Discutíamos el otro día, cubata en mano, si los músicos deben tener la obligación moral de innovar, de reinventarse, de ofrecer algo distinto a su público. Personalizábamos en Fito (& Fitipaldis) y mientras que algunos “exigíamos” un nuevo rumbo musical otros se contentaban con lo que el bilbaíno destila en cada disco, es lícito, ¿verdad?.
Con Antes De Que Cuente Diez, el exvocalista de Platero y Tu habrá firmado ya su quinto trabajo. Cinco de estudio más un directo en once años, un ritmo ni demasiado rápido ni demasiado lento.
El primero de ellos, A Puerta Cerrada, era un disco realizado con los temas que compuso Fito en solitario y que no tenían cabida en Platero y Tu, canciones rockeras pero desenchufadas a ritmo de Soul, Swing o Blues. Eran temas casi íntimos que fue juntando hasta componer un disco de apenas diez cortes: “Lo que empezó sin ningún tipo de pretensiones se fue haciendo grande y acabó convirtiéndose en este disco” escribió en el libreto del mismo. La gente lo escuchó casi a hurtadillas (el sector más arraigado de Platero nunca aprobó semejante traición) y gustó, gustó mucho. Con el boca a boca de la juventud y el paso del tiempo llegaron a despacharse hasta 40.000 copias que fueron recibidas como un regalo caído del cielo por Dro, su discográfica, que adivinó un filón comercial en Fito.
Después de grabar Correos (con Platero) y el Extrechinato y tu (con Robe, Chinato e Iñaki), Fito confeccionó su segundo disco (para una minoría el mejor hasta el momento), Los Sueños Locos, un disco mucho más premeditado y con el que se intuía por donde evolucionaría Fito, cada vez más distanciado del sonido eléctrico de su grupo y empeñado en experimentar nuevos sonidos. En este momento ‘engañaba’ a sus más habituales, jugaba con ellos. Presentó un sonido más amable para los oídos pero que para no molestar en exceso aún guardaba retazos del rock propio del norte del país. Incluía además colaboraciones de grandes figuras como Robe Iniesta o Rosendo Mercado. Era algo así como un “quiero, pero todavía no despego” de Fito. Lo grabó en la Casa de Iñaki y funcionó bastante bien económicamente.
Pero no sería hasta Lo Más Lejos, A Tu Lado (por cierto, vaya pedazo de título) cuando Fito encontraría su personalísimo estilo que ahora lo caracteriza como un músico único e inimitable. Bajó un poco más los decibelios y tocó canciones que conectaron como amor a primera vista con el público, que se amplió hasta sectores inimaginables años antes. Fito sonó a todas horas en las principales emisoras del país. Todos tarareaban sus canciones, hasta nuestras abuelas. Y entonces cogió el cielo con las manos. Fue comercialmente un pelotazo y despachó más de 200.000 copias, algo que ni Extremoduro había conseguido. Después de semejante hazaña Fito tenía vía libre para hacer cuanto le diera en gana. Tuvo un capricho y se lo dió: se marcó un conciertazo espectacular en plenas fiestas de Bilbao (Vivo Para Contarlo) dónde reventó la ciudad con más de 70.000 personas coreando el show. Fue el Everest de Fito.
Años después, y tras un largo paréntesis para digerir el éxito y desengancharse de todo un poco, Fito se quitó la camiseta de rayas, la guardó en el armario y apareció con un look más fashion y estrenando banda. El ex Sangre Azul Carlos Raya, Candy Caramelo y El Niño Bruno se unieron al grupo del que se fue no se sabe bien porqué Batiz y el Animal. Joe Blaney, que había producido los mejores discos de Andrés Calamaro, se encargó de la producción en detrimento de Inaki Uoho Antón. Pero pese a los cambios Fito sonaba igual. La evolución se centraba más en la profesionalidad del sonido que en el propio sonido. Algunos temas siguen la tónica de canciones anteriores hasta tal punto que a uno le parece haberlas escuchado antes. “Da igual, lo hace tan bien..” pensé. Poco después tocaba mano a mano con Calamaro y eso perdonaba todos sus pecados.
Se acentúa el problema de la reiteración si observamos que Fito se guía por algunos patrones que, disco tras disco, se repiten. Suele grabar una versión, una instrumental y un single de pegada rápida y efectiva. A mi, particularmente, esto no me molesta porque espero como agua de mayo sus versiones y sus instrumentales. Su Deltoya es gloriosa, Quiero Beber Hasta Perder El Control invita a bailar a cualquiera que la escuche y Todo A Cien casi que supera a la original. No hay fallo, pero esa estructura tipo mosquea porque uno tiene la sensación de previsibilidad. ¿Es malo? buufff bueno, aquí entra el gusto de cada cual.
En mi opinión Fito camina al borde de provocar hastío en su público más exigente. Le decía yo a un colega: “es como si tienes una novia que folla de puta madre pero que siempre lo hace de la misma manera. Al principio te encanta, luego te sientes afortunado y al final te conformas con lo que hay. Pero acabas deseando que algún día te sorprenda con alguna invención“. Pues de esta forma tan mundana explico yo el caso Fito.
Su música me parece una bendición dentro del mainstream rockero español. Hoy día lo considero la figura más grande del rock en castellano en esta década que cerramos. Pero también sospecho que necesita una reivención, que no le vendría mal engañar al oyente, juguetear con sus expectativas, cabrearlo, explorar nuevos sonidos poniendo todo su talento como mejor credencial.
Creo que Antes De Que Cuente Diez es un buen disco, profesionalmente casi impecable. El sonido (pulido por un Joe Blaney que es más sabio por viejo) es tan limpio que abruma. Sus letras siguen buscando la frase brillante, marca distintiva de Fito (Yo me fui no se hacia donde, y yo solo me perdí / hay un niño que se esconde siempre detrás de mí) y reflejan su etapa de madurez personal, sus momentos más reflexivos vez superados sus problemas vitales.
En su favor juega que parece haber volcado más decibelios en el caldero (Tarde o Temprano, Que Necesario Es El Rock And Roll) como si quisiera así subir la intensidad del disco. En su contra, que hay algunos temas que fácilmente podriamos unirlos con los de discos anteriores para hacer canciones de más de 10 minutos. El parecido entre ellas resulta exasperante; ¿Qué os parece un Sobra La Luz-Conozco Un Lugar, un Medalla De Cartón-Antes De Que Cuente Diez o un Las Nubes De Tu Pelo- Me Acordé De Tí? Ninguna desentonaría con la otra, ¿verdad?
Si analizamos su primera escucha (aunque yo lo haya escuchado ya más de una decena de veces) tenemos un disco corto y reiterativo con un sonido impecable. Varios temas que tararearemos hasta cansarnos (Catorce Vidas Son Dos Gatos, Todo a Cien) y con los que nadie podrá reprochar nunca que no tiene un producto de calidad. Sin embargo, ¿es esto suficiente? En mi opinión, NO.
Enlaces Relacionados
- Antes De Que Cuente Diez en Megaupload
- Antes De Que Cuente Diez en Rapidshare
- Antes De Que Cuente Diez en Hotfile (II)
(enlaces procedentes del portal vagos.fm)
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