medios le hace sentir a uno muy insignificante.

Al rato comenzó el partido. Para el que no lo viera lo resumiré en pocas palabras; el Xerez plantó cara a un Barça que salió con muchos suplentes y tuvo que recurrir a Messi (le diremos a nuestros nietos que lo vimos jugar) y Piqué para amarrar los tres puntos. Los de Gorosito hicieron un partido tremendo, valiente, enmudeció varias veces al Camp Nou y salió con la moral bien alta. Lástima los deleznables 10 últimos minutos, en los que los xerecistas se emplearon con excesiva dureza y el público local nos recordó que nos ibamos a segunda.

Pero ni eso pudo empañar nuestro momento de gloria. He de decir que a pesar de que el Barça se jugaba media liga y de considerarme culé convencido, mi corazoncito se alió con el Xerez, y así grité el gol de Bermejo como si lo hubiera marcado yo mismo. Supongo, que entre tanto catalán malhumorado, me sentí más cómodo con mis colores blanquiazules.

En nuestra memoria quedará un viaje repleto de anecdotas al que bautizamos como “el viaje paranoia” y el hecho de ver al equipo de nuestra garrapatera ciudad plantarle cara a un gigante. Por momentos pareció que David ganaría la batalla a Goliath. No pudo ser, pero a buen seguro que un servidor y sus compañeros de viaje nunca olvidarán lo allí vivido, tanto dentro como fuera del estadio. Una uñita para el recuerdo.

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Este fin de semana dio comienzo la nueva gira de Ariel Rot, en la que presentará su nuevo trabajo, Solo Rot, por gran parte de la geografía española. Quisimos ir a su primer concierto, en la sala Long Rock de Córdoba. Ariel es un seguro de buen rock & roll. El argentino tiene el oficio que le ha suministrado una larga y meritoria carrera, primero en Tequila y después en Los Rodríguez, alternando etapas en solitario como en la que se encuentra actualmente. No está entre mi ‘top-five’ de músicos preferidos, pero admiro su tenacidad, su legado y su virtuosismo con la guitarra. Y su elegancia, porque Ariel es un rockero de estética setentera, clásico y cercano. También parece haber tomado el elixir de la eterna juventud. 50 años y contar con ese aspecto da mucha envidia.

Pues bien, allá fuimos, a una coqueta sala que parecía un templo del rock & roll, decorada con imágenes de los Beatles, de Elvis, de los Stone… el escenario ideal para tal evento. Un recinto con aforo limitado para unas 300 personas que llenaron el lugar. Todo parecía indicar una noche mágica, pero no fue del todo así, se quedó en un buen concierto, que no es poco. ¿Por qué? Pues porque un concierto necesita funcionar bidireccionalmente, no de manera unidireccional. Y si el músico se entrega y el público no responde del mismo modo, el show desluce. Y eso pasó en Córdoba.

Crece la tendencia de asistir a los conciertos y verlos como aquel que observa un dvd musical. La propia naturaleza de la música invita a lo contrario, a bailar, moverse, cantar. Pero los cordobeses, a los que parecía molestarle el alboroto, tan solo despertaron con el “Mucho Mejor”, que tararearon con entusiasmo anticipándose al guión de la banda. Antes, el concierto fue seguido con languidez.

Ariel combinaba algunos de sus grandes temas (“Adios Carnaval”, “Baile de Ilusiones”, “Lo Siento Frank”…) con sus nuevas creaciones, y ojo, que el nuevo disco promete ser una colección de grandes canciones, en la línea de sus dos últimos trabajos. En su página web se pueden escuchar unos adelantos que pintan bien.

El bonaerense ha montado una banda joven pero del todo fiable, con un batería eficiente y guitarra y bajo ejerciendo de perfectos acompañantes para su portentoso dominio de la Fender. Sin olvidar a un teclista en estado de gracia. Solo cabe esperar que surja esa sincronización que otorgan los ensayos y la propia gira.

Como buen comienzo de gira, la banda acusó en algunos momentos su falta de rodaje, pero en cualquier caso, Rot y los suyos ofrecieron un concierto notable y elegante pensado para el lucimiento de su protagonista, que parecía encontrarse realmente cómodo sobre el escenario.

Ariel se mueve como pez en el agua en las distancias cortas, en recintos de media entrada donde puede demostrar a poca distancia su habilidad con las seis cuerdas. Las manos expertas de este Rodríguez son una garantía de cara al público. Esté dónde esté, y toque con quien toque y frente a quien sea, siempre cumple. Un ejemplo de constancia.

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¡¡Llegan los Playoff de la NBA!!

En el este las cosas están bastante claras, si acaso, algunas dudas azotan a los Celtics, pero creo en su oficio, les dará para pasar de ronda. Con respecto al Oeste las cosas están más parejas. Repasemos:

Este:

Cleveland Cavaliers – Chicago Bulls.

Eliminatoria sin margen para la duda, King James llevará a los suyos a la victoria. Cleveland ha conseguido potenciar su equipo con defensa exterior (Parker y Moon), un extraña movida para traer a Jamison (un Pivot anotador) y quedarse con Ilgauskas, Oneal aceptando su rol de suplente y la impresión general de que este equipo es el máximo candidato al título. Enfrente, Chicago Bulls, un equipo inmerso en mil problemas internos que entraron en puestos de playoff justo a final de temporada, un entrenador casi en la picota, con intercambios de jugadores a mitad de temporada pero un núcleo sólido de cara al futuro. Los Bulls amenazan con ser competitivos, muy competitivos (Noah, Rose, Gibson), pero eso será otro año. Este no.

Pronóstico. Cavs 4 – Bulls 0.


Atlanta Hawks – Milwaukee Bucks

La eliminatoria que parecía más pareja en el este se decide antes de tiempo debido a un factor clave, la lesión de Andrew Bogut. El australiano, uno de los jugadores internos de mayor calidad del este faltará a la cita más importante del equipo y eso no puede ser otra cosa sino decisiva. Que sí, que la mezcla en Milwaukee de jugadores experimentados (Delfino, Ridnour, Stackhouse) con juventud emergente (Jennings, Illasova o Salmons) será un duro escollo para Atlanta, pero lo superarán. Más que nada porque el equipo de Joe Johnson y cia. parece haber adquirido la madurez necesaria para solventar estos trámites, aunque ojo, no se pueden confiar. El potencial de juego interior se intuye demasiado desequilibrado en esta eliminatoria. Atlanta pasará, pero muchos coinciden en que pasar la eliminatoria puede ser su techo.

Pronóstico: Hawks 4 Bucks 1

Orlando Magic – Charlotte Bobcats.

Todo el mundo lo sabía. Larry Brown se haría cargo de los Bobcats, lo desarmaría y lo armaría al gusto y entonces tendría un equipo aguerrido, competitivo y tosco del que nadie querría saber nada pero con limitaciones básicas en cuanto a anotación. Después de un tránsito por el desierto, llaman a la puerta estos Bobcats de la mano de Gerald Wallace y una mezcla de veteranos con jóvenes sedientos de sangre. Lo malo, que no da para más que para lo que han llegado. Sobra trabajo y falta talento. Enfrente, unos Magics a los que les ha costado sudor y sangre conectar todas sus piezas en el orden correcto, con muchos jugadores en teoría descontentos y con voces criticando a Van Gundy. Pero con trabajo, fueron conectando a Howard, motivando al banquillo (Los Redick, Anderson, Bass y cia.) y consiguiendo enchufar a Carter en el momento culminante de la temporada, los Playoffs. Lo cierto es que a día de hoy, Orlando da miedo y amenaza con repetir trono en el este.

Pronóstico: Magic 4 Bobcats 1

Boston Celtics – Miami Heat

La única duda del este enfrenta a dos equipo con trayectorias antagónicas. A los Celtics se les ve fatigados, mayores, cabizbajos e irregulares. A Miami, con mayor alegría en el juego y autoconfianza. Pero los síntomas son engañosos, Miami solo ha sabido ganar a equipos con % de victorias-derrotas negativo y ante cualquier reto mayor han sucumbido, los Celtics se agarrarán a su orgullo y a las virtudes que lo hicieron campeón dos años atrás (defensa y sentido colectivo del juego). Miami dependerá del mejor Wade, los Celtics de la salud y motivación de sus mejores hombres (Garnett, Rondo, Paul Pierce).

Pronóstico: Boston 4 Miami 3

Oeste:

Los Ángeles Lakers – Oklahoma City Thunders

Los campeones más criticados de la historia se enfrentan al equipo revelación. Veteranía y vitola de campeón contra juventud y un talento extraordinario, Kevin Durant. La eliminatoria se presenta en plena crisis de resultados de los Lakers, que aún así les ha bastado para ser campeones del Oeste. La baja forma de Bryant y la nula aportación del banquillo preocupa mucho en Los Ángeles. A eso hay que sumarle la descaradísima diferencia de intensidad y velocidad en el puesto de Base, con un Fisher envejecido y un Westbrook enorme. Cuidado, porque la primera ronda puede ser el gran escollo de los Lakers en su carrera por conquistar el Oeste. Solo volcando hacia el juego interior sus opciones y con un Kobe enchufado, lo Lakers pasarán.

Pronóstico: Lakers 4 Thunders 3

Dallas Maverics – San Antonio Spurs.

Eliminatoria apasionante. Unos resurgidos y renacidos Spurs se enfrentan al equipo que más y mejor se movió en el capítulo de fichajes. Dallas con Butler y Haywood parecen candidatos a todo, más si sumamos a Jason Kidd en su enésimo renacimiento. Los Spurs se agarran al inmeso estado de forma de Ginobilli (justo cuando tiene que firmar contrato nuevo, vaya), la curiosa sustitución de Parker por Hill y al desgastado pero no muerto Tim Duncan. Las espadas a lo alto, la batalla a punto de empezar. ¿Podrá Gino cargarse el último proyecto creíble de Cuban? ¿Será Nowitzki, por fin, el hombre clave para perseguir el anillo? Siempre dudo con el pronóstico y siempre le doy más credibilidad de la cuenta a los Spurs.

Pronóstico: Spurs 4 Mavs 3

Phoenix Suns – Portland Trail Blazer.

La vuelta atrás de Phoenix tras el fracaso Oneal le ha sentado megníficamente bien a los Suns. Reconvirtieron a Frye en lanzador de triples, buscaron un acompañante atlético para Stou (el otro López, Robin) y dejaron que la juventud creciera (Dragic, el mismo López). Al final, nos encontramos un equipo que se ha divertido muchísimo en la cancha y que se han vuelto de nuevo competitivos. Lo de Nash es de sombrerazo, pese a que no tenga un anillo en sus dedos. Por parte de Portland, la baja de Roy le merma demasiado. Una temporada en la que las lesiones no han parado de surgir. Primero Oden, luego Przybilla, a veces Rudy, a veces Batum, a veces Webster, lo cierto es que demasiado ha hecho McMillan con llegar donde han llegado. No le concedemos opciones.

Pronóstico: Suns 4 Trail Blazers 1

Utah Jazz – Denver Nuggets.

El solidísimo proyecto Sloan, siempre competitivo, siempre amenazante, alza el vuelo justo en el momento de la verdadera competición. Todo ello contrasta con unos Nuggets venidos a menos debido a la lesión de Martin y a la baja de su entrenador, afectado por un cáncer. Al menos, mantuvieron el factor campo casi al tocar la bocina. Así las cosas, Billups y Melo tendrán que soportar todo el peso y responsabilidad posible en un momento angustioso, y enfrente, tienen a un plantel equilibrado, lleno de alternativas y duro, muy duro. Boozer, Williams, Kirilenko, Milssap, Korver, Okur… la plantilla invita a la guerra. Será pizarra y trabajo contra el talento de dos grandes jugones. Otra divertidísima serie.

Pronóstico: Jazz 4  Denver 3

¿Cual es tu porra?

Scriers.

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Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
12 abril 2010

No soy gran aficionado al comic infantil. Las estanterias de mi habitación están repletas de obras adultas o juveniles, y por tanto, dedico poco espacio a los tebeos destinados al público más joven. Algún Spirou, varios Superlópez… y poco más. Pero el otro día, hojeando los comics en la tienda de Fer, me topé con Dr. Slump, una obra que no necesita presentación, de clara audiencia infantil, y que siguiendo las recomendaciones de media tebeosfera decidí comprar. Por si algún despistado no sabe de que manga le estoy hablando, intentaré resumirlo en pocas líneas. Akira Toriyama, antes de ser mundialmente conocido por Dragon Ball, era mundialmente conocido (pero menos) por Dr. Slump, un manga que contaba las aventuras de Arale, una niña robot creada por el Doctor Sembei Norimaki en la disparatada aldea de Villa Pingüino, y su posterior adaptación a la cotidinaniedad de esta.

Ya desde las primeras páginas (en las que observamos una magistral presentación de los personajes) se puede comprobar el tono desenfadado de la serie. Es un humor para todos los públicos; alegre, surrealista, ingenioso, incoherente.. que da a conocer la faceta más gamberra de un autor, que un servidor, al igual que una inmensa mayoría de lectores, conocía antes por las aventuras de Son Goku que por las de Arale. Y he de decir que sospechaba su talento en materia humorística, pues de largo, los primeros números de Dragon Ball, de claro tono infantil, superan a su decadencia final. Toriyama domina a la perfección el arte de la expresividad, aspecto fundamental en los comics de humor, y se muestra como un autor con gracia, con chispa.

Dr Slump es el regalo ideal para chavales que están empezando a leer tebeos, principiantes en el mundo de la viñeta. Además, Planeta DeAgostini, impulsada por los excelentes resultados del experimento Dragon Ball, ha lanzado al mercado la Ultimate Edition de Dr Slump, un bonito formato con un precio bastante competitivo (9,95 €) que recoge, desde el primer número, las aventuras y desventuras de Arale. Para un servidor, esta lectura ha sido todo un extraño regreso al pasado, a aquellos años en los que leía tebeos con tiempo y con el único ánimo de pasar un buen rato.

Así, Toriyama invita al lector a evadirse de la realidad y adentrarse en esta peculiar aldea llena de extravagantes seres, a cual más pirado, que nos hace recordar el loco y agitado mundo que nos ha tocado vivir, pero eso sí, desde una divertida y original perspectiva.

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