Hermanos De Sangre
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Me he enganchado a otra serie. Soy insaciable. Esta vez he elegido Hermanos de Sangre (Band Of Brothers), la serie de la HBO coproducida por Steven Spielberg y Tom Hanks y que narra la historia de la compañía de paracaidistas Easy como parte del ejercito de los EEUU durante la Segunda Guerra Mundial. Básicamente, se trata de un producto de ficción bélica (basado en hechos reales, pero con licencias históricas) muy en la línea del film de Spielberg Salvar Al Soldado Ryan, pues repite la tonalidad del mismo. Incluso parte de un comiezo similar, el Desembarco de Normandía y la llamada Operación Overlord. El episodio piloto cuenta la formación e instrucción de la compañía Easy meses antes de afrontar el desembarco. A partir del segundo capítulo, y a modo de episodios autoconclusivos, nos cuentan diversas misiones  basadas en su mayoría en el libro Band Of Brothers del historiador Stephen Ambrose así como en entrevistas realizadas a militares veteranos.

En Hermanos de Sangre priman las formas. La factoría Hank-Spielberg parece haber dado instrucciones muy claras sobre cómo debe ser la estética de la serie. Por ello, a lo largo de sus diez capítulos, y a pesar de tener nueve directores diferentes, da la sensación de seguir un mismo patrón, el del hiperrealismo de la batalla. Un tremendo esfuerzo por aunar puntos de vista y recrear fielmente el enfrentamiento entre aliados y nazis. Lo que se relata es una contienda cruda, sangrienta y descarnada. Y de telón de fondo, la misma cuestión de siempre en este tipo de producciones; el sinsentido de la guerra. Porque asistimos, episodio tras episodio, al día a día de una compañía de soldados que va perdiendo efectivos conforme transcurren las batallas y como así, a través de sus contiendas constatamos la humanidad de estos peones de guerra. Maquinas de matar que pueden ser valientes y leales, pero que en combate, como humanos que son adoptan cualquier tipo de reacción: euforia, nervios, ansiedad, bloqueo, ira.. instintos que aparecen fruto de una situación anómala y deprimente como es la guerra y el estado de excitación máxima que provoca.

Hermanos de Sangre es un ejercicio de cine antibelicista que fue realizado por algunos de los mejores profesionales del medio. Los actores principales (Damian Lewis, Ron Livisgston, Matthew Settle, Michael Cudlitz o Neal McDonough) no eran muy conocidos para el gran público (una de las premisas de los creadores) pero la mayoría tenía a sus espalda un estupendo curriculum en cine y televisión. Los directores elegidos no se quedaban atrás, ya que Richard Loncraine o Mikael Salomon, por citar un par de ellos, tenían experiencia en proyectos de envergadura cinematográficos. Incluso Tom Hanks guionizó y dirigió algún episodio. De este modo, la impecable factura técnica y el notable reparto ayudan a dar credibilidad a una miniserie que puede considerarse como la más interesante dentro de su género.

Hablando con Fer, éste me decía que echaba de menos cierta continuidad, que el formato de episodios autoconclusivos restaba emoción a la historia. Yo en cambio, veo coherente el sistema utilizado, ya que el baile de directores sugiere adoptar una fórmula que da pie a firmar episodios redondos. Tan sólo he visto los cinco primeros. Suficientes para medir la calidad de una miniserie que merece mucho la pena y que invita al espectador a hacer un poco de historia e interesarse por aquello que pasó en las costas francesas.

En Vaya Tele la coronaron como la mejor serie del siglo XXI, encabezando una muy discutible lista. A su vez, ganó el Globo de Oro a la mejor serie televisiva y seis premios Emmys en diferentes categorías.

En cualquier caso, los que disfrutaron con Hermanos de Sangre están de enhorabuena, pues poco falta para el estreno de The Pacific, otra miniserie de Dreamworks y HBO que, siguiendo la fórmula de su predecesora, relatará la batalla de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. La historia será completamente independiente y la emitirá en España Canal Plus. Consta de diez episodios y ha tenido el privilegio de contar con el presupuesto más grande de la historia de la televisión para una miniserie (200 millones de dolares). Una garantía de éxito teniendo en cuenta los precedentes de Salvar Al Soldado Ryan y la propia Hermanos de Sangre. Hanks y Spielberg siguen facturando el mejor cine bélico del siglo XXI.

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Enlaces Relacionados:

- Hermanos de Sangre en streaming

- Hermanos de Sangre en Descarga Directa

- Ficha de Hermanos de Sangre en Filmaffinity

- Gran análisis en La Segunda Guerra

Trailer en inglés:

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Feliz Navidad
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Alma from Rodrigo Blaas on Vimeo.

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Avatar, Superproducciones Cameron S.A.
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Retomamos la actividad en el blog (es Navidad, y en Navidad se descansa, ya saben) con la película comercial de final de año por excelencia: Avatar, de James Cameron.

James Cameron trabajó en este proyecto, escribiendo un guión de unas ciento catorce páginas. La idea era ir desarrollándolo hasta que se hiciera película después de Titanic, pero las limitaciones tecnológicas para conseguir una recreación perfecta de ese mundo instalado en la mente de Cameron aconsejaban dejar que sucediera algo de tiempo hasta encontrar los recursos necesarios. La película se ha estrenado en casi todo el mundo en dos fechas, 16 y 19 de diciembre.

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La historia no resulta nada novedosa en el mundo del cine, sí la recreación que realiza Cameron y la amplitud de su fantasía, de los condicionantes de ese mundo que crea sin fisuras ni incongruencias, pero el trazo argumental ya nos suena, está masticado por muchas otras películas (Tarzán o Pocahontas, por ejemplo). Y sí, ya podéis adivinarlo, tiene un transfondo ecológico. Pero también un transfondo en el que el mensaje que filtra es la tolerancia. Puede parecer muy básico, pero quizás para un público adolescente sirva. También sirve para un público adulto la exhibición de recursos tecnológicos, planos y secuencias que se desarrollan en la película. Sólo los mejores profesionales son capaces de darle verosimilitud a ese mundo.

Se nota que es un proyecto personal, en el que descansan horas y horas de trabajo de su autor, James Cameron, y eso se refleja en que se ha luchado por el máximo presupuesto y los mejores profesionales. Excepto en un apartado: para no disparar los costes, los actores seleccionados fueron relativamente desconocidos para el gran público (a excepción del caso de Sigourney Weaver).

¿Y cual es la historia de Avatar? Pues muy sencilla. Estamos en el futuro en el que el ser humano se ha convertido en una especie de colonizador espacial. Va dónde quiere y consigue lo que quiere. En este caso, visita Pandora, un planeta virgen en tecnología y de naturaleza increíblemente diversa. Como si el Amazonas más puro cubriera todo el planeta Tierra. La única pega es que la atmósfera es tóxica para el ser humano y no puede manejarse allí de no ser por las máscaras que utilizan. La especie que puebla en mayor medida Pandora se llaman Navis, una raza de humanoides (más atléticos, fuertes y capaces que el ser humano) que habitan el planeta en comunión con la naturaleza y bajo una forma de vida regida con costumbres asentadas desde el comienzo de los tiempos. El problema es que los Navis asientan su poblado bajo un gigantesco árbol rico en Unobtainium, un mineral cotizadísimo entre la raza humana y de gran poder económico. Es la obsesión por conseguir este material, lo que lleva a una empresa humana a desarrollar el proyecto AVATAR, que consiste en infiltrar a un Navi, un humanoide, creado genéticamente en una especie de caldos de cultivo y con una unión neurofuncional a través de una segunda máquina, que une la mente del ser humano con la del humanoide. Así leído, parece más complejo de lo que es. En realidad es la historia de una colonización interesada, la de la búsqueda de unos recursos aún a costa de destrozar el hábitat original, la historia de la resistencia de un pueblo y del descubrimiento de otra “manera de existir”. Y eso ya nos suena más.

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Y no hay nada que reprochar en ese aspecto. Uno puede contar lo mismo pero puede hacerlo de manera diferente. Llevando a esos matices diferenciales a ocuparlo todo. Avatar lo consigue a medias. Las costumbres de los Navis, su mundo, atraen y conquistan al espectador, que pasa desde el punto de vista humano (al principio lo de afuera es un peligro y nada más) al punto de vista de los Navis (amor por todo ese entorno). La inclusión de videoblogs y de tecnicismos conocidos por el espectador también ayudan a esa empatía. Es después, cuando uno conforma el retrato coral de la película, cuando se hace previsible y repetitiva. Los malos son exageradamente malos, los buenos encendidamente buenos, no hay personalidades confusas, no hay medias tintas, todo el mundo se posiciona de un lado u otro, no hay lugar a la incertidumbre ni al debate moral. Cuando te das cuenta, la película ya ha dictado sentencia de una manera tan simple que decepciona.

Para el gusto de un servidor, la película pasa por un filtro Holliwoodiense típico de superproducciones de ciencia ficción. Redunda en estereotipos mil veces vistos… y eso le resta potencia a la película. Bien me dirán, ¿Y qué esperas de Avatar, una de las películas más caras del año, dirigida por James Cameron, autor de Terminator o Titanic? Pues esperaba algo parecido a Terminator 2, un guión menos previsible y algo de riesgo en los personajes y en las situaciones. Finalmente no se da, pero el espectáculo técnico visual desplegado es brutal, una apisonadora de sensaciones (sobre todo en 3D). Los aspectos diferenciales del mundo Navi también son geniales, como cuando se alían con los entes voladores, cuando rezan todos juntos o las ceremonias de apreciación del pueblo.

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Al final es lo de siempre, si vamos a una superproducción tenemos que ser conscientes de a qué vamos y para qué vamos. Tenemos que comprender de que hay personajes que están hechos para que el gran público pronto empatice con él, o pronto reniegue de sus pretensiones. Que dene existir una satisfacción masiva para que el boca a oído lleve al máximo de espectadores posibles al cine, aún cuando las campañas propagandísticas no funcionen. Todo es negocio y todo nace de una idea fuera del negocio, de creer en una historia, de un proyecto personal. De esa bipolaridad vive Avatar, tan genial como previsible, tan espectacular como antes conocida.

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Scriers.

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El número Clowes de Adobo
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Ha llegado a mis manos el cuarto número de ADOBO y me he encontrado con el número más sórdido y decadente de cuantos han publicado. Parece como si sus autores se hubieran leído antes la obra completa de Daniel Clowes y cientos de ejemplares del TMEO, y bajo sus efectos, hubieran vomitado sobre el papel esas ideas tan políticamente incorrectas que les vienen a la mente. A veces uno piensa como una persona puede engendrar tan irreverentes historietas. En este nuevo número, lo grotesco y lo surrealista gana terreno a la mala baba, aunque sin duda sigan teniéndola. Nacho García y Nestor ganan protagonismo y firman bastantes páginas en detrimento de Fresús, mucho menos prolífico. También podemos ver páginas de autores nuevos que dan otro aire a un ADOBO que ha sabido ofrecer algo nuevo sin traicionarse a sí mismo. A mi me ha gustado mucho la página de gangsters de Nestor en la que juega con los refranes populares, la obsesión antinaturista de Molg o la incogruente y surrealista historia de ese sucedáneo de E.T que ha inventado Fresús. Hay variedad, y si bien algunas de sus páginas no me dicen gran cosa y otras me recuerdan demasiado al Manual De La Mente de Paco Alcazar, entiendo que no todo puede ajustarse a mis gustos, sería demasiado idílico. En cualquier caso, 44 páginas muy disfrutables que revitalizan al fanzine tradicional en un mundillo (el comiquero) volcado en la red. Imagino que ADOBO seguirá dando guerra, sobre todo después de su premio al mejor Fanzine en el pasado Expocomic de Madrid. Reconocimiento que agradecieron a su modo. Pues nada, nuestras felicitaciones a ADOBO, y ahora.. ¡que tiemble el Salón del Comic de Barcelona!

PD: Os dejamos la nota de prensa:

ADOBO nº 4, de Claudio Buenafuente, Elenilla, El otro Samu, Fresús, Joaquín Aldeguer, Joseba Glorieta, Kwyjibo, Molg H, Nacho García, Nathan, Néstor F. y Pablo Muñoz
21 x 21 cm. 44 págs. B/N. 2,5 €

Adobo lleva ya más de dos años en la calle y se afianza como referente fanzinero. En esta ocasión estamos ante un número 4 que, de un primer vistazo, nos asegura que el humor ácido y abierto sigue siendo su principal seña de identidad.

La plantilla sigue siendo la misma y las secciones habituales como “La Invasión de las Señoras”, “Valentino”, “Joseba Glorieta, becario de E.T.A” o el suplemento de “Grandes Clásicos de Adobo” encuentran su espacio entre material fresco como “Profesor Pitidubi te dice la verdad”, “La Circulación de la Sangre” o “Mufi” compañero de la mascota oficiosa de Adobo, Puchi.

PUNTOS DE VENTA

MADRID:

Madrid Cómics C/Silva, nº17 28004 – Madrid tlf. 915 591 133 www.madridcomics.com

BARCELONA:

Arkham Cómics C/Xuclà, 16 08001 – Barcelona tlf. 934 124 552

Continuarà Cómics Via Laietana, 29 08003 – Barcelona tlf. 933 104 352 www.continuara.org

Laie CCCB C/ Montalegre, 5 08001 – Barcelona tlf. 934 813 886 www.cccb.org/es/llibreria

SEVILLA:

Edición Limitada C/San Alonso de Orozco, nº 5 41003 – Sevilla tel. 954 415 592

Librería La Araña C/Amargura, nº 8, Local A  41003 – Sevilla tel. 954 380 679 www.libreriaenlared.com

ZARAGOZA:

El Coleccionista C.C. Independencia “El Caracol”,  Local 94Pº Independencia, 24-26 50004 – Zaragoza tel. 976 210 587
www.elcoleccionistacomics.com

CONTACTO: MAIL: adobo.mail@gmail.com BLOG: adobofanzine.blogspot.com

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Revisando clásicos: Cotton Club de Francis Ford Coppola
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Cotton Club

Desde hace un par de meses vengo comprando la revista El Semanal que acompaña al ABC. Se puede adquirir sin el periódico y por 1,50 euros (creo que cuesta) te llevas a casa un magazine de actualidad y un dvd. Normalmente las películas no suelen ser gran cosa, pero de vez en cuando se cuela alguna que puede sorprenderte. Títulos como Monster Ball o Bailando Con Lobos bien merecen la pena tenerlos, por si algún día apetece revisarlos.

La pasada semana acompañaba a la revista Cotton Club, una película de Francis Ford Coppola que no conocía, pues la extensa filmografía de este supera la veintena de títulos y mis conocimientos cinéfilos. El caso es que descubrí una divertida película que homenajea a la música de la década de los 20 y los 30 en EEUU.

Al hilo de impresionantes shows musicales, Coppola cuenta la evolución de uno de los night club de jazz más distinguidos de Harlem (New York), un club regentado por mafiosos que se sirve de artistas negros para entretener a un público blanco. Era la época de la Ley Seca norteamericana.

No existen protagonistas claros, sino que narra las andanzas de un elenco de variopintos personajes a través del tiempo. Lo hace con ritmo y elegancia, sin que el film decaiga en sus más de dos horas de duración. La teatral puesta en escena y una magistral dirección artística teletransporta al espectador a esa noche americana donde cohabitaron artistas, gangsters, cabareteras y demás fulanos nocturnos, todos ambiciosos por ascender en su escala social. El brillante reparto, comandado por un correcto Richard Gere y una tremenda Diane Lane, cuenta también con Nicolas Cage, el mismo Tom Waits o Gregory Hines como nombres reconocibles de una larga e interminable lista de actores y extras.

Coton Club fracasó en Hollywood. Dividió a la crítica y pasó con más pena que gloria por la taquilla. De los 50 millones de dolares de presupuesto apenas recuperó 25. Coppola, que había invertido mucho de su tiempo, trabajo y dinero, comprobó atónito como uno de sus proyectos más personales no obtuvo la recompensa esperada. Sus pérdidas económicas lastraron sus bolsillos y tuvo que recuperar la inversión con la tercera entrega de El Padrino. Además, anduvo todo el rodaje discutiendo con su productor, Robert Evans, pues el presupuesto se disparó tanto que la productora comenzó a mosquearse. Según Evans, el hecho de que Coppola rechazara el guión inicial llevado a cabo por Mario Puzzo y otros pocos que vinieron después, disparó los costes de producción. Además. movilizar y coordinar a tantos extras resultó enormemente caro. Las malas lenguas cuentan (y parece ser verdad) que Evans acudió a inversores que resultaron ser mafiosos reales. El caso es que Coppola tardó en recuperarse del duro traspié y Hollywood no volvió a confiar en él.

El revés sufrido pudo tener varias explicaciones. La más compartida es que Coppola no se decantó por ningún género. Quiso hacer un conglomerado de ellos y la mezcla resultó inverosimil. Musical, drama, cine negro, comedia. Todos y ninguno. Quizás le faltó emoción y le sobró ambientación. Se empachó de teatralidad y olvidó pulir a los personajes. O simplemente el público no entendió una propuesta tan poco convencional.

Sin embargo, a toro pasado, Cotton Club envejece con dignidad. Posiblemente si en los tiempos que corren apareciera una película de estas características arrasaría en taquilla. Ya lo hizo Chicago y tampoco mejora las prestaciones del film de Coppola. Caprichos del destino.

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Enlaces Relacionados:

- Cotton Club en Descarga Directa

Videos:

Una de las mejores actuaciones de la película

La historia de como Coppola rodó Cotton Club.

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